Es mi último artículo de la temporada. Sí, me despido hasta el próximo mes de septiembre, porque los meses de verano demandan otro tipo de contenidos. Créanme que pensaba hacerlo con algo más agradable, pero la actualidad se impone y la actualidad, en los últimos tiempos, nos encamina a cosas que pueden llegar a ser molestas, aunque la sociedad, y hasta algunos medios de comunicación, parezcan estar tan sometidos al ruido, que muestren poco interés en temas que, en otras circunstancias, no dejarían de escandalizar. Pero últimamente estamos tan acostumbrados al estruendo que quizás se escapen cosas que deberían de llamar la atención y no en sentido positivo.
Sí, el país entero está tan inmerso en el enfrentamiento que quizás los asuntos que ocurren en foros como la Asamblea Regional de Murcia, por ejemplo, pasan desapercibidos; o se intenta que pasen desapercibidos, pese a la gravedad de los mismos. Porque es muy grave lo que ocurrió hace unos días, cuando María Marin, la Portavoz de Podemos-IU-AV, en dicha Asamblea Regional, preguntaba al presidente de la comunidad, Fernando López Miras, por la trama destapada en al Servicio Murciano de Salud que ha defraudado casi siete millones de euros, llegando a implantar prótesis caducadas a pacientes. Y le interpelaba por las razones que López Miras tenia “para nombrar consejera de Salud justo a la persona que es directamente responsable de lo ocurrido con las prótesis ya que, la nueva consejera, Isabel Ayala, era la anterior directora gerente del SMS, la que permitió que esas cosas ocurrieran”.
Pues bien, el señor presidente del Gobierno murciano, lejos de dar las explicaciones pertinentes y olvidando que estamos en una democracia y los gobernantes han de aclarar cosas tan graves como lo apuntado por la representante de Podemos en la Asamblea Regional, le espetó, como único argumento ante tan grave acusación, que la señora Marín “saliva y se excita pensando en la corrupción del PP”.
Que un presidente de una comunidad autónoma se dirija en estos términos a una diputada de otro partido político es de difícil comprensión, porque todo no puede valer. No, no se debería de ofrecer tamaña muestra de arcaico machismo en pleno siglo XXI. No se debería de admitir en la actividad parlamentaria tal muestra de grosería y de mal gusto. Y que tristeza produce que un hombre joven ofrezca expresiones tan rancias y vulgares, tan desagradable muestra de trasnochada misoginia. Sí, puro machismo, porque es fácil deducir que esta expresión no la hubiese utilizado de haberse dirigido a un diputado.
No, de haberse dirigido a un hombre, seguramente hubieran rivalizado en eso de haber quien la…pues eso, que no, que a un hombre no, porque quizás hubiese salido escaldado en eso de poner en evidencia el grado de testosterona de cada uno y a eso no se arriesgan. No, a un hombre no, esas cosas hay hombres que solo se las dicen a una mujer porque saben que ninguna podrá ponerse a la altura de tanta tosquedad: por mucho esfuerzo que hubiese hecho María Marin no hubiera podido dar el mismo “nivel” de la intervención de López Miras.
Pues bien, el escándalo debería de haber sido mayúsculo, pero el clima del país esta tan exacerbado que cosas que tendrían que llamar la atención de los medios pasan un tanto desapercibidas, incluso aunque esté unido con una estafa a los enfermos de la seguridad social. ¿Y que ha ocurrido con los movimientos feministas? pues no se si en las redes han tenido protagonismo con esto, pero lo cierto es que no se ha visto ninguna concentración al respecto ni han pregonado a los cuatro vientos que así no. Que estas cosas no se pueden permitir. Que una diputada merece todo el respeto por parte de otros diputados, en este caso, por parte del presidente de la comunidad Fernando López Miras.
Publicado en La Opinión, de Murcia, el 24 de junio de 2026

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