LA JUSTICIA, LA CONVENIENCIA DEL MÁS FUERTE.

Jueves, 25 octubre, 2018

Epicteto de Frigia fue un filosofo griego que dijo aquello de “Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa”. Venía a decir que ser justo implica centrar el foco en la causa, no en las partes implicadas. Algo con lo que todo el mundo podrá estar de acuerdo, sean juristas o no, porque es cuestión de sentido común, de sentido de la justicia. Y de cumplimiento de la justicia pareció la resolución del Tribunal Supremo que se pronunciaba, días atrás, en relación con quienes han de pagar los gastos que generan las hipotecas. Y lo hacia a favor de la ciudadanía y en contra de los intereses de la banca que, al parecer, en este país tiene mucha más fuerza de la que sería deseable en una democracia. Fuerza que se pone de manifiesto con el paso atrás del alto tribunal que ante los ojos pasmados de un pueblo al que continua sorprendiéndole determinadas decisiones, da la sensación de dejarse influir por las presiones de los poderosos y no tiene pudor en rectificar dejando en el aire si será la banca o el cliente quien pague el impuesto de las hipotecas.

descarga (11)El Tribunal Supremo, del que siempre habíamos esperado claridad y firmeza en sus decisiones, ahora ha sumido en la más completa incertidumbre a miles de usuarios, de clientes de los bancos, afectados por el llamado impuesto de las hipotecas, porque a petición del presidente de la Sala, Luis María Díez Picazo, la doctrina que iba a sentar la nueva sentencia ha de ser revisada, ahora, por el pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, compuesta por 31 jueces.

Así, como lo están leyendo. Que el presidente de la Sala decida que el Pleno aclare qué doctrina se aplica después de haber dictado la sentencia es sorprendente, y preocupante también. Y no solo les parece sorprendente y preocupante a los ciudadanos es que también se ha pronunciado en este sentido la asociación Jueces y Juezas para la Democracia poco después de que se diera a conocer esta decisión del presidente de la Sala, el magistrado Díez Picazo, mostrando públicamente su extrañeza ante esta determinación,

descarga (10)Sí, minutos después de que se conociese esta extraña decisión, desde Jueces y Juezas para la Democracia se tachaba de “intolerable” que la sentencia “velando por los intereses de la ciudadanía” se vaya a revisar “por los intereses de la banca”, para continuar apuntando, sobre la marcha atrás del Supremo: “No se puede imponer la lógica del mercado a la lógica del Derecho”. Palabras del portavoz de esta asociación profesional, Ignacio González Vega, que afirmaba que esta decisión del TS “Da una mala imagen de la Justicia, es innegable. Los ciudadanos están perplejos”.

Perplejos y algo más porque si no se puede creer ni en el Tribunal Supremo porque, al parecer, este es más sensible al pulso de los poderosos que a la estricta aplicación de la justicia díganme que nos queda. Y díganme en que lugar quedan también los magistrados que componen la sala que entiende de materia tributaria cuando su sentencia será revisada por el Pleno de la Sala donde, lógicamente, hay magistrados que interpretan otras materias. Sí, es muy llamativo que una sentencia, dictada por los especialistas del Tribunal Supremo en materia tributaria, vaya a ser puesta en cuestión por quienes no son especialistas en dicha materia.

El Magistrado, Jesús Cudero, ponente de la sentencia cuestionada, escribe en su cuenta de Twitter:“Es intolerable que una sentencia de la sala tercera del Tribunal Supremo velando por los intereses de la ciudadanía se vaya a revisar por los intereses de la banca”.

Y Platón dijo; “Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte”.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 24-10-2018
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LA JUSTICIA Y LAS FORMAS

Miércoles, 29 marzo, 2017

 

Entre los muchos atractivos de Murcia está el que es una ciudad donde sus vecinos viven en la calle. Donde quedar para el aperitivo es lo usual y donde las relaciones personales se afianzan comiendo o cenando juntos y quedando para tomar unas cervezas en las terrazas de esos bares que habitan en recoletas placitas y en atractivos paseos. Sí, afortunadamente, Murcia es una ciudad de amigos y de quedar con ellos para, según amigable expresión, “arreglar el mundo”. Y las amistades, lógicamente, se fomentan más compartiendo momentos agradables alrededor de una mesa.

a IVSí, esto es lo normal aquí. Pero lo normal, también, en el ámbito judicial, debería ser cuidar las formas. Y no es esto lo que se muestra en una foto que se publicó, primero en LA OPINIÓN, y más tarde en gran parte de los medios de comunicación de este país. Porque en esa fotografía se puede ver al magistrado instructor del “caso Auditorio”, Julián Pérez-Templado, junto al miembro de la dirección regional del PP, Cosme Ruiz, de cervezas en el paseo de Alfonso X, de Murcia.

La imagen, al parecer, se tomó el pasado 7 de marzo, al día siguiente de que el presidente, Pedro Antonio Sánchez, hubiera prestado declaración en el citado procedimiento. Muy inoportuna foto por la fecha y por el lugar en el que fue tomada. Por el ambiente que esa foto respiraba de disfrute de esas mañanas incomparables de Murcia, con sol, con cerveza, con amigable charla y en un lugar tan concurrido como es el paseo de Alfonso X. Y claro que no ponemos en duda la honorabilidad y la honestidad del juez. Y claro que creemos que no hablaran del caso que tanto ocupa y preocupa al Gobierno de la Región, a los ciudadanos de Murcia, y a todos los que siguen las noticias de esta sociedad nuestra. En absoluto ponemos en cuestión nada de esto, porque sabemos de sus largos años de amistad, de su inveterada costumbre de tomar juntos el aperitivo. Pero pese a tantos años de relación, de costumbre de refrigerio, de fomento de la amistad, quizás se debería haber suspendido ese hábito, por unos días, hasta que el caso estuviese solucionado y nadie pudiese poner en cuestión la exigida imparcialidad de un juez, cuando está instruyendo un caso.

A CINCOSiempre he tenido, tengo; y lo he dejado reflejado en algún que otro artículo, mi admiración y profundo respeto por la carrera judicial, quizás porque tengo la fortuna de honrarme con la amistad de algún juez o jueza, y de algún fiscal o fiscala, y porque, imagino, lo difícil que ha de ser decidir sobre la vida de las personas. Sobre su inocencia o culpabilidad, porque de sus decisiones depende quizás el futuro de familias. Pero es por esto, por mi admiración por ese colectivo, por lo que me siento especialmente sensibilizada hacia el comportamiento de sus representantes.

Traer a colación aquello del Cesar es cuanto menos oportuno porque, si el tal Cesar, repudió a su mujer porque había asistido a una fiesta no muy recomendable, aunque no participase en ella, imagínense su hubiesen existido las fotografías. Y es que hay cosas que son todo, menos oportunas, porque yo pienso que por prescindir durante unos días del acostumbrados aperitivo de dos amigos no se hubiese resentido esa amistad, pero si hubiera servido para no escandalizar al personal. Y la justicia debe de procurar eso, no escandalizar. Y últimamente, con algunas resoluciones, con ciertas aptitudes de algunos de sus representantes, lo está haciendo, y mucho. Y nos duele, y nos duele porque en esta sociedad tan convulsa, tan extraña, donde, pongamos por caso, un titiritero entra en la cárcel por no se que de unas marionetas, y continúan paseándose por Madrid todos aquellos que hicieron saltar la banca de los bancos—no se si me explico–, es cuanto menos preocupante y, si me apuran, “pelin” indignante también, que un juez no se crea en la necesidad de guardar las formas.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 29-3-2017

LA LEY TIENE QUE SER JUSTA

Jueves, 14 enero, 2016

PREGONAMOS QUE TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA LEY, PERO A LA INFANTA LE NEGAMOS EL DERECHO A ACOGERSE A LA DOCTRINA BOTIN.

En una cena a la que asistí, hace dos días, surgió el estado del país, por desgracia asociado a la corrupción, y apareció el caso NOS. Está en todos los medios y una cena con gente con inquietudes sociales y públicas no puede obviar estos hechos. Apareció el tema NOS y, como no, lo de que todos somos guales ante la justicia. Pero esto, que tiene que parecernos normal, se mezcla con que a la INFANTA CRISTINAInfanta Cristina no se debe de aplicar la llamada “doctrina Botín”. Es decir, pregonamos a voz en grito que todos somos iguales ante la Ley, pero a la Infanta Cristina le negamos el derecho que tiene a acogerse a que le sea aplicada dicha “doctrina”. Una doctrina que tiene su origen en una resolución del Tribunal Supremo de 2007 en la que se avaló la decisión de la Audiencia Nacional de limitar la acción de las acusaciones particulares y no darles entidad suficiente para pedir la apertura de un juicio oral cuando la Fiscalía y los perjudicados hubieran solicitado el sobreseimiento de la causa. En diciembre de 2007, el alto tribunal confirmó el archivo del llamado caso de las cesiones de crédito, en el que estaban imputados Emilio Botín y otros tres directivos del Banco Santander, que quedaron exonerados de ser juzgados.

Pues bien, en ese mismo momento se creaba jurisprudencia y la jurisprudencia, ya saben, es el conjunto de decisiones de los tribunales sobre una materia determinada, de las cuales se puede extraer la interpretación dada por los jueces a una situación concreta, porque se entiende por jurisprudencia la doctrina establecida por los órganos judiciales del Estado –por lo general, el Tribunal Supremo o Tribunales Superiores de Justicia– que se repiten en más de una resolución. EMILIO BOTINEn definitiva, la jurisprudencia es el conjunto de sentencias que han resuelto casos fundamentándose en ellas mismas. Pero estoy oyendo muchas opiniones y leyendo muchos artículos al respecto y todos hablan de que hay que dar ejemplo con la Infanta. Y no creo en la justicia que pretende dar ejemplo, no creo en la justicia ejemplarizante—ya lo escribí en algún otro articulo—yo creo en la justicia que es justa, y me da igual que deba de ser aplicada a un fontanero, un montador de Ikea, o una Infanta de España, por ejemplo.

Un juez o un fiscal, no pueden tener en cuenta al personaje que tienen ante ellos, han de aplicar la justicia, simple y llanamente. Pero pedimos a los jueces y fiscales que estén al margen de lo que se habla, de lo que se escribe, de lo que se comenta. Y son seres humanos, como nosotros, con una formación jurídica que les pone en este tema por encima del resto, pero individuos que pueden ser más o menos influenciables. Y ellos también asisten a cenas donde se les dice que la justicia es igual para todos. Pero esos mismos que dicen esto, mostrándose indignados ante la perspectiva de que una Infanta de España no sea quemada en la hoguera de la ignominia, no salieron a la calle a mostrar la misma indignación cuando el señor Botín fue absuelto de cualquier delito. Y no me hablan de que hay que aplicar la justicia a los poderosos porque, que yo sepa, un dueño de un banco tan potente como el Santander, en una sociedad tan capitalista y aferrada al “becerro de oro” como la nuestra tiene mucho más poder que la Infante Cristina. Pero no, nadie se indignó y nadie salió a la calle a manifestar su rechazo.

La defensa de la infanta Cristina ha alegado, tal como se esperaba, que la hermana del Rey no debe sentarse en el banquillo puesto que solo una acusación popular la señala como cooperadora del fraude fiscal del que está acusada. La petición ha sido apoyada por la Fiscalía Anticorrupción y la Abogacía del Estado y es que, la Infanta tiene el mismo derecho que el fallecido señor Botín a que se le aplique la misma Ley que ya estableció jurisprudencia: porque la Ley, solo tiene que ser justa.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 13-1-2016

MUCHO TRABAJO PARA MELCHOR

Jueves, 7 enero, 2016

EN ESAS ESTAMOS, ESPERANDO QUE SE PONGAN DE ACUERDO, PORQUE DE LO CONTRARIO IREMOS A NUEVAS ELECCIONES.

img270Querido Melchor: No se si pensarás que ya soy un poco mayorcita para escribirte una carta en estas fechas, pero es que me siento muy identificada contigo desde que te representé en una Cabalgata de Reyes en Murcia. Ya ves, ahora tanto lío con eso de las Reinas Magas de Madrid, y nosotros aquí, en esta tierra, ya les tomamos la delantera a los de la capital a la hora de reivindicar la figura de las mujeres en vuestra caravana, en la década de los ochenta. Justo en el 1988. Y en esta foto aparezco yo, vestida de ti, con la hija de un compañero de TVE, en brazos, Rafael Hortal y en otras, con los hijos de otro compañero, Vicente Rodríguez Nogales. img013 Bueno, que tu dirás que también tengo un Rey en España y que podría escribirle a él. Ya, pero es que para arreglar nuestro país se necesita algo de magia y el nuestro no posee esos poderes y mira que intenta hacerlo bien, y lo está haciendo, no te creas. Es sensato, prudente, está muy formado y es muy trabajador, hasta es guapo y bien plantado, que eso nunca sobra, pero no tiene magia. Es más, tiene poca capacidad de maniobra para hacer entrar en razón a los que forman el conglomerado político de nuestros país que, como estamos en democracia, por fortuna, al final son los que tienen que decidir sobre las cosas. Y en esas estamos, esperando que se pongan de acuerdo, porque de lo contrario nos veremos abocados a celebrar nuevas elecciones, que esto es un no vivir. Tiemblo al pensar que de nuevo se desarrollen las campañas electorales oyendo a unos y otros ofrecer el infinito y más allá, sin ponerse rojos ante las mentiras manifiestas. Sin que sean capaces de percibir que el personal no es tonto, aunque se lo haga a veces, por eso de no incordiar.

Bueno pues eso, que me gustaría pedirte que, en este año que acaba de comenzar, trajeras un poco de sentido común a todos los que forman parte de los partidos políticos de este país, para que sean capaces de encontrar los mejores caminos de entendimiento. Que les insuflaras una gran dosis de humildad—por cierto hay uno de ellos que habla de humildad continuamente y ni te cuento lo soberbio y vanidoso que es–, para que sean capaces de percibir que la razón, la verdad, no es patrimonio de nadie—ya sabes eso que dicen que la verdad tiene tres verdades: la tuya, la mía y la verdad–, para que sean capaces de anteponer sus intereses inmediatos a los intereses de esta país milenario.JUSTICIA Y mira, ya puesta a pedir, te ruego que, tu que puedes, inocules un poco de sensatez a los legisladores de este reino porque, si lo consiguieras, nos evitaríamos, por ejemplo, que los fiscales y jueces vayan a calzón quitado porque se enfrentan a una carrera contrarreloj para revisar las alrededor de 650.000 causas abiertas en España. Si querido Melchor, esto han de hacerlo en el corto plazo de seis meses en cumplimiento de la reforma procesal penal, bajo la amenaza de tener que archivarlas o verse forzados a abrir juicio sin suficientes pruebas, que quizás es lo que se pretende. Así mismo Melchor. Por lo que no te debe de extrañar que las distintas asociaciones de jueces y fiscales, coincidan en que la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, impulsada por el actual ministro de Justicia, Rafael Catalá, y que limita las instrucciones a seis meses para las causas sencillas y a dieciocho para las complejas, les ha puesto en unos aprietos de narices porque, aunque te extrañe, han de revisar cientos de miles de causas en un tiempo récord. Fíjate que solo tienen de plazo hasta el 5 de junio del presente año 2016 y, aunque lo normal es que se hubiesen ampliado las plantillas de manera considerable, lo cierto es que han de hacerlo con casi los mismos recursos humanos y materiales—solo 87 personas más de refuerzo–.FISCAL Así es que no nos extraña que Álvaro García, presidente de la Unión Progresista de Fiscales vaya por ahí diciendo que “Nos estamos moviendo en una falta de realismo increíble”. Bueno, de realismo y de otras cosas que prefiero callarme, Melchor, porque solo ha comenzado el año.

No se si podrás arreglar tanto desaguisado, pero inténtalo por favor, porque este país nuestro necesita mucha magia para salir del atolladero en que se encuentra. Gracias Melchor.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 6-1-2016

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