ACOSTUMBRANDONOS A TODO

Este Gobierno ensimismado en su mismidad parece olvidarse de los que realmente están padeciendo esta crisis, los trabajadores, para dedicarse a pregonar el aumento de la competitividad de las empresas españolas.

Parafraseando a una empresaria de Alicante—sí, han leído bien, una empresaria, no un sindicalista desnortado– “la crisis no es que esté pasando, es que el cuerpo se acostumbra a todo”.

MINISTROSY en eso estamos, acostumbrándonos a todo. Acostumbrándonos a que hayan tocado a arrebato en el Gobierno para pregonar la buena nueva de la recuperación y así tenemos a los portavoces y demás voceros diciéndonos que ya no existe miedo de perder el empleo, que no son brotes verdes, que son árboles enhiestos y firmes los que surgen por doquier y que la crisis pasó definitivamente porque las cosas se hicieron muy bien. Lo que no se nos cuenta es para quienes se están haciendo también las cosas, porque este Gobierno ensimismado en su mismidad parece olvidarse de los que realmente están padeciendo esta crisis, los trabajadores, para dedicarse a pregonar el aumento de la competitividad de las empresas españolas, obviando que eso se produce gracias a una productividad basada en los salarios de miseria y en una precariedad en el empleo que hace que los trabajadores no se atrevan ni a respirar por miedo, aunque De Guindos diga lo contrario, a perder su precario empleo.

Las cosas, según el Gobierno, se están haciendo bien, pero algo estará fallando cuando somos el segundo país de la UE—solamente nos supera Grecia, ya ven—con más alto índice de paro. Algo no se estará haciendo bien cuando en diciembre del 2014, el mes pasado, sin ir más lejos, los contratos a tiempo completo alcanzaban la cifra de 14.431.700, pero en el mismo mes de 2011 había 15.700.400 contratos del mismo tipo. Algo no se estará haciendo bien cuando en ese mismo mes de diciembre de 2014, el mes pasado no lo olvidemos, había 2.180.900 parados de más de dos años, cuando en el mismo mes del 2011 se registraban 1.431.000 y mientras que la población ocupada en diciembre de 2011 era de 18.153.000, la población ocupada en diciembre de 2014 se encuentra en 17.504.000.

MINISTROS DOSDatos muy tozudos, datos que ponen de manifiesto que la tasa de paro en diciembre de 2011 era de un 22’56 por ciento, mientras que la tasa de paro en diciembre de 2014, el mes pasado insistimos, es de un 23,67%.

Si a esto añadimos que en un reciente estudio del Banco de España se alertaba al Gobierno de que al ritmo actual, la emigración de los españoles hacia otros países “puede tener un efecto significativo sobre el crecimiento potencial de la economía española”, recomendando adoptar medidas en el mercado laboral para facilitar el regreso de los que se han marchado durante la crisis, de poco se puede presumir.

Sí, de poquísimo se puede presumir cuando los españoles de nacimiento emigrados pasaron de 25.500 en 2008 a más de 52.160 en 2013 estableciendo lógicamente una relación directa entre el índice de desempleo y el número de emigrantes españoles hacia otros países. Datos que llevan al Banco de España a afirmar que “Esto enfatiza la necesidad de maximizar los esfuerzos encaminados a reducir la elevada tasa de paro, así como a propiciar un marco laboral que facilite el regreso futuro de las personas que han emigrado con la crisis”.

Pues bien, cuando todo esto comience a solucionarse, cuando los jóvenes españoles no tengan que salir a buscarse la vida al exterior, cuando los sueldos recobren un mínimo de dignidad, cuando los trabajadores dejen de sentirse unos privilegiados por tener sueldos de miseria, cuando la desigualdad deje de avergonzar a este país podremos hablar de superación de la crisis. Mientras que todo esto no ocurra, es un cruel sarcasmo hablar del final de la misma con voz engolada y desprecio por la verdad que afecta a miles de personas que viven con desesperación su presente.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 13-1-2015
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3 Responses to ACOSTUMBRANDONOS A TODO

  1. Cristina dice:

    Fantástica costumbre la de leerte.
    Un abrazo

  2. Antonio García Marcos dice:

    Desprecio a la verdad e insulto a la inteligencia, que es a lo que nos tienen habituados a escuchar los voceras de este Gobierno, que no saben hacer otra cosa que vocear, mentir y falsear las evidencias ¿ se puede pedir más ?.

    Un saludo

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