LA ESTÉTICA Y LA ÉTICA

AYUNTAMIENTO DE MURCIA La sociedad genera tantas noticias diariamente, minuto a minuto casi, que seria imposible, por razones obvias, que los medios de comunicación pudieran hacer un seguimiento de todas las más importantes para ir contando su desenlace. Es por esto que, en la mayoría de los casos, los temas surgen con virulencia, dependiendo de su importancia y conforme pasan los días se va amortiguando el eco de las mismas hasta llegar a casi desaparecer quedando en el lector, a veces, la sensación de que, o las cosas no se le contaron bien o los temas no tenían la importancia que en principio se le dio. Pero, en la mayoría de los casos, cuando a un tema se le da importancia es porque la tiene, aunque el tiempo atempere las emociones.

Algo de esto es lo que está ocurriendo con el llamado caso Umbra por el que han sido detenidas en Murcia tres personas; entre ellas el Director de la Gerencia de Urbanismo, y en el que también están imputadas a otras cinco; entre las que se encuentra el Concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Murcia. Un asunto de presunta corrupción urbanística que salió a la luz por algunas conversaciones telefónicas grabadas por la policía a Enrique Ortiz, implicado a su vez en el caso Brugal. Conversaciones que aludían también al alcalde de Murcia.

 

Como manifestó Plutarco, la mujer del César no solo tiene que ser buena, también ha de parecerlo, más o menos. Pues bien, quienes se dedican a la vida pública deberían tener esto en cuenta porque un político puede ser muy honesto pero, cuando cena o come, pongamos por caso, con alguien que es candidato a una concesión en el organismo en el que dicho político tiene potestad para decidir la concesión, las cosas chirrían: chirrían mucho. Y no dudo que el hecho de comer, poco o mucho, sea pernicioso; antes al contrario eso es bueno para la salud, pero un poco antiestético si queda. Y la estética, a veces, va estrechamente unida a la ética.

Puede parecer injusto levantarse una mañana y ver en los medios de comunicación el contenido de una conversación que nos afecta cuando nosotros estábamos en otras cosas. Pero lo que no se puede hacer es “meter la cabeza debajo del ala” porque normalmente esto no da resultado. Nunca dio resultado echar la culpa “al pregonero”, en este caso al que mostró una clara incontinencia verbal por el teléfono, porque si el contenido de las conversaciones no las tenemos en cuenta deberíamos de pensar que el que “largó” por teléfono sabia de antemano que le estaban grabando y dejo caer maldades para comprometer a determinadas personas: un poco retorcido ¿no?

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