UNA MENTIRA REPETIDA

COSPEDAL Hemos leído muchas definiciones de Estado pero todas ellas, al final, coinciden en determinar este como un concepto que se refiere a una forma de organización social y política soberana, formada por un conjunto de organismo que tienen el poder de regular la vida nacional: que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad. Es por esto que se hallan dentro del Estado instituciones tales como las fuerzas armadas, la administración pública, los tribunales y la policía, asumiendo pues este las funciones de defensa, gobernación, justicia, seguridad y otras como las relaciones exteriores. Es decir, un ataque a una de estas instituciones es un ataque al Estado. Y la defensa del Estado es responsabilidad de todos, sí, pero en los políticos esta defensa debería ser de obligado cumplimiento, sencillamente inexcusable.

Con motivo de la operación iniciada contra la corrupción urbanística en al Ayuntamiento de Murcia ordenada por el juzgado número 8 y que ha traído como consecuencia la intervención de la UCO, Unidad Central de Operaciones de La Guardia Civil, que ha llevado a cabo registros y detenciones en la ciudad de los, al parecer, involucrados, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, una vez más, ha puesto en cuestión el estado de derecho al verter dudas sobre la actuación del juez, el fiscal, la Guardia Civil y hasta la Agencia Tributaria– que ha realizado los informes que pusieron de manifiesto las relaciones mercantiles entre los funcionarios y los empresarios involucrados—al declarar que “es una de las operaciones de distracción que, lamentablemente, tanto gustan al Gobierno”, para continuar diciendo que “se ha montado esta operación para que dejen de ser actualidad otros temas como las elecciones primarias en Madrid”.

Como creemos en la presunción de inocencia para todo el mundo, no entraremos en valorar lo que está ocurriendo en el entorno del Urbanismo en Murcia-dejemos hablar a la justicia- pero quizás la señora Cospedal debería; antes de hacer estas declaraciones, indagar en dicho entorno por si hubiese algo de verdad en los delitos que se imputan: malversación de caudales públicos, blanqueo de capitales, cohecho y negociaciones prohibidas a funcionarios.

El Partido Popular, en los últimos tiempos, juega peligrosamente con el prestigio del Estado, con la credibilidad que el ciudadano ha de tener hacia el mismo cuando, de manera artera, pone en práctica lo acuñado por Goebbels, eso de “una mentira repetida se transforma en verdad”. Y ya sabemos que el alemán era un gran cínico.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 9-10-2010
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