ANTONIO GUTIÉRREZ, EJEMPLO DE COHERENCIA

La abstención de Antonio Gutiérrez, diputado por el PSOE, en la convalidación del decreto de reforma laboral, ha suscitado variadas opiniones: para unos es un ejemplo de coherencia personal– fue Secretario General de CC.OO– y para otros una clara muestra de rebelión ante su partido al romper la disciplina de voto. Y el tema no es fácil de juzgar porque aquí, al contrario que en otros países, los diputados son elegidos dentro de unas siglas: es a su partido al que se elige pero, por otra parte, a mi no me extraña que Antonio Gutiérrez se haya sentido incómodo ante la disyuntiva de tener que votar algo que le tiene que resultar muy doloroso.

 Es inevitable que desde el grupo parlamentario socialista se hayan elevado voces cuestionando la actitud de Gutiérrez y pidiendo al portavoz socialista José Antonio Alonso que tome medidas al respecto. La disciplina por encima de todo, esgrimen, pero ¿saben? yo no se que pensar. Para él debe de ser muy duro votar un proyecto de reforma laboral que, aunque inevitable, rebaja claramente los derechos de los trabajadores. Y aunque estoy segura de que Marx no escribiría, hoy, el Capital, intuyo que si firmaría otras cosas, al respecto.

Suele hablarse de coherencia cuando el pensamiento, las palabras y las obras guardan un alto grado de congruencia, cuando son las que se esperan en cada caso. Y yo me esperaba esto de Antonio Gutiérrez porque ya dio un ejemplo de su congruencia cuando en el 2005 se abstuvo en la convalidación de un decreto por el que se indemnizaba a la UGT como parte de la restitución de los bienes incautados a ese sindicato en la Guerra Civil. Para Gutiérrez, eso suponía una afrenta a CC.OO, algo que no podía aceptar, cuando hacía poco tiempo que el había dejado de ser el Secretario General del sindicato.

Una vieja teoría anarquista nos habla de que “todo político perteneciente a una fuerza dirigente de izquierda, desde el momento en que ocupa un cargo de cierta relevancia, experimenta un permanente desplazamiento hacia la derecha en cuanto a costumbres, gustos, diversiones, preferencias, amistades, vestimenta, formas de lucirse…Este cambio de actitud suele incrementarse de forma directamente proporcional a la importancia y categoría del puesto al que ha sido promocionado”. Bueno pues parece que no, que Gutiérrez pone por encima de sus intereses políticos su manera de ser como persona. Que acepta la sanción de su partido con la entereza de un hombre consecuente con sus ideas y que la corbata, que siempre la llevo con cierto garbo, y el traje de diputado, no le han hecho perder su sentido de la vida.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 26-6-2010
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