PARAMOUNT Y CONTENTPOLIS

paramount-logo Vaya por delante que deseo fervientemente que lo que parece un sueño– la instalación de un parque de la Paramount en la Región– se haga realidad. Que los miles de puestos de trabajo que se auguran se materialicen, que las importantes inversiones económicas que se predicen se produzcan y que las múltiples visitas que se auspician tomen cuerpo. Todos los que vivimos aquí deseamos lo mejor para esta tierra porque lo bueno que le ocurra a ella nos ocurre a nosotros. Pero permítanme que muestre un cierto escepticismo hacia todo lo que se nos está intentando vender. Porque yo no dudo de la buena voluntad de los gobernantes de la Región, ellos también desean lo mejor para ésta, pero sí tengo mis reservas hacia su desmesurado optimismo, hacia una cierta pérdida del sentido de la realidad. Y los justifico; entiendo que quieran mostrar esta mezcla de alborozo, ilusión y entusiasmo porque el momento que estamos viviendo no es especialmente satisfactorio y los gobernantes tienen la responsabilidad de recuperar en los ciudadanos el buen gesto. Lo que ocurre es que, por lo que parece, se trata simplemente de un intento por parte de las autoridades regionales de conseguir la implantación de la Paramount aquí.

Y sí, está bien, y nos parece fenomenal que se trabaje en pos de la captación de inversiones extranjeras. Lo que ocurre es que, cuando se está en los inicios, cuando no hay nada establecido, cuando esto no ha hecho más que empezar, nos parecen prematuras las ruedas de prensa, las declaraciones en búsqueda de no se que necesidad de discreción–la mejor discreción hubiese sido callarse, hasta que las cosas estén un poco más adelantadas– porque, que sepamos, la instalación de la Paramount aquí no deja de ser una aspiración por parte de la administración autonómica que se nos está vendiendo como si fuese realidad y, lo que es peor, como si la misma dependiese de las ayudas estatales y esto no responde a la realidad.

Y lo que nos tememos es que este proyecto tenga el mismo final que Contentpolis. Esa idea presentada a bombo y platillo en la que se invertirían más de mil quinientos millones de euros y generaría unos tres mil puestos de trabajo y que, después de transcurridos dos años, parece dormir el sueño de los justos porque, lo más visible de la misma, son los tres altos cargos de la comunidad que cobran un sueldo de unos sesenta mil euros al año por estar al frente de una ilusión, un sueño, al parecer irrealizable, por el momento. Confiamos en que no sea así, deseamos que no sea así, pero los antecedentes no son como para ser optimistas. Ya saben: hay quienes dicen que un pesimista es un optimista bien informado. Pues eso.

Publicado en el diario La Opinión el 6-3-2010
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