POLITICA Y SENTIDO DEL HUMOR

 

carnaval mazarron

El diccionario de la Real Academia de la Lengua define carnaval como fiesta popular que consiste en mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos. Y carnavalada como acción o broma propia del tiempo de carnaval y asunto reunión o hecho grotesco poco serio. Es decir, de una comparsa de carnaval se puede esperar todo menos seriedad, porque los carnavales están para reírse si, pero para denunciar lo que no gusta también ¿Se imaginan a la alcaldesa de Cádiz, Teofila Martínez, al de Santa Cruz de Tenerife, Miguel Cerolo o al de Las Palmas de Gran Canaria Jerónimo Saavedra, por referirnos a los carnavales más importantes, permitiendo detener a los componentes de las comparsas que hagan alusión a su gestión? No, no me lo imagino, sencillamente porque esto, en ella y ellos, seria inimaginable.

Pero, por lo que parece, en Mazarrón esto si es posible. Sí puede ocurrir, ocurrió el domingo, que la policía local intente impedir por todos los medios el desfile de la comparsa de la Asociación contra el traslado del mercado de abastos, que uno de sus componentes sea detenido durante tres cuartos de hora en el coche policial; para ser puesto en libertad tras la protesta de los ciudadanos que no podían comprender lo que estaba ocurriendo, y que los motivos aducidos por los agentes municipales para justificar tamaño abuso de poder fuese que el detenido esgrimía una pistola. Se les olvidó decir que era de juguete, porque los componentes de la comparsa vestían de policías locales y guardias civiles.

Esto, no dejaría de ser una anécdota, extraña sí, pero anécdota, si previo al carnaval el alcalde no hubiese emitido un edicto en el que exigía conocer de antemano los contenidos de las comparsas; disfraces y motivos: suponemos que con el fin de poder censurar los contenidos de las mismas. Pero lo más preocupante de todo esto es que estos gestos con tufillo totalitario se repitan porque, a finales del año pasado, el ayuntamiento multó a dos ciudadanas de Mazarrón con doscientos euros por que tuvieron la osadía de silbar al alcalde, Francisco Blaya, en un acto público.

Los dictadores, no estoy diciendo que el lo sea, siempre se han caracterizado, a lo largo de la historia, por su nulo sentido del humor y, cuando se gobierna, se tiene que estar preparado para saber reírse de uno mismo. Le aconsejaría que leyese algo sobre psicología positiva porque, esta rama de la psicología, viene a decirnos que es bueno rodearse de personas alegres, con sentido del humor y que nos hagan reír a menudo. Yo creo que lo que le ocurre es que no está bien rodeado. Vamos, que ríe poco.

Publicado en el diario La Opinión el 20-2-2010
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