La mayoría de las fiestas de las que disfrutamos, nacieron con el impulso del chascarrillo y la chanza, y fue el paso de los años quien las consolidó formando ahora un todo con el lugar que las vio nacer.

Y así  nació una tradición tan arraigada a Murcia como el  Bando de la Huerta. Porque este acervo folclórico, se remonta al año 1851, cuando un grupo de jóvenes decidió organizar una comitiva satírica para caricaturizar las costumbres huertanas. Y aquel desfile fue asentándose, hasta convertirse en la fiesta por naturaleza murciana, pero también, en  una de las más populares de España, al haber sido declarada de Interés Turístico Internacional en 2012.

Sí, una fiesta que pasó  de ser una mofa de clases acomodadas, a una celebración de identidad cultural y que todos los martes,  después de Semana Santa, hace salir a las calles de Murcia a miles de ciudadanos y ciudadanas, ataviados con trajes y vestidos  huertanos, que hacen revivir aquel tiempo de las barracas en la huerta.

Este año, las fiestas celebran su 175 aniversario. Y es inevitable que al hablar de su consolidación, lo hagamos de la proliferación de las peñas huertanas durante el siglo XX, así como de la creación de la Federación de Peñas que ha ido consiguiendo, a lo largo del tiempo, el afianzamiento de unos festejos plenos de personalidad y de sabor murciano. Porque si es cierto que sin muchas de esas peñas no existirían los grupos de baile, que mantienen vivo el folclore de aquí; encarnado de manera especial en la jota murciana, la parranda y las seguidillas, no es menos cierto que sin la Federación de Peñas, quizás no se hubiese conseguido la consolidación de las mismas, que ha permitido que otras, que no son puramente folclóricas, entre las que se encuentra la peña La Pava, mantengan la cultura de los Belenes, que tan importantes son en la Navidad Murciana.

Este año, Juan García Serrano, el Presidente de la Federación de Peñas Huertanas, me hizo el honor de invitarme a formar parte del jurado que tenia que decidir la elección de la Reina Infantil de la Huerta. Y siempre le estaré agradecida, porque ha sido una  experiencia inolvidable, al vivir dos días intensos con un grupo de niñas extraordinarias, ilusionadas, que conocen el folclore de su tierra, que participan de manera activa en todas las actividades de sus peñas, que viven con intensidad todo lo relacionado con ellas, que conocen el más mínimo detalle de los refajos que visten: de los zagalejos, de los picos, de las enaguas y cucos de huertana, de las esparteñas,  de los zapatos de huertana; que todas sueñan con lucir en el Bando de la Huerta. Porque esa manifestación del alma murciana es algo que esperan durante todo el año. Que sueñan con vivir. Unos sueños de ocho, nueve, diez, hasta doce años, que nos transmitían a los adultos con la sinceridad de la carencia de artificio.

Fueron dos días de convivencia recorriendo Blanca y Monteagudo, y viendo en sus caritas la alegría del encuentro con nuevos paisajes. Desayunando y comiendo con ellas, observando como se relacionaban entre si, porque la mayoría no se conocían y experimentaban la emoción del descubrimiento de nuevas amistades. Viéndolas como interactuaban, como mostraban sus ilusiones por el momento que estaban viviendo: nunca antes tuve una experiencia tan especial, tan difícil de definir. Porque quizás ellas pensaron que estaban aprendiendo algo de mí, pero lo cierto es que fui yo la que  aprendí de ellas.

Debo de confesarles que me costó mucho puntuarlas. A ninguna le di lo mínimo, pero sí le otorgue lo máximo a la ganadora, Leonor Antón Pons, de la peña Las Tenajas, que fue  proclamada Reina Infantil de la Huerta 2026. Su felicidad, es un poco la mía.

Mi abrazo a ella, y a Ángela Muñoz Briones, de la peña El Botijo: Reina de la Huerta 2026.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 18 de marzo de 2026

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