Escribir un artículo semanal en un medio como La Opinión, es un auténtico placer para mí, pero créanme si les digo que, a veces, se ha de dar muchas vueltas a la cabeza para no volver a caer en la tentación de hacerlo de  temas políticos. Temas que nos provocan porque, tal y como está “el patio de la actualidad”, la tentación es referirse a ellos y denunciar tantas cosas como ocurren a nuestro alrededor porque, aunque sabemos que nuestros artículos no arreglarán el mundo,  por los menos intentamos que molesten un poco, que hagan pensar algo, si es que es posible, porque no nos imaginamos concibiendo el periodismo sin denuncia, sin tomar el pulso a la actualidad que muchas veces  no nos gusta.

            Pero también  produce una inmensa satisfacción, poder tratar de esos personajes que parecen haber nacido para hacer la vida más agradable a los demás; por su saber hacer, por su saber estar. Y este es el caso del tenista murciano Carlos Alcaraz. Un chaval de sonrisa amplia, de mirada que no ha perdido la sinceridad de sus veintidós años y del que pienso que aun no es consciente de lo que está consiguiendo en el mundo del deporte, al lograr romper  un record de casi noventa años en el universo del tenis, y convertirse en el tenista más joven de la historia en completar el llamado Career Grand Slam, que no es otra cosa que conquistar  los cuatro torneos más importantes del circuito, o lo que es igual, el Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open, sentándose en la misma mesa de grandes como Budge, Laver, Nadal, Perry, Emerson, Federer, Djokovic y Agassi.

            Finalizado el partido del Abierto de Australia, que consagraba a Alcaraz como un grande, Novak Djokovic, que había luchado  contra él hasta la extenuación vino a decir: “lo que has hecho es historia” para apuntar también “hay dos leyendas españolas en la pista, Nadal y Alcaraz”—Nadal estaba en las gradas viendo el partido–.Es decir, una leyenda, ya califica como tal al tenista de El Palmar. Un tenista que ya tiene en su poder dos marcas extraordinarias de precocidad en el tenis, porque si el 12 de septiembre de 2022 ya se convertía en el número uno ATP más joven de la historia; gracias a su victoria en el Abierto de Estados Unido, desde el pasado día uno, a sus 22 años y 272 días, conseguía ser proclamado el jugador más joven en completar el Grand Slam.

Pero saber ganar y saber perder es una cualidad que  implica aceptar la victoria con humildad y la derrota con deportividad. Una cualidad que no todos los deportistas poseen y que Carlos Alcaraz, el tenista murciano, atesora en grandes cantidades. Porque este campeón entendió, desde sus comienzos, que tanto el triunfo como la derrota es parte natural de los deportistas, y de la vida también. Una cualidad de la que Carlos hace gala y que le hace se mejor deportista—mejor persona también– al mostrar respeto a los rivales, ante el triunfo, y una gran fuerza mental ante las derrotas. Y esas cualidades las pone de manifiesto con un saber estar en  la pista  impropio de su edad. Un comportamiento que ha de hacer sentirse orgullosos a todos los aficionados al tenis en España, y de manera especial a todos los murcianos, sean aficionados al tenis o no,  porque, ese proceder, habla muy bien de esta tierra.

Y por todo ello, nos permitimos reflexionar sobre la relación que Carlos Alcaraz ha venido manteniendo, con dos clubs de tenis de la Región de Murcia, el Real Murcia Club de Tenis, donde entrena ocasionalmente y fue reconocido como Socio de Honor e Insignia de Oro en 2025 y la Real Sociedad Club de Campo de Murcia, en el Palmar, donde el se forjó y su padre fue director de la escuela.

¿Para cuando el que una de estas dos instituciones, o las dos, pongan el nombre de Carlos Alcalá a sus instalaciones?

¿A qué hay que esperar para hacerlo?

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 4 de febrero de 2026

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