LORCA, CUESTION DE INEPTITUD

Martes, 29 abril, 2014

Después de tanta comisión, comisionada, y multiples zarandajas, las cosas continúan igual y el olvido se adueña de unos ciudadanos que tienen derecho a esperar algo más de los que les administran porque la política no puede ser solo figurar.

TERREMOTO LORCAEl 11 de mayo del 2011 la tierra de Lorca tembló, la mayoría de las casas del barrio de La Viña sintieron el dolor de las heridas y sus vecinos vieron como tenían que abandonar sus casas entre firmes promesas institucionales de una pronta solución. Pasados tres años, al parecer, solamente se solucionó el problema de un cuatro por ciento de las familias afectadas. Si, han pasado tres años de promesas incumplidas, de grandilocuentes intervenciones públicas de los que tienen la responsabilidad de solucionar los problemas a los ciudadanos, porque la política es eso, un quehacer ordenado al bien común. La política no puede ser, no debe ser, el arte de la mentira y del engaño permanente a unos ciudadanos, los de Lorca, que han visto como pasan los días, los meses, los años, mientras se les entretiene con la creación de comisiones varias, de comisionados—el 16 de marzo de 2012 se hacia publico un Real Decreto por el que se regulaba el régimen del Comisionado del Gobierno para la Reconstrucción y Reactivación Económica de la Zona de Lorca—, que transcurrido el tiempo desaparecieron y no hubo nada, dejando, eso si, la desesperanza y la frustración en los muchos afectados por el seísmo que hizo llorar la tierra.

Afectados, muchos de ellos, al borde de la exclusión social porque sus casas cayeron y ellos han de continuar pagando la hipoteca, porque continúan malviviendo en barracones donde el sol achicharra y el frío congela, porque familias enteras han de convivir en casas prefabricadas que la Cruz Roja puso a disposición de los afectados mientras se soluciona el problema entre repetidas promesas de pronta solución.

terremoto lorca iiNo soy anticlerical; no soy anti nada, pero es difícil explicar como la mayoría de los afectados por el terremoto de Lorca están a verlas venir y todos los edificios religiosos heridos por el seísmo ya se reconstruyeron. Y conste que me parece bien, que comprendo perfectamente que hay que preservar el patrimonio, por muchísimos motivos: atractivo turístico, testimonio histórico, y muchas otras cosas mas, pero es difícil entender que todos los templos afectados ya estén remozados y los ciudadanos continúen al pairo de las decisiones de los políticos después de tanto tiempo de espera. Si, es imposible comprender como aun queden por reconstruir dos institutos—eso si, se apresuraron a poner primeras piedras de no se qué–, el centro sanitario y el conservatorio, entre muchas otras instalaciones civiles necesarias para la vida en común.

Es desazonador llegar a la conclusión de que nuestra comunidad carece de los mecanismos de defensa que toda sociedad civilizada ha de poseer. Es arduo comprender como después de tanta comisión, comisionada, y múltiples zarandajas, las cosas continúen igual y el olvido se adueñe de unos ciudadanos que tienen derecho a esperar algo más, mucho más de los que les administran porque, la política, no puede ser, solo, figurar en los actos institucionales, pregonar floridos discursos y hacer falsas promesas en época de elecciones. La política, ha de ser, saber gestionar el dinero publico, solucionar los problemas de los ciudadanos, encontrar remedio a las situaciones de emergencia: el ciudadano no puede, no debe, encontrarse solo ante sucesos que el no ha provocado, no ha buscado.

Estamos en el siglo XXI. Una sociedad organizada, una sociedad fuerte ha de estar preparada para acontecimientos imprevistos y unos supuestos servidores públicos, que han hecho del ejercicio de la política su modo de vida, han de estar lo suficientemente preparados como para saber reaccionar ante esos imprevistos. Tres años es mucho tiempo, demasiado tiempo, como para continuar esperando con paciencia. Como la buena voluntad se supone, debemos pensar que es cuestión de ineptitud.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 29-4-2014

RECUPERAR LA SOCIALDEMOCRACIA

Martes, 29 abril, 2014

No he resistido la tentación de ofrecerles la imagen de la Canciller Angela Merkel en una caricatura de George. Me ha parecido magnífica y refleja fielmente la voraz vocación cortadora—cortadora de derechos económicos y de otro tipo—de la señora Merkel en el ámbito de la UE.

La socialdemocracia, tal y como se la conoce, nace a finales del siglo XIX y principios del XX en el seno del movimiento obrero y el socialismo y, desde el primer momento, los socialdemócratas se caracterizaron en toda Europa, a grandes rasgos, por sus políticas reformistas ligadas a la participación ciudadana, a la protección del medio ambiente y a la integración de minorías sociales. Y gracias a la socialdemocracia, el avance social nos pareció imparable y la igualdad algo consustancial al ser humano, pero la crisis nos hizo dudar de todo porque tenemos la sensación de que mientras que el discurso conservador en Europa se muestra inamovible en sus principios, el discurso de la socialdemocracia se pierde en un laberinto de dudas que nos hace dudar a todos.

HOLLANDEEl que el socialdemócrata Hollande ganara las elecciones en Francia lleno de esperanzas a un segmento de la población que esperaba con ilusión que la señora Merkel tuviese, por fin, un freno para sus políticas neoliberales que están llevando a Europa—a los países del sur de Europa, de manera especial–a la nada más absoluta.

MERKELLPero no fue así, Merkel continua impertérrita marcando el paso de la economía en el viejo continente y Francia, sin apenas resistirse, entró en la misma senda de países con políticas de derechas, hasta el punto de que el primer ministro francés, Manuel Valls, anunció el pasado miércoles que los sueldos de funcionarios no subirán y que se van a congelar, hasta octubre de 2015, las pensiones, salvo las más bajas, y las prestaciones sociales, a excepción de los mínimos, confirmando el programa de reducción del gasto público de 50.000 millones de euros en los años 2015-2017, todo para poder cumplir con los compromisos de reducción del déficit público, según nos dice.

Es hora de plantear un giro total en las políticas europeas y la socialdemocracia ha de hacer prepuestas concretas, comenzando por lograr que el Banco Central Europeo convierta la creación de empleo en una de las principales directrices de su política monetaria. Los socialistas sostienen que los gobiernos europeos pueden invertir millones de euros para políticas de crecimiento y empleo, sin alterar globalmente sus presupuestos. Y, en consecuencia abogan porque se realice esa inversión. Vale, pero desconcierta que donde se está gobernando, en Francia, el primer ministro declare que se congelarán las pensiones y los salarios de los funcionarios y que se recortarán algunos servicios sociales. Esperamos con impaciencia la contestación de Hollande a una carta enviada por parlamentarios, procedentes de diferentes corrientes del Partido Socialista, que consideran que el plan de ahorro debe ser solo de 35.000 millones entre 2015 y 2017 afirmando que son “peligrosos” los anuncios hechos por Valls.

Que se puede luchar contra la crisis de otra manera, desde una visión socialdemócrata, lo demuestra Obama con sus medidas tomadas desde el inicio de la recesión en el 2008. En una lucha contra los conservadores de EE.UU, que es encarnizada, ha conseguido que su país—que fue el principal culpable de la crisis, es cierto– remonte el vuelo, lentamente es cierto también, pero ya responde a las medidas de incentivación del crecimiento—no con la matraca de la austeridad que nos lleva al pozo de la desesperación—como lo demuestra el hecho de que la tasa de desempleo en EE.UU cerrara en enero con un 6,6%, el dato más bajo en cinco años, y el ritmo de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) repuntara hasta 3,2% en el último trimestre de 2013.

Por el contrario, aquí, el Banco Central Europeo fue incapaz de prever la crisis, tomó las primeras medidas con retraso, y se ha centrado en imponer reglas de austeridad y contención del gasto público. El discurso socialdemócrata ha de ser distinto y hay que ponerlo en práctica.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 22-4-2014

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