FALTA SENTIDO DE ESTADO

Martes, 17 junio, 2014

Quizás es el momento de desmitificar la República porque las dos experiencias nuestras no son como para tirar cohetes. La primera porque fue un suspiro, la segunda porque seguramente llegó en un momento de gran crisis económica que no se presentaba como lo más recomendable para los muchos cambios, para las infinitas reformas que este país necesitaba.

JOSÉ TARRADELLASJosep Tarradellas, en su primara visita a la Moncloa con Suárez de inquilino, cosecho un auténtico fracaso en sus conversaciones con el Presidente. Al salir y encontrarse con los periodistas vino a decir que la entrevista había sido un éxito y que se marchaba muy contento para Cataluña porque habían coincidido en muchas cosas; asombrando a un Suárez que siempre reconoció en el político catalán a un hombre de Estado. Y no nos imaginamos a Artur Mas haciendo lo mismo hoy porque ese perfil de político es lo que falta en estos momentos en la vida pública española, algo que se hace más evidente ahora cuando algunos aprovechan que el Pisuerga de las elecciones europeas pasará por el Valladolid de las próximas en el 2015 para montar un debate artificial sobre la monarquía española, intentando culparla de todos nuestros males como algunos procuraron poner de manifiesto, en el Parlamento, en el acto de votación de aceptación de la abdicación de Rey como Jefe del Estado, y que buscaron convertir en un pronunciamiento sobre la monarquía.

El discurso que los partidos nacionalistas vienen manteniendo en estos momentos es de un cinismo absoluto. La mayoría de ellos gobiernan, han gobernado sus territorios, o han formado parte de gobiernos de coalición, colaborando firmemente en los muchos desajustes que nuestra democracia muestra y que hay que solucionar ya, como la escandalosa politización de la justicia que pone trabas a la erradicación de la insoportable corrupción, que también habita en sus filas.

Por cierto, oyendo a Cayo Lara, nos quedamos asombrados de la capacidad de olvido de algunos seres humanos. Da la impresión de que en la transición la aceptación de la Monarquía como forma de Estado solo fue aceptada por el PSOE—este partido se abstuvo y el PCE votó a favor– y algunos que pasaban por allí, y que los comunistas, ahora IU, no tuvieron nada que ver en aquello. Le recomendaría que se leyera a Santiago Carrillo, entonces Secretaria General de su partido: se lo ha leído poco.

RUBALCABAY me gustó, me gustó la intervención de Alfredo Pérez Rubalcaba porque el PSOE no debe, no puede dejarse llevar por las olas del momento, entre otras cosas, porque un partido con vocación de gobierno ha de ser de fiar, ha de cumplir con sus compromisos adquiridos en la gobernación del país. Un partido de Gobierno no puede “cantinflear” a la más minima oportunidad y, en esta marea populista que nos invade—“Los populistas ofrecen soluciones falsas a problemas reales”, Michael Ignatieff dixit– lo fácil seria caer en esa trampa, pero ahora hacen falta hombres de Estado que no pierdan los nervios a la menor ocasión. Hacen falta políticos que sepan el valor de la palabra dada y de los compromisos adquiridos y el PSOE alcanzó un compromiso con la Constitución Española de 1978, como norma suprema del ordenamiento jurídico español; como lo adquirieron también otros que ahora parecen olvidarlo.

Creo que quizás es el momento de desmitificar la República porque las dos experiencias nuestras no son como para tirar cohetes. La primera porque fue un suspiro, la segunda porque seguramente llegó en un momento de gran crisis económica que no se presentaba como lo más recomendable para los muchos cambios, para las infinitas reformas que este país necesitaba, sí, pero que quizás la republica afrontó con una cierta precipitación, con demasiada prisa en un país que requería de mucha calma. Por eso seria bueno que se centrara el debate, no en una u otra forma de régimen y sí en decidir entre democracia o no democracia, porque ahora también necesitamos de mucha templanza al estar aquejándonos los mismos problemas de hace muchos años: una gran crisis económica, a la que hay que añadir unos recortes que están produciendo la desaparición de gran parte de la clase media.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 17-6-2014
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PSOE, TIEMPOS DE TRIBULACIÓN

Miércoles, 24 octubre, 2012

El electorado nunca se equivoca. El voto es mucho, muchísimo más reflexivo de lo que los políticos creen. Y el PSOE ha de analizar, no solamente los resultados, también la abstención.

San Ignacio de Loyola, aconsejaba a los miembros de la Compañía de Jesús, que él fundara, no hacer mudanza en tiempos de tribulación. Y sí, tiempos de tribulación es lo que está viviendo el PSOE. Algo que se ha puesto claramente de manifiesto en los resultados de las elecciones de Galicia y el País Vasco. Y un partido, cuando baja tanto en expectativas de voto, ha de hacer un profundo análisis de lo ocurrido porque quizás, como aseveraba el general de los Jesuitas, no sea el momento de mudanzas, pero sí de reflexión, sí de preguntarse qué se está haciendo mal—porque algo mal se está haciendo—, sí de ofrecer al electorado un mensaje creíble, ilusionarte y de izquierdas. Un mensaje claramente progresista que se ha ido diluyendo con el tiempo y que, al final, no sabemos qué es.

El electorado nunca se equivoca. El voto es mucho, muchísimo más reflexivo de lo que los políticos creen. Y el PSOE ha de analizar, no solamente los resultados, también la abstención. Una abstención que habla elocuentemente porque, cada partido político, posee un número determinado de votantes fieles. Votantes que cuando deciden castigar a su formación política no lo hacen votando a otros. Simplemente manifiestan su rechazo quedándose en casa.

PSOE FEDERALEl nacionalismo—de izquierdas o derechas–, tal y como están las cosas, no se ha quedado en casa, antes al contrario, han ido todos en tropel para mostrar su fortaleza. Es el votante de izquierdas el que tiene un sentido crítico más acusado y es ese votante no nacionalista, el que ha mostrado su malestar. Algo que reconocía el número tres del PSOE, Oscar López, cuando en la noche electoral decía: “Esta vez hay que escuchar a la abstención. Ha lanzado su mensaje”.

Sí, hay que escuchar el mensaje, pero es que tenemos la sensación de que el PSOE se ha quedado sin discurso. No consigue elaborar prédicas ilusionantes en un momento en que tanto se necesita de ello porque, aunque comprendemos a Rubalcaba cuando manifiesta que “el no quiere hacer la oposición que el PP le hizo al PSOE cuando estaba en el poder”, suponemos que existirán otras fórmulas que posibiliten un discurso, inequívocamente socialdemócrata, porque lo cierto es que la abstención registrada en Galicia y el País Vasco es un claro ejemplo de la desafección de los ciudadanos hacia la política y de manera especial hacia los socialistas. EKECUTIVA FEDERAL

Oscar López ha dicho también que “El PSOE sufrió un gran castigo electoral hace un año y recuperar la confianza de los ciudadanos no es algo que pueda lograrse en poco tiempo”.

Ciertamente es así, pero posiblemente la estrategia de esperar a que pase la lluvia, a la espera de que el Gobierno termine empapado, pueda ser equivocada porque se corre el riesgo de que el agua termine mojando a todos. Así es que quizás, y sin quizás, la Conferencia Política que los socialistas tienen previsto celebrar en primavera deberá abordar muchas cosas porque, les guste o no, el batacazo recibido da razones a los que demandan elegir, ya, el candidato para 2015. De ahí, tendrá también que salir el qué hacer en relación con los mensajes soberanistas, nacionalistas, porque nunca dio resultado lo de poner una vela a Dios y otra al diablo. O se está con el soberanismo o el constitucionalismo, o se proponen nuevas fórmulas que lleguen con claridad al electorado: éste no entiende de mensajes equívocos.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 23-10-2012

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