SER DE IZQUIERDAS, Y MONARQUICO

Martes, 4 febrero, 2020

Ray en JerusalenCada 27 de enero, se conmemora la liberación, en 1945, del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, porque la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó oficialmente esa fecha, día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Con este motivo, el miércoles de la semana pasada, el rey de España, Felipe VI, pronunció un discurso, en Jerusalén, ante grandes mandatarios republicanos de todo el mundo. Entre otros, los presidentes de Francia, Italia, Alemania, Portugal, Argentina. Pero fue un rey, Felipe VI, el elegido por las autoridades israelíes, para ser el autor del alegato contra el odio que reclamaba el momento. Y defendió en aquel acto, los derechos humanos, la paz, la libertad, la justicia, la tolerancia, el conocimiento, el respeto al diferente, la igualdad. Sí, un rey, el rey de España, habló de todo lo que se supone que son valores republicanos, o lo que es igual, habló de valores democráticos. Y quizás este es el momento de acordarnos de ello, porque sobre todo, desde la aparición de Podemos en el panorama político español, se nos intenta convencer de que la monarquía es algo directamente opuesto a la democracia, cerrando los ojos a la realidad. Y la realidad es que, en Europa, existen ocho monarquías parlamentarias: Reino Unido, España, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega y Luxemburgo, que están a la cabeza del mundo en calidad democrática. Y si hablamos del resto del universo, nos tenemos que remitir a la información facilitada por el banco de datos de la Universidad de Gotemburgo, que clasifica a 175 países por su forma de gobierno: “De 40 monarquías más de la mitad son democracias, mientras que solo lo son 53 de 135 repúblicas”.

Desde luego, las dos Republicas Españolas, no son ejemplos en el que nos podamos mirar, teniendo en cuenta los cuarenta años de plena democracia de los que estamos gozando con la monarquía. Por mucho que algunos se empeñen en vendernos la republica como el paraíso terrenal de las libertades, la historia es muy tozuda y nos habla de que la Primera República Española, solamente duró desde el 11 de febrero de 1873, hasta el 29 de diciembre de 1874. Una experiencia corta y caracterizada por una gran inestabilidad política, hasta tal punto de que, en sus primeros once meses, se sucedieron cuatro presidentes del Poder Ejecutivo. Y la Segunda República Española, a la que tampoco podemos poner como ejemplo de algunas cosas, tuvo una duración que fue, desde el 14 de abril de 1931, fecha de su proclamación, hasta el 1 de abril de 1939, fecha del final de la Guerra Civil, que dio paso a la dictadura franquista.

ReyPor todo ello, yo me niego a que no se pueda tener una conciencia social de izquierdas, y preferir una monarquía constitucional; que a este país tan bien le ha venido, antes que una república, que por lo menos aquí, no se mostró como el sistema a copiar. Y para disipar las dudas que algunos podrían tener al respecto, les aconsejamos la lectura del semanario británico, The Economist, que ha vuelto a situar a España en el grupo de las “democracias plenas” del mundo, destacando en los apartados de procesos electorales, pluralismo y libertades civiles. Sí, Democracy Index, el índice de referencia en el análisis de la situación de la democracia en el mundo, elaborado por la Unidad de Inteligencia de The Economist, coloca a nuestro país en la decimonovena posición entre los 167 Estados analizados, lo que supone mejorar respecto al año pasado. España, una monarquía que algunos pretenden desprestigiar, para más tarde eliminar, obtiene una puntuación global de 8,18, una valoración por encima de Francia y Portugal (ambas son repúblicas) que entran este año en el grupo de “democracias plenas”.

Sí, es posible tener una conciencia social de izquierdas y preferir una monarquía parlamentaria, porque el ejemplo es España, y porque no hay verdades absolutas.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 29-2-2020

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