OTROS SERVIDORES PARA LA DEMOCRACIA

martes, 4 enero, 2022

Al parecer, Castilla y León ocupa el sexto lugar de las comunidades autónomas afectadas por el coronavirus, lo que significa que se encuentra entre los territorios más tocados por esta pandemia. En casos así, el sentido común indicaría la necesidad de proteger la sanidad con el número adecuado de personal sanitario y fortalecimiento de centros de salud, y todo aquello que sirva para luchar contra el coronavirus.

Mañueco IPues bien, lejos de esto, el presidente de la Junta de Castilla y León, Fernández Mañueco, olvida las sabias palabras de San Ignacio: “En tiempos de desolación no hacer mudanza” (lo que viene a decir que las grandes decisiones no hay que tomarlas cuando la vida se desmorona, cuando se está atravesando una gran crisis), y poniendo sus intereses electorales, y los de su partido el PP, por encima de los intereses de los ciudadanos de su comunidad, en plena convulsión sanitaria, cambia a la Consejera de Sanidad de su Gobierno, Verónica Casado, porque ha decidido llevarse por delante a los cuatro consejeros de Ciudadanos con los que el PP tenía un acuerdo de gobernabilidad en esa comunidad. Así es que en el camino, de prisa y corriendo, vía Twitter (una manera muy moderna de actuar) se ha quedado el vicepresidente, portavoz y consejero de Transparencia, Acción Exterior y Ordenación del Territorio, Francisco Igea y tres consejeros más de Ciudadanos. Ese partido que se encuentra “cuesta bajo en la rodada”, porque nunca supo elegir sus alianzas.

Mañueco IISegún la RAE, la política es “El arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados”, y mucho arte se ha de tener cuando se actúa de la manera en la que lo hizo el pasado lunes el presidente de la Junta de Castilla y León, que anunciaba una remodelación exprés de su Gobierno del que salen los cuatro consejeros de Ciudadanos, incluido el vicepresidente y portavoz, anunciando la disolución de las Cortes y convocando elecciones anticipadas en la comunidad autónoma para el próximo 13 de febrero. Y todo ello, sin haberlo hablado con sus socios de gobierno, a los que les ha hecho pasar la vergüenza de enterarse de que ya no están en el mismo por los medios de comunicación. Es más, Igea ha declarado que Fernández Mañueco, «En privado, me dio su palabra de que no convocaría elecciones».

Bueno, seguramente la misma palabra que él daría a UPyD cuando los dejó plantados. Y es que, al parecer, toda la gente de Ciudadanos tiene una historia detrás de pertenencia a otros partidos políticos, lo que nos da una idea de la seriedad de sus convicciones, de la fortaleza de la ideología de la mayoría de ellos, y ellas.

Mañueco IIIPues que Juan Antonio Marín, Vicepresidente de la Junta de Andalucía, ponga sus “barbas a remojar”, porque no le arriendo la ganancia pasados unos días. Pero yo creo que un señor con tanta experiencia de cambios en política: ha pasado por Alianza Popular (apareciendo en la lista del partido para las elecciones municipales de 1983), en las filas de Independientes de Sanlúcar (con ellos gobernó en coalición con el PSOE en el ayuntamiento de dicha ciudad), hasta terminar en 2015 en Ciudadanos, siendo vicepresidente de la Junta de Andalucía con Susana Díaz, del PSOE, para traicionarla más tarde apoyando al PP, tiene el suficiente bagaje como para esperar cualquier cosa.

Y sí, los ciudadanos también nos podemos esperar cualquier cosa de ciertas alianzas (en Murcia hemos hecho un master sobre traiciones, transfugismos y “puñaladas traperas” con la fallida moción de censura al Gobierno Regional), pero es difícil acostumbrarse a ciertos espectáculos protagonizados por algunos políticos que nos hacen desconfiar del que debería ser un digno ejercicio. Porque sin ellos no puede haber democracia, pero la democracia debería demandar otro tipo de servidores que nos evitasen el bochorno, la vergüenza, que a veces nos hacen pasar.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 22 de diciembre de 2021 

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