MARÍA TERESA MARÍN, DIRECTORA DEL MUSEO SALZILLO. PROFESORA DE LA UMU

Lunes, 28 noviembre, 2011

LA VIDA, DENTRO Y FUERA DE LOS MUSEOS

MARIA TERESA MARINSu infancia transcurre en el barrio del Carmen, en Murcia, donde arribaron sus padres desde Torrevieja para que viniera al mundo una niña que lejos de ser “colorada”, lo normal al nacer en ese barrio, se inclinó pronto por los “moraos”, la cofradía de Los Salzillos, impulsada por ese amor por el barroco que siempre ha sentido. Un amor que se acrecienta cuando comienza a estudiar Historia del Arte y tiene la fortuna, nos dice, de trabajar como becaria de investigación en el Museo Salzillo con el profesor Cristóbal Belda, del que nos habla con admiración y reconocimiento así es que, nos dice sonriente, lo más natural era hacerse de esta cofradía. Lo que ya no es tan natural, nos parece, es que esa joven becaria que llegaba a este Museo de la mano de su profesor terminase siendo la directora del mismo.

Pero para llegar aquí ha recorrido un largo camino en la búsqueda de la investigación en lugares como el Museo de Capodimonte, en Nápoles, Dirección de Museos de Francia, en el Consejo Internacional de Museos de París, en el Departamento de Museum Studies de Leicestare, en Inglaterra, y en el de Brno en la Republica Checa. Un periplo en busca de conocimientos que nos los reconoce como decisivos en su formación: “Fue fundamental salir fuera porque me sirvió como maduración personal. La museología aquí era algo incipiente, no era fácil investigar en Murcia y tampoco en el resto de España. En la década de los 90 incluso no abundaban los manuales de museología, así es que eso fue muy positivo para mi”. Sí, para ella fue fundamental recopilar información y, sobre todo, conocer otros museos porque, nos cuenta, “es necesario ver con otra mirada”.

Quizás por eso, en esa necesidad de hallar cosas distintas, en esa deseo de captar otra manera de hacer no puede evitar que sus viajes al extranjero se conviertan en algo especial porque, no importa el país al que viaje, siempre encontrará un tiempo para la visita a los Museos, como en el último que hizo a Berlín acompañada de su hija, de seis años: “Mi marido estaba en una estancia en la Universidad de allí y he disfrutado mucho visitando los Museos con ella, mientras el trabajaba, porque tenia la sensación de estar viéndolos a través de sus ojos”. Y hablamos de su hija, de su marido también—profesor de matemáticas de la UMU, investigador con un deseo continuo de viajar y descubrir nuevos lugares, nos dice—y al que le unen muchas cosas, entre otras su entrega a la Universidad donde imparte clases en el Departamento de Historia del Arte. Y nos cuenta que en el despacho de la UMU se siente más ella, quizás porque el tiempo ha terminado personalizando su lugar de trabajo.

Lee el resto de esta entrada »

Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: