MARISA LÓPEZ SORIA, ESCRITORA DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL.

Lunes, 28 marzo, 2011

LA INERCIA DE LAS LETRAS

MARISA LOPEZ SORIAHa centrado su actividad literaria en el ámbito de la literatura infantil y juvenil, donde está considerada una de las voces más originales, aunque le cueste trabajo considerarse como tal porque, nos dice, ella lo que hace es jugar con las palabras: “A mi lo de escritora me sabe grande. Escritores con mayúsculas hay muy pocos, los demás jugamos a escribir. Escritora, por ejemplo, era mi madre”.

Sí, se quita importancia como escritora, pero lo cierto es que ha publicado ensayo, poesía, narrativa y es inevitable preguntarle en que se siente más cómoda y nos dice que cada libro, cada forma de expresión tiene su propia voz. En definitiva, es el tema el que le lleva. Como le ocurrió con su primer libro de poesía que al finalizarlo se encontró diciéndole a su madre que ella, lo que realmente había querido escribir era una historia de desamor, pero se había encontrado con que solamente podía expresar esa historia a través de la poesía. Y nos dice que, a partir de ahí, se dio cuenta de que cada relato requiere de una forma de expresión distinta. “He escrito de todo hasta que me di cuenta de que realmente lo que me interesaba es contar historias sin forzar mi manera de escribir. Me he dejado llevar y ahora estoy atrapada con el mundo de la literatura infantil y juvenil, algo que seguramente no he querido ver antes”.

Y lo que no quería ver no debe de ser malo cuando por su manera de cambiar el hilo de la narración, por su forma de plantear la trama, hay críticos literarios que la sitúan próxima a Lewis Carroll, el autor de Alicia en el País de las Maravillas. Algo que se refleja de manera especial, dicen, en Los retratos de Renato. Una forma de describir especial. Una manera que le lleva, dicen, a poner en primer lugar el lenguaje y la literatura, por encima de los argumentos, de los mensajes explícitos.

La charla transcurre en el salón de su casa, donde figuran algunas obras; otras esperan ser colgadas, de su marido, el gran fotógrafo Frédéric Volkringer. Bellísimas fotos-maravillosa una de la playa de Normandía- que nos hace plantearnos si se imagina casada con alguien que no fuese artista. Y claro que se imagina- ya lo estuvo antes-seguramente porque, nos dice, el estar casada con un artista también atesora sus inconvenientes. Pero ella no debe de encontrar muchos porque nos habla de Frédéric con auténtica admiración “Estar casada con él es una delicia. Es un hombre encantador. A mi me interesa la visión que él tiene de mis cosas, porque confio mucho en su buen criterio. Me ayuda muchísimas veces con esa otra mirada que le pone”.

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