MARÍA DUEÑAS, PROFESORA DE LA UMU, ESCRITORA

Domingo, 26 diciembre, 2010

EL TIEMPO ENTRE LECTURAS

g Quedamos en el Campus de la Merced. En su despacho de la Facultad de Letras de la UMU. Ordenador sobre la mesa y estantería llena de libros con detalles en las paredes de personalización del espacio. Un grabado, una foto plena de encanto con olor a Caribe y el reflejo de la Habana vieja, con su confesión de profunda admiración hacia el pintor estadounidense Edward Hopper, de quien cuelga una lámina en una de las paredes.

La tarde resalta la calma que hace oír el silencio. Sobre un panel un dibujo de cuando su hija era pequeña, al que concede la misma importancia que a esos pintores a los que admira o como a Coetzee, el Premio Nobel de Literatura de quien conserva una foto y un libro dedicado porque, nos confiesa, es un escritor que la tiene fascinada.

Es una mujer vital, con una acusada personalidad. Que mira a los ojos cuando habla, que sonríe cuando habla y que gesticula cuando habla. Una mujer dinámica que ama la vida, que se siente feliz con ella y que agradece el momento que está viviendo, aunque yo creo que siempre ha sido feliz. Con su trabajo, en su vida privada y con ese mar que ella dice adorar y que le lleva a identificarse totalmente con Cartagena, aunque recuerde el lugar de La Mancha en que nació con cariño porque tuvo una niñez muy poco aburrida: “Una infancia de colegio, de familia, de amigos, de jugar en la calle, de “Un globo, dos globos, tres globos” de TVE. Fui una niña feliz”. Una niña que elige estudiar Filología Inglesa porque siempre fue más de letras que de ciencias, pero nos reconoce que no fue una vocación pasional. Y lo que son las cosas, la escritura, que tampoco lo fue porque comenzó a escribir hace unos cuatros años, se ha convertido en el gran descubrimiento para los lectores y para ella misma porque El tiempo entre costuras ha sido el suceso editorial del año. Seguramente porque, nos dice, siempre ha sido una buena lectora y siempre tuvo facilidad para escribir, para redactar, así es que aprovechó que su carrera universitaria estaba encaminada, que los niños ya no necesitaban tanto de ella para dar rienda suelta a algo que llevaba dentro, el deseo de reconstruir el escenario de la presencia española en el Protectorado Español de Marruecos: “Mis abuelos vivieron allí, mi madre nació allí, yo he oído hablar de ese mundo toda mi vida y sabía como lectora, antes que escritora, que había un vacío en la narrativa contemporánea sobre ese tema. Tuve claro ese escenario y ahí arranqué”. Y continua contándonos la génesis del libro y, a lo largo de la charla, algo queda muy claro; ella no quiere que el gran triunfo cosechado por “El tiempo entre costuras” condicione su vida. Y cuando hablamos de escritoras que sintieron angustia de continuar escribiendo ante un primer gran éxito; hacemos referencia a Carmen Laforet con Nada, ella nos dice que a la escritora madrileña le cogió con veinte años y a ella con 47 y que las cosas no son igual cuando estas en la madurez.

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