ADIOS A CLEMENTE GARCÍA

Viernes, 26 abril, 2019

Cuando estudiaba periodismo un profesor, de esos que te dejan huella, me dijo ante una redacción en la que yo intentaba impresionarle buscando las palabras más bellas; quizás más rebuscadas también, “ Cuando tengas que escribir de algo de lo que muchos antes escribieron, olvídate de todo lo dicho y escribe con el corazón”. Y este artículo, solo podría escribirlo con el corazón.

descarga (22)La semana pasada murió un gran hombre, Clemente García. Sí, hace unos días, murió un buen amigo mío, y de otra mucha gente, porque fue un especialista en atesorar afectos y respeto. Han transcurrido algunos días desde que ocurriera, tiempo suficiente como que para que otras personas escribieran sobre él. De cómo era. De cómo se había ganado el respeto y la admiración de muchos que tuvieron, que tuvimos, el placer de tratarle, de conocerle, de respetarle, de aprender de su sabiduría, de su tolerancia, de su saber estar. Sí, seguro que han sido muchos los que han escrito sobre él. Pero yo no he querido leer a ninguno, aunque seguramente coincidiremos en la admiración que su figura nos producía y nos produce. No, no he leído a ninguno de ellos, porque solo quiero transmitir lo que yo siento en este momento de su adiós a la vida, a esta Murcia de la que me enseñó muchas cosas. Una Murcia en la que ni el ni yo nacimos (el llegó aquí siendo un niño) pero en la que los dos encontramos los que cualquier ser humano busca, la amistad, la cercanía, el cariño; la vida. Y me pudo enseñar muchas cosas, no solo porque era mayor que yo, también porque había vivido momentos extraordinarios en esta ciudad a la que amaba y sus experiencias eran muy valiosas para una recién llegada como yo, cuando él era Secretario General de CROEM.

Me enseñó que para respetar hay que respetar. Que para que te quieran hay que querer. Que no es necesario compartir las mismas ideas políticas para compartir las mismas ideas de vida, como el amor por la familia, como la solidaridad para con los demás, negándose a vivir de espaldas a las necesidades de otros. Y también compartíamos el aprecio de la amistad, como un valor supremo del ser humano. La amistad y la lealtad que va unida a ella. Y su amor por el trabajo bien hecho, por la entrega y el entusiasmo que el aplicaba a todo lo que hacía, y hacia mucho, y se entregaba mucho, y disfrutaba mucho de ese darse a los demás, y a esta tierra que le acogió muy chiquito y a la que el se entregó desde el primer momento.

descarga (21)Compartí muchas cosas con Clemente, y le admiré por su amor a su mujer y a su familia, por su capacidad para entender de todo y a todos. Compartí las tertulias en la SER, el defendiendo puntos de vista; algunas veces distintos a los míos, pero siempre con el respeto por bandera, con la sonrisa en sus labios para defender aquello en lo que creía. Y cuando terminaba la tertulia radiofónica, muchas veces, nos tomábamos un aperitivo en el Hispano para profundizar en lo que habíamos hablado y para que yo percibiera que estaba ante un gran hombre. Un hombre que, entre otras muchas cosas, hizo posible el Campus de Espinardo, porque creía firmemente en la necesidad de colaboración entre las instituciones y la Universidad; entre la empresa y la Universidad; entre la sociedad la Universidad, porque por encima de todo era un humanista, que creía en lo que nos hace mejores: En el respeto a las ideas de los demás.

Un día me contó que cuando era alcalde de Murcia tenía que nombrar a un pedáneo. Alguien le dijo que ese, en el que el estaba pensando, era comunista, y con más motivo le nombro, porque en la charla que había mantenido con él le había gustado como ser humano y le había convencido por su capacidad.

descarga (20)Así era Clemente García Un gran hombre que mostró el rumbo a muchas de sus amistades y recorrió con ellas una gran parte del camino. En definitiva, un buen hombre.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 17-4-2019
Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: