¿HAY QUE SUFRIR ESTOS ATROPELLOS?

miércoles, 15 diciembre, 2021

Ley IIEn España, cada Gobierno entiende que si no cambia la Ley de Educación no cumple con lo que los ciudadanos esperan, e invariablemente rompe con la ley anterior y pone en marcha la suya. Y no hay un ministro, o ministra de Educación que se precie, que no piense en dejar su “huella” haciendo funcionar otra norma que mejore; o no, la anterior, empujándonos a la cola en valoración del sistema educativo, porque es muy difícil dar con otro país que, como ocurre con el nuestro, haya aprobado ocho leyes educativas en 40 años de democracia, amenazándonos ahora con otra. Porque sí, cada Gobierno quiere dejar su impronta, sin importarle el desconcierto educativo que genera.

Y el resultado es un conglomerado de siglas -desde la LOECE de 1980 hasta la LOMLOE o ‘ley Celaá’ con la que arrancó este curso 2021-2022-, que según los expertos, repercute claramente en la calidad de la enseñanza: PSOE y PP han sido incapaces, a lo largo de nuestra historia reciente, de ponerse de acuerdo en algo tan importante como esto.

Así es que no es de extrañar que tanto batiburrillo provoque que España sea el segundo país de la Unión Europea en el que menos avanza la comprensión lectora entre los 15 y los 27 años (solo se encuentra detrás de Grecia), tal y como puso de manifiesto un informe publicado por OCDE y donde los autores de dicho informe destacan el abandono escolar temprano (España es el país de la UE con la mayor tasa de jóvenes que no estudian más allá de la ESO) y que llevan a los españoles a estancarse en su habilidad para entender los textos. Algo fácilmente entendible, si tenemos en cuenta que parece haber un interés desmesurado por parte de los partidos en cargarse las humanidades de los planes de estudio. Así es que, asignaturas fundamentales como la filosofía, la lengua o la historia, las están convirtiendo en conocimientos de segunda clase. Y si el señor Wert, que fue ministro con Rajoy, pasaba a la historia eliminando con su Ley de Educación la enseñanza de la filosofía, la “disciplina académica que es un conjunto de reflexiones y conocimientos de carácter que estudia las causas primeras y los fines últimos de las cosas, y que permite conectar diferentes saberes y desarrollar una mayor capacidad de juicio para afrontar la complejidad del mundo contemporáneo», ahora es la actual ministra de Educación, Pilar Alegría, quien al parecer, quiere dejar su marca con una nueva ley educativa.

Un proyecto que deja fuera el estudio de los Reyes Católicos, de Al Ándalus, de los Austrias, porque al parecer, lo importante es estudiar la Historia Contemporánea. Que sí, que claro que es importante estudiar la Historia Contemporánea; faltaría más, pero es que es muy difícil llegar a la comprensión de esta sin saber de donde venimos: cada etapa de la historia es una consecuencia de lo vivido anteriormente. Imposible entender nuestro carácter, por ejemplo, sin saber lo que fue Al-Andalus, lo que significó en aquella época de siglos para la humanidad.

AulasQue desaparezcan del bachillerato las enseñanzas de Al-Andalus, los Reyes Católicos o los Austrias es todo menos comprensible. Este país es demasiado grande, demasiado importante como para preocuparnos solo de la historia reciente.

Ya ven, una Diplomada en Magisterio, especialista en Educación Primaria, quiere eliminar de la enseñanza una parte importante de la historia de este país. Quiere suprimir la “disciplina que estudia y expone, de acuerdo con determinados principios y métodos, los acontecimientos y hechos que pertenecen al tiempo pasado y que constituyen el desarrollo de la humanidad desde sus orígenes hasta el momento presente” ¿De verdad los españoles tenemos que padecer estos atropellos cada vez que cambiamos de responsables de enseñanza?

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 15 de diciembre de 2021

TÍPICA MUJER PROGRESISTA

miércoles, 15 diciembre, 2021

yolanda diaz iiDe la Vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, todos y todas las periodistas, hemos destacado su saber estar, su sentido común, su capacidad de dialogo, de liderazgo. Y todo ello ha debido de influir para colocarla en lo más alto en la valoración que hacen los españoles de los políticos; de uno y otro signo.

Se ha ido creando de ella una imagen de mujer moderna, elegante, consecuente con sus ideas y respetuosa con sus adversarios. Muy de agradecer, teniendo en cuenta el nivel que a veces observamos en el Parlamento Español donde, en los últimos tiempos, no sobran las buenas formas. Todo esto es cierto, pero en los últimos días han ocurrido algunas cosas que nos hacen pensar que, posiblemente, una cosa es estar un poco en la sombra, haciendo el papel agradable (lo desagradable corría a cargo del entonces vicepresidente Pablo Iglesias) y otra muy distinta es tener que estar en primera línea ejerciendo el poder y forjando, a la vez, una imagen de cara a las elecciones. Y quizás, la compatibilidad de ambas cosas no sea muy fácil de casar.

Lo cierto es que, como decimos, en los últimos días se ha pasado de frenada en su deseo de protagonismo y no sabemos si; pretendiéndolo o no, ha desbarrado bastante, porque no es de recibo que el mismo día en que el Gobierno del que ella forma parte como Vicepresidenta, podía presumir de haber conseguido un doble récord de caída del paro (baja en 74.381 personas, la mayor bajada de la serie en un mes de noviembre, y se amplía a nueve meses el periodo acumulado de descensos, situándose en las 3.182.687 personas, la cifra más baja en un mes de noviembre desde 2008), ella aguara la fiesta, mitigando el eco de esos datos con el ruido producido por sus inoportunas declaraciones en un medio digital, en las que presumía de haber previsto lo que ocurriría con el Covid-19. «El 15 de febrero, como ya la pandemia azotaba fuertemente a Italia, convoqué a mi equipo porque tenía la convicción de que Italia es España y, por tanto, teníamos la necesidad de desplegar un montón de medidas porque veíamos lo que iba a pasar», «tanto fue así, que el 4 de marzo presenté una guía que fue enormemente polémica en el Gobierno y también fuera, se me acusó de ser una alarmista… en fin. Esto fue en la antesala del 8 de marzo».

Y bueno, no dudamos de que fuese verdad (ella no asistió a la manifestación del 8M), pero si creemos que no era el momento de salir a presumir de estas cosas, y es que nos da la sensación de que está desatada en ese aparecer en los medios, en ese hacer declaraciones constantemente, algo no muy bueno para alguien con tan alta responsabilidad en el Gobierno, porque una excesiva exposición puede ser contraproducente, sobre todo si no se miden las consecuencias. Y no parece que lo esté haciendo cuando, en la misma semana, aparece en la revista de un medio impreso ocupando la portada de la misma, elegantemente vestida en cuero negro y diciendo eso de “No soy la típica mujer progresista», dejándonos en la duda de cómo son las mujeres progresistas ¿Qué ha querido decir? porque como en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros prefirió esquivar esta cuestión, decidiendo no contestar:“Gracias por la pregunta, pero creo que no compete que le responda a la misma. Me va a permitir que se lo diga con toda la cortesía”, pues nos quedamos en un sinvivir por saber como es “una típica mujer progresista”.

DiazHemos de comprender que debe de producir un subido de autoestima figurar en una lista en la que aparecen, la Reina Letizia y Ana Patricia Botín, entre otros nombres ilustres, y que tu foto sea la elegida para ocupar la portada: quizás se esperaba de ella que le diera menos importancia a estas cosas. Pero esto debe de ser tan importante que hasta ella ha perdido el oremus, o lo parece con eso de “la típica mujer progresista”.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 8 de diciembre de 2021

EL FACTOR HUMANO EN MEDICINA

martes, 7 diciembre, 2021

En su último artículo, Ángel Montiel, hablaba del factor humano para entender que el servicio de autobuses entre Lorca y Murcia funcionase de alguna manera, pese a la desorganización de los que deberían de organizarlo.

Pues bien, gracias también al factor humano, la sanidad pública murciana funciona con la dignidad que se espera de ella. Porque los gestores de esta sanidad pública parecen hacer lo imposible porque esto no sea así, teniendo en cuenta las decisiones que está tomando el Gobierno de la Región en cuanto a los sanitarios, pese a la necesidad que de ellos existe, considerando que el Covid continúa entre nosotros con gran virulencia.

el c armen IIPero pese a esto, nuestros gobernantes han ofertado 364 plazas de formación especializada en la convocatoria 2021-2022, lo que supone el primer descenso en los últimos seis años. Sí, son tres plazas menos de las ofrecidas el pasado año, pese a la que está cayendo en la sanidad. Y aunque el partido popular se empeñe en culpar siempre al pregonero (tradúzcase por Gobierno central) de todos los males que aquí ocurren, lo cierto es que, en este caso, no pueden colar dichas acusaciones si tenemos en cuenta que el BOE (Boletín Oficial del Estado) publicaba el sábado la orden por la que se convoca la mayor oferta de plazas de formación sanitaria especializada, alcanzando las 10.634, lo que supone un incremento del 3,8 por ciento respecto a las plazas ofertadas en la anterior convocatoria, mientras que en Murcia, se reducen cuando más se necesitan. Y si tenemos en cuenta también, el Real Decreto 1474/2001, de 27 de diciembre, sobre traspaso a la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia de las funciones y servicios del Instituto Nacional de la Salud. Es decir, este Gobierno tiene las competencias de Sanidad, y aunque se empeñen sus voceros, no se puede continuar culpando al Gobierno central; en este y otros temas, porque suena a chiste o a pura incapacidad para Gobernar.

Que la viceportavoz del Partido Popular en la Asamblea Regional, Mari Carmen Ruiz Jódar, nos salga diciendo sobre este tema que “en la Región de Murcia no hay falta de planificación por parte del Gobierno regional, sino absoluta ausencia de implicación y compromiso del Gobierno de España», es de Aurora Boreal, por no decir algo más fuerte, si tenemos en cuenta también que, según consta en el Colegio de Médicos, se han ido, entre 2020 y hasta septiembre de 2021, 232 profesionales a otras regiones del país y 14 al extranjero, ante las perspectivas laborales que padecen aquí.

AmbulatorioPues bien, teniendo en cuenta el empeño que los rectores de la sanidad pública murciana parecen poner en que esta se deteriore cada vez más para fortalecer la sanidad privada; algo que hemos de denunciar, también es justo que destaquemos ese factor humano al que nos referíamos al comienzo de este articulo y que la semana pasada percibí de manera especial en el llamado Centro de Especialidades El Carmen, donde la profesionalidad de médicos, enfermeras y auxiliares se hace patente en la manera de atender a los enfermos. En la forma de recibirlos, en la preocupación que les muestran. Y en ese ayudarse mutuamente entre profesionales, para que el paciente se sienta cómodo desde su llegada, donde es atendido por alguien, que aunque no pertenezca a la consulta a la que va, se encargará de entregar su informe a no importa que otro colega.

Esto lo advertimos allí en Otorrino, pero suponemos que en otras especialidades ocurrirá igual. En otras, también podremos encontrarnos con doctoras que aunque no se llamen Aída, a auxiliares que no se llamen María José, tendrán en cuenta el factor humano en medicina, porque cada paciente requiere la comprensión de este concepto por parte del médico; de los sanitarios en general, a los que tanto debemos ahora, y a los que algunos gobiernos tanto están maltratando.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 1 de diciembre de 2021

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