EL INTERÉS COMÚN DE LOS EXTREMOS

Martes, 10 noviembre, 2020

negaEn Murcia y Cartagena, como en otros lugares de España, hemos asistido en las ultimas noches a la actitud vandálica de grupos de jóvenes a los que, no se porqué, se les ha dado en llamar “negacionistas” de la pandemia. Y yo me pregunto, ¿Negacionistas de qué? Muchos de ellos, ni siquiera saben que es eso, muchos de ellos han asistido a dichos encuentros, convocados por las redes sociales, sabiendo que el objetivo era la destrucción del mobiliario urbano, la quema de contenedores, el barullo y el enfrentamiento con las fuerzas del orden. Ni les preocupa el coronavirus, ni conocen el contenido del estado de alarma. Lo que buscan, al extraño grito de libertad, en las gargantas de quienes jamás han respetado unas mínimas normas de convivencia, de quienes nacieron ya en un Estado democrático y libre, es la destrucción de esa libertad.

Y una vez más, los extremos se tocan, y las redes sociales son un claro ejemplo de ello. Y si voceros de Podemos (Pablo Iglesias en su cuenta de Twitter habló en este sentido) culpan de estos actos vandálicos a grupos fascistas, movilizados, según ellos, por Vox, estos últimos acusan a grupos de extrema izquierda, encarnados, para ellos, en Podemos. Y todo esto, desde una enorme irresponsabilidad en dos partidos con presencia en el Parlamento Español, que deberían de ser mucho más cautos, más prudentes a la hora de alentar a esa gente dispuesta a todo y que solo necesitan que alguien les anime lo más mínimo para armarla. Sí, aquí, al parecer, Podemos y Vox, según ellos, andan en esas cosas. Unas cosas que, a veces, pueden irse de las manos.

negacionistasComo ha ocurrido en Barcelona, donde junto a la quema de contenedores, se producían barricadas incendiadas, y los asaltos a establecimientos (el espectáculo de un grupo de jóvenes robando bicicletas en uno de esos establecimientos es bochornoso), en medio de los gritos de uno y otro signo político. Desde los antisistema; a los que les da igual quien haya convocado la fiesta porque lo importante es la destrucción y el caos que siembran a su paso, a los chicos de Torra, para quienes aquello de “apreta” debe de ser esto también; el aprovechar las oportunidades que se presentan para dejar impresa su firma de vandalismo, que el señor expresident arengaba y animaba, porque ante el caos hay ideas que se defienden mejor. Y ya puestos a animar el cotarro, bien está que aparezca la muchachada que forma parte de los Boixos Nois, un grupo ultra de extrema derecha del Fútbol Club Barcelona, que como llevan mucho tiempo a los que no se les da mucha bola, también aprovecharon para pedir la libertad que ellos no conceden a los que no piensan igual. Ya ven, en los extremos, pero con intereses comunes.

PabloHe seguido con mucha atención todas las reacciones que se han venido produciendo en las calles de muchas ciudades españolas con motivo de los distintos confinamientos perimetrales. Y lo que he visto me ha producido una profunda tristeza, pero también me ha llenado de esperanza la actitud de algunos jóvenes que han sido un ejemplo de comportamiento cívico, destacando la actitud de un grupo de jóvenes de Logroño que salían a las calles de esa ciudad, a primeras horas del pasado domingo, para arreglar los destrozos ocasionados en la vía publica de la capital riojana, limpiando, y recolocando el mobiliario urbano dañado por los disturbios. Unos jóvenes que habían respondido a la convocatoria por redes de Pablo Alcalde, un joven de 16 años que aparecía en las pantallas de TV, para decirnos que no todos los jóvenes son iguales, que él es hijo de una barrendera que llega a su casa agotada de trabajar para poder dar de comer a su familia, y que estaba indignado con lo que estaba viendo.

Pero esa señora, ha hecho mucho más que darle de comer a su hijo, le ha dado unos valores que se reflejan en la actitud de este estudiante de bachillerato que nos ha demostrado que, como él dice, todos los jóvenes no son iguales.

Publicado en el diario La Opinión, de Murcia, el 4 de noviembre de 2020

LAS COSAS DE ISABEL DÍAZ AYUSO

Martes, 10 noviembre, 2020

Isabel AyusoTengo la buena costumbre, eso me parece a mí, de acostarme oyendo las noticias y despertarme oyendo las noticias. Así es que, siguiendo ese hábito, el lunes desayunaba acompañada del sonido de la radio, y Àngels Barceló, se hacía eco de una entrevista que le habían hecho, en TeleMadrid, a la Presidenta de esa comunidad, donde esta le reprochaba a la entrevistadora que se permitiera cierto tipo de preguntas porque, según ella, los presidentes, en este caso la presidenta, no podían descender a tratar los pequeños datos de las cosas ya que, fue literal, ella no era la responsable de los recursos humanos de la comunidad. Y todo esto, después de que la periodista intentará, una y otra vez, sin fortuna por supuesto, que la presidenta de Madrid, que ha reconocido en otras ocasiones que faltan sanitarios en la capital de España, con un cierto tono de acusación al Gobierno central (como si la bajada de inversión en la sanidad publica madrileña no fuese responsabilidad de su partido, acentuado durante el mandato de Esperanza Aguirre), dijera el numero de sanitarios que la comunidad está dispuesta a contratar.

Oída la información de la radio, acudí al video de TeleMadrid, y créanme que el gesto, las contestaciones, la manera de salir, no salir, del atolladero en la que se encontraba la señora Ayuso, ante las preguntas llenas de sentido común de la periodista, es digno de estudio. Sobre todo, viéndola titubear, desde un desconocimiento supino de lo que estaba hablando. Porque no se le estaba sometiendo a un tercer grado, no, se le estaba preguntando por la dotación de personal sanitario del hospital de emergencias de Valdebebas, que se comenzó a construir en mayo, que cuesta más de 50 millones de euros, y que la señora presidenta inaugurará esta semana, sin que al parecer conozca como funcionará, y si se contratarán profesionales. Y como quiera que, por lo menos, sabe lo que no sabe, pues no soportó que una entrevista preparada para su lucimiento, pusiera al descubierto su ignorancia sobre lo que ella debería de gestionar. Y les aseguro que las preguntas estuvieron encaminadas, simplemente, a que la presidenta facilitara información sobre dichas contrataciones, pero que si quieres. Díaz Ayuso, quizás porque no sabe ni de eso, ni de otras cosas, ofreció un penoso espectáculo de titubeo, de absoluto desconocimiento sobre lo que pretendía informar, con naderías como: “Estamos en esa contratación. Habrá un refuerzo que venga desde otros hospitales. Al hospital de Valdebebas no le va a faltar ni material sanitario ni personal”.

InchaurrondoVino a decir que se trasladarán profesionales de un hospital a otro, pero no se incrementará el número de sanitarios, cuando ya está comprobado que Madrid está falto de ellos en todos los hospitales públicos. Se desnudará a un Santo para vestir a otro, y aunque no lo explicó así, pero se le entendía todo, la periodista (un aplauso a la valentía de Silvia Intchaurrondo, una profesional, a la que esperemos no le traiga problemas su deseo de hacer bien su trabajo) continuaba inasequible al desaliento hasta que Ayuso soltó eso de “Es un nuevo hospital y es una buena noticia”. Así mismo, la señora Ayuso le apuntaba a la periodista lo que ella consideraba que es una buena o mala noticia, y que de eso es de lo que tenían que hablar, y como quiera que la redactora, lo que quería es informar, al final le sacó lo de: “A ver, yo no soy la responsable de recursos humanos de la consejería de Sanidad. La presidenta no tiene que entrar al detalle de cómo van a reorganizar los turnos. Eso a mí no me compete. Yo no he de bajar a la letra pequeña. Son preguntas que no se hacen a un presidente autonómico”. Le falto decirle, sobre todo cuando la tele en la que tú trabajas depende de mí. No, no lo dijo, pero se le adivinó. Disimula muy mal esta mujer, y me quedé con la sensación de que esta periodista puede tener problemas. Confío en equivocarme.

Publicado en el diario La Opinión, de Murcia, el 28 Octubre de 2020

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