POBREZA EN ESPAÑA, LA MÁS ALTA DE EUROPA

Lunes, 22 junio, 2020

4La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha hecho unas declaraciones en las que felicita a España por haber puesto en marcha el ingreso mínimo vital, porque considera imprescindible proteger a las personas más vulnerables de estas crisis, y porque la pobreza en España es la más alta en relación con la del resto de Europa ya que un 21% de la población se encuentra bajo el umbral de la pobreza, cuando en la Unión Europea es menos del 17%, por lo que, según sus palabras, España tiene una importante labor para mejorar la desigualdad en el país, y este es un buen instrumento. Añadiendo que este es el momento en el que los Gobiernos tienen que gastar, para salir de esta crisis global.

Y este discurso tan razonable, hecho por una autoridad económica tan relevante, deberían leerlo algunos empresarios españoles (nos consta que otros muchos si están de acuerdo), que al parecer están en otras historias. Unos empresarios que parecen pensar solamente en ellos mismos, en sus propios intereses, sin valorar que es este Gobierno, al que ellos critican muchas decisiones, el que ha hecho posible que compañías con problemas, pero otras muy sanas, hayan podido tener liquidez frente al desplome de la actividad económica provocado por las restricciones que ha impuesto el coronavirus: El mecanismo principal para asegurar la liquidez ha sido una línea de avales públicos de hasta 100.000 millones de euros del ICO, dirigidos principalmente a pequeñas y medianas empresas, aunque al parecer otras grandes se han enganchado a esta ayuda.

Pues al parecer, que las empresas tengan ayudas, algo que nos parece muy bien porque estas son las que generan empleo, a los empresarios les parece muy bien, necesario y hasta exigible, pero esos mismos que lloran para que el Gobierno les eche una mano en sus problemas (reitero mi comprensión hacia ellos), resulta que salen en tropel a mostrar su desacuerdo por la puesta en marcha de algo absolutamente necesario como es el llamado ingreso mínimo vital. Pongamos por caso las declaraciones hechas por el Secretario General del Círculo de Empresarios, Alfredo Bonet que ha dicho: “Desde el Círculo de Empresarios no vemos la conveniencia de una renta básica universal, ya que se ha demostrado ineficaz en los países que la han ensayado y desincentiva el espíritu emprendedor” y es que, al parecer, algunos piensan que ya nadie va a querer trabajar, o, según algunas declaraciones, esto “presionaría al alza los salarios y distorsionaría la negociación colectiva”,

Tenemos la impresión de que esto es lo que han querido siempre, tener la sartén por el mango, y el mango también , porque tras eso de “distorsionar la negociación colectiva”, se esconde el deseo de continuar teniendo la fuerza de los salarios y de las condiciones laborales a ofrecer: ya hablan, desde foros empresariales de las dificultades que se encontrarán en la renovación de los convenios colectivos, que venzan próximamente, porque entienden que les será mucho más difícil llegar a acuerdos.

Bueno, pues que pongan la imaginación a trabajar, que no se apoyen en el hambre de muchos trabajadores (hay asalariados que no llegan a final de mes) para conseguir en esos convenios todo lo que los empresarios proponen.

5Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, dijo ayer, durante una charla pronunciada en Santander: “Lo que nos preocupa profundamente es el déficit del Estado”. Algo que nos parece razonable, pero yo prefiero el discurso de La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgiev, cuando afirma que “Estamos diciendo a los Gobiernos: gasten cuanto puedan. Hay que salir de esta crisis”.

Pues teniendo en cuenta lo que ocurrió en el 2008, a mi esto me parece muy justo: ya era hora de que las crisis no las pagaran siempre los mismos.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 17-6-2020

LOS MAYORES, MATERIAL EXCEDENTE

Lunes, 22 junio, 2020

Cuando este país se encontraba en plano enclaustramiento. Cuando todos los ciudadanos nos parapetamos en casa, salíamos a las ocho de la noche a los balcones a aplaudir, llamábamos compulsivamente a los familiares y amigos por teléfono, enviábamos cientos de mensajes con las más nimias cosas, tuvimos la sensación, por un tiempo, de que cuando esa excepcional situación pasara saldríamos de ella mejores. Mejores personas, más solidarios, más capaces de valorar lo auténticamente importante. Pero pasado todo aquello, cuando ya estamos en eso de la desescalada, donde comenzamos a recobrar cierta normalidad en nuestras vidas, no estamos tan seguros de que esto sea así, quizás porque hemos descubierto algunas cosas que nos siembran muchas dudas sobre la condición humana.

3Sí, hemos descubierto que pertenecemos a una sociedad que, llegada una pandemia, elige a quienes atender y a quienes no. A quienes dejar que se mueran, y a quienes no. Hemos descubierto, sí, que puestos a elegir, y como quiera que los de más edad son el colectivo más vulnerable, desde el comienzo de la crisis ocasionada por el coronavirus, muchos hospitales decidían no ingresar a personas mayores, que procedieran de residencias, dejando la sensación, desde el primer momento, de que las residencias de mayores se estaban convirtiendo en una gran tumba, y es que, al parecer, (tal y como se están facilitando los datos esto puede cambiar de un momento a otro), el numero de víctimas mortales que el coronavirus ha dejado en las aproximadamente 5.457 residencias de ancianos españolas (públicas, concertadas o privadas) con Covid-19, se sitúan en 19.415 según los datos proporcionados por las comunidades autónomas. Que tan alto porcentaje de decesos, casi veinte mil de veintisiete mil fallecidos, aproximadamente, se hayan producido en las residencias de mayores, por dejadez, por abandono, por que los hospitales se negaran a auxiliarles, es incalificable.

1En el centro sanitario Hospital Infanta Cristina de Parla, en Madrid, apareció un documento de fecha 25 de marzo que reflejaba lo siguiente: “Ante la situación de saturación actual, y por indicación de dirección médica dada esta mañana, no se permite el ingreso de pacientes de residencia en el hospital”. Sí, apoyándose en este documento, se despachaba a una mujer que presentaba un cuadro de “neumonía bilateral” y que era “probable Covid-19”. La paciente falleció tres días después en su residencia, cuando podría haber continuado viviendo si tenemos en cuenta que, tras recibir una sesión de hemodiálisis, el facultativo que la atendió en Urgencias certifico que “la mujer mejora hasta llegar al 95% de saturación. Sin embargo, de igual manera consta por escrito la orden dada esa misma mañana por la dirección médica del hospital: “No se permite el ingreso de pacientes de residencia en el hospital”. El resultado final es que la mujer fue enviada de nuevo a la residencia, donde la carencia de apropiado material médico, por ejemplo, inhaladores, provocó su fallecimiento.

Si, estos escritos, absolutamente indecentes, se enviaron a todos los hospitales de Madrid, aunque la señora presidenta diga ahora que no se había hecho. Esos escritos, se llegaron a enviar, tal y como ha tenido que aceptar el propio consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, que ha reconocido que uno de los seis borradores del protocolo que negaba la asistencia hospitalaria a los ancianos con Covid-19 se envió a los centros. Y nos dice que fue un “error”. Un “error” es que personas de esa altura moral puedan estar dirigiendo una comunidad, sea la que sea.

Iñaki Gabilondo hablaba el pasado lunes sobre los mayores muertos en estas condiciones: “Una generación tratada por este virus como material excedente”.

Suena muy duro, pero tristemente, ha sido así: Esta es la sociedad que tenemos.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 10-6-2010

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