EL INDEPENDENTISMO NO QUIERE DIALOGAR

Lunes, 25 noviembre, 2019

PEDRO SANCHEZYa tenemos encaminado un nuevo Gobierno, pero yo no me atrevo a pronosticar cuando se pueda poner en marcha. Las urnas dejaron claro que no existe una mayoría en ninguno de los bloques; derecha e izquierda. Es decir, no existe un bloque que pueda gobernar, por lo que hay que llegar a pactos, como ocurre en otros muchos países. Y aquí es donde se atisba que la responsabilidad de PP y Ciudadanos ha brillado por su ausencia (El PSOE impidió unas terceras elecciones con Rajoy en el poder con su abstención), para que este país no dependa de los independentismos que a nada bueno conducen. Porque el nuevo Gobierno podría haber salido con los 10 diputados de Ciudadanos a favor de la investidura, y la abstención de los 88 diputados de Pablo Casado, lo que supondría 130, frente a los 132 supuestos noes del resto de la Cámara. Hubiese sido suficiente con que el PSOE lograra la aceptación de pequeños grupos, que en principio parecen dispuestos a decir que sí (PRC, Teruel Existe, BNG o Coalición Canaria), en la segunda votación, para que la investidura que reflejase un gran pacto de Estado de todas las fuerzas constitucionalistas, hubiese sido posible. Este era el momento en que el partido socialista tenía que haberse cargado de pragmatismo y no escandalizarse ante un Gobierno apoyado por la derecha constitucionalista. Y ya era hora, también, de que la derecha dejara de poner cinturones sanitarios a los socialistas, que solo llevan al estancamiento del país (ahora los discursos de Casado y Arrimadas lamentándose del Gobierno de coalición solo nos llevan a la melancolía), cuando otros países, como Dinamarca, pongamos por caso, son un ejemplo de esto que les digo, y nos pueden dar clases de salud democrática. Es cierto que este país no puede permitirse unas terceras elecciones, pero no es menos cierto que no puede ser condicionado por los independentistas catalanes. Pedro Sánchez ha de pensar muy bien las consecuencias del abrazo de ERC, si al final se abstiene, porque esa abstención tendría un precio muy alto, un precio que el PSOE, el Gobierno de la Nación, no debe de pagar: el independentismo catalán no quiere dialogar, quiere imponer (recordemos la historia).

PSOEEl PSOE es uno de los partidos obreros más antiguos de Europa, sólo superado por el Partido Socialdemócrata de Alemania. Y no necesita clases de hacer política de izquierdas por parte de unos recién llegados. El PSOE ha de quitarse ciertos complejos y actuar como siempre ha hecho, pensando en el bien de este país. El votante socialista es mayoritariamente socialdemócrata, está alejado de la radicalidad y no necesita que vengan a darles clases de justicia social porque: “La socialdemocracia moderna se caracteriza por un compromiso con políticas destinadas a reducir la desigualdad, la opresión de los grupos desfavorecidos y la pobreza, incluido el apoyo a servicios públicos universalmente accesibles como atención a personas mayores, cuidado infantil, educación, atención médica y compensación laboral”.

images (5)Lo que el Gobierno que se forme ha de entender es, que por el bien de este país, se necesita, ya, poner remedio a lo que está ocurriendo en Cataluña, porque no es posible continuar llamando demócratas a quienes niegan el derecho de la palabra a los que no piensan como ellos. No es posible tachar de actitud pacífica a quienes prenden fuego a contenedores, cortan las carreteras, y hacen todo lo que les viene en gana, desde un extraño derecho de secesión que les hace imbuirse de la potestad de hablar en nombre de todo un pueblo (en este caso los catalanes) cuando están lejos del 50% de los votos. Y no es posible tolerar, entre otras cosas, que en Cataluña se permita indagar sobre policías por cumplir con su obligación, y los que “investigan” sobre como hacer bombas, para poner en funcionamiento el “noble arte” del terrorismo, cuenten con la comprensión de los que se supone han de gobernar esa tierra de todos, y para todos.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 20-11-2019

MENSAJE A UNA JOVEN SOLIDARIA

Domingo, 10 noviembre, 2019

images (5)Leo que expertos en comportamiento juvenil han analizado los últimos sucesos ocurridos en Cataluña, esos en la que han participado miles de jóvenes estudiantes, llegando a la conclusión de que, para muchos, el “procés” es solamente un pretexto para lanzarse a la calle y mostrar su rabia contenida contra esta sociedad que les ha dado todo y, al parecer, les promete poco para el futuro. Según los datos facilitados por la policía, se calcula que hay medio millar de jóvenes antisistema divididos entre ácratas y militantes del independentismo. Pero reconocen que también se han sumado a las algaradas vividas, y que continúan viviéndose en menor escala, otros jóvenes dispuestos a mantener la inquietud en las calles, con razones que van más allá del “procés”, del soberanismo. Leo también noticias sobre las llamadas “bandas latinas” que se disputan sectores de las grandes ciudades y que tienden a organizar reyertas a machetazos y balazos, como ha ocurrido recientemente en Madrid, donde se produjeron varios heridos y nueve detenidos. O Barcelona, donde hace unos días un hombre murió y dos más resultaron gravemente heridos en un salvaje enfrentamiento librado entre dos bandas de ciudadanos paquistaníes, algunos de ellos muy jóvenes. Y recuerdo también como hace poco se producía la detención de un grupo de jóvenes, de entre 15 y 16 años, que pasaban a disposición de la Fiscalía de Menores de Alicante, tras ser detenidos por la Guardia Civil, por su supuesta implicación en una agresión sexual múltiple a una joven de 15 años ocurrida en un municipio del interior de la Marina Alta.

descarga (11)Pues ante todas estas noticias, que reflejan un comportamiento juvenil muchas veces carente de valores, que nos habla de una juventud muy cercana a la violencia y demasiado preocupada de si misma, me van a permitir que hoy hable de un suceso que me ocurrió hace unos días, en el que lo pasé muy mal, pero que me permitió descubrir que tenemos una juventud solidaria, generosa y que se da a los demás. Yo diría, que este acontecimiento me ha hecho reconciliarme con los jóvenes, quizás porque, yo también, he podido caer, en alguna ocasión, en la idea estereotipada que de ellos podamos tener los adultos, si nos centramos solo en lo que apunto al comienzo de este artículo.

descarga (12)Verán, eran las 14,30 minutos. Aparcamiento en superficie de Carrefour de Zaraiche. Me dispongo a introducir mis compras en el maletero de mi coche, cuando estoy haciéndolo un hombre, con acento del este, me indica que se me han caído unas llaves. Me giro, le digo que no, y en ese momento me empujan por detrás sobre el auto. No se cuanto tardé en reaccionar, solo se que desaparece mi bolso, que no veo a nadie alrededor y que solamente se acerca a mi una chica, de unos 17 o 18 años. Y esa chica fue la que se preocupó por como estaba, la que me preguntó si recordaba algún teléfono de algún familiar para llamarle ella (en el bolso robado estaba mi teléfono móvil), la que se ocupó de buscar al vigilante del súper (las cámaras solamente enfocaban a las puertas, por lo que el aparcamiento no tiene vigilancia), la que llamó a la policía, la que se quedó conmigo haciéndome compañía hasta que llegó la patrulla de la policía nacional. Sí, por supuesto que había por allí adultos, pero fue ella, una chica, casi adolescente, la que me consoló e intentó que el momento para mi fuese menos duro. Recuerdo que le pregunté su nombre, pero estaba en shock, y lamentablemente no me acuerdo del mismo. Cuanto lo lamento, y cuanto siento no poder agradecerle, como se merece, lo que significó su compañía para mí en ese momento.

Seguramente no llegará a saber de este artículo, pero leyendo informaciones sobre las barrabasadas que algunos jóvenes cometen, en nombre de no se sabe qué, he sentido la necesidad de hablar de esto, de hacerle llegar mi profundo agradecimiento, porque me ha hecho sentir, que con jóvenes como ella, este país, si tiene futuro.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 6-10-2019

SORPRENDENTE PREMIO DE NARRATIVA

Sábado, 2 noviembre, 2019

Siempre he creído que un Premio Nacional de Narrativa ha de ser concedido a alguien que, a lo largo de su trayectoria creativa, demuestre un merecimiento superior. Es posible también, que como con este premio se ha venido reconociendo a lo largo del tiempo a escritoras y escritores de la talla de Cocha Espina, Almudena Grandes, José Luís Castillo Puche, Antonio Muñoz Molina, Miguel Delibes, Javier Cercas, Fernando Aramburu y tantos y tantos ilustres nombres que vieron reconocida su trayectoria literaria cuando les concedieron este prestigioso galardón, nos habíamos acostumbrado a pocos sobresaltos con los nombres de los premiados, que siempre tuvieron una razón de ser (no olvidemos que este premio se concede al mejor libro en cualquiera de las cuatro lenguas oficiales de España y está dotado con 20.000 euros).

descarga (8)Pero si lo que pretendía el Ministerio de Cultura y Deporte era llamar la atención, ha conseguido su propósito. Sinceramente, y aún haciendo un profundo ejercicio de comprensión (no estamos poniendo en cuestión la calidad de la novela) es incomprensible para muchos y muchas, entre las que me encuentro, que el Premio Nacional de Narrativa 2019 se le haya concedido a la granadina, Cristina Morales, y su novela “Lectura fácil”. Sencillamente, porque su trayectoria literaria no está a la altura de muchas y muchos escritores que suspiran por este premio.

El jurado justifica su premio “por tratarse de una propuesta radical y radicalmente original, que no cuenta con una genealogía en la literatura española y que destaca por la recreación de la oralidad, unos personajes extraordinarios y su lectura del contexto político en el que se desarrolla”. Esto dice el fallo del jurado. Por cierto, solo siete mujeres escritoras habían conseguido ser reconocidas, hasta ahora, con este galardón. Autoras de la talla de Concha Espina, Carmen Laforet, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Carme Riera, Cristina Fernández Cubas y Almudena Grandes, el pasado año. Pues bien, el jurado ha creído conveniente elevar a esta escritora al Olimpo de la literatura femenina en España.

descarga (9)Alguien ha definido el estilo de escritura de Cristina Morales como de “insurreccional”, pero es que toda ella responde a esta definición. El contenido de este libro suyo. Los modos y maneras de la escritora, sus diatribas contra cualquier tipo de poder, nos habla de un personaje singular, y diríamos que poco consecuente, porque alguien que dice cosas como que siente “alegría” al ver las protestas contra la sentencia del 1-O en las calles de Barcelona, ciudad donde reside, defendiendo a la vez que es la policía quien ejerce “la violencia”, para añadir que: “Es una alegría ver el centro de Barcelona, las vías comerciales tomadas por la explotación turística y capitalista, de las que estamos desposeídos quienes vivimos ahí. Es una alegría que haya fuego en vez de tiendas y cafeterías abiertas” ( ) “La violencia es la de la policía; lo único que se puede esperar de la policía. Es un cuerpo violento ante el que solo cabe el sometimiento o la autodefensa”, responde plenamente a esa definición.

descarga (10)Pero si piensan que este lenguaje antisistema, el radicalismo del que hace gala, le ha llevado a renunciar a ese premio de 20.000 euros, concedido por un Gobierno que permite esa policía opresora, se equivocan, porque lejos de hacer suyo el ejemplo de Javier Marías (en el 2012 rechazó el mismo premio por estar en contra de los recortes en cultura del gobierno de Rajoy, entre otras cosas), esta sorprendente premiada ha dicho que no contempla rechazar el premio (insistimos, lo concede el Ministerio de Cultura y Deporte), porque le es indiferente la postura del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el tema catalán. “Lo que hagan en los despachos no me interesa en absoluto”. Así mismo. Una cosa es el discurso incendiario y otra la “pela”. Coherencia se llama eso.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 30-10-2019

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