LA CAMPAÑA DE PODEMOS

Viernes, 26 abril, 2019

Yo comprendo que Pablo Iglesias, el de ahora, se sienta confuso y desesperanzado ante los datos que arrojan las encuestas; aunque las mismas haya que ponerlas en cuestión después del poco éxito que los expertos han cosechado en las últimas elecciones celebradas en nuestro país. La angustia debe de ser agobiante y seguramente le esta llevando a meteduras de pata de principiante en esto de las campañas electorales, aunque él se la de de experto en las mismas.

Iglesias se presenta como la gran esperanza de los electores desfavorecidos pero, cada vez más, él está acotando su electorado, haciéndolo más y más pequeño, con sus discursos dirigidos solamente a un segmento de la población, lo que le impedirá ganar unas elecciones generales, que son las que le permitirían que todo el país gozase de su sapiencia. imagesNo, con una torpeza infinita, él va cerrando las puertas de una parte del electorado diciendo, por ejemplo, en un mitin en Cataluña, cosas como que “No queremos que se conozca la democracia española porque haya presos políticos, nos parece un escándalo”. Pero lo que a muchos electores les parece un escándalo es que, quien pretende gobernar este país, recorra una parte de esta geografía enarbolando sus banderas independentistas y diciendo cosas como que el jamás pronunciará la palabra España, tal y como afirmó durante el transcurso de un seminario celebrado en la Universidad de La Coruña donde confeso: “No puedo decir España, no puedo utilizar la bandera roja y gualda”. descargaDiscurso que también mantiene en Euskadi donde hace unos días aparecía en el escenario de un acto electoral portando un Ikurriña mientras arremetía contra todos los otros candidatos porque él es el único que garantiza eso de la plurinacionalidad, lo de muchas banderas y muchos himnos.

descarga (1)Pero esa torpeza con la que está desarrollando toda su campaña, ese blandir banderas de todos los rincones, menos la de este país llamado España, que a él no le gusta, le hace cometer groseros errores. Como el ir a Canarias y realizar lo mismo que viene haciendo en otros lugares, elevar la bandera independentista durante un mitin en Las Palmas de Gran Canaria. Una bandera vinculada al independentismo canario desde 1964 ( el MPAIAC), que también utilizó el terrorismo para sus reivindicaciones y que en Canarias es absolutamente residual, como comprobé cuando tuve la fortuna de vivir en esa tierra , donde los partidos que ganan las elecciones son siempre los que defienden la unidad con España. Pero el va allí, y olvidando que no está ni en Euskadi ni en Cataluña empuña la bandera independentista. Y pierde votos, y los ciudadanos se ríen porque no comprenden esa salida de tono en un candidato a la elecciones generales, que se supone pretende gobernar en todo el territorio, no por parcelas.

Tan extraña es su campaña que el que Iglesias pronunciara la palabra España ha merecido el honor de figurar en titulares de muchos medios de este país. Sí, este suceso ocurrió en un pueblo de La Rioja, donde cuando Iglesias se disponía a hablar uno de los asistentes lanzó un “¡Viva España!”. El descoloque le duró unos segundos, y reaccionando rápido, dijo cosas como “Claro que sí, ¡Viva España!, pero ningún patriotero de charanga y pandereta nos va a dar lecciones de lo que es ser españoles”, porque al parecer, a él no le da lecciones nadie. Pero su secretario general Pablo Echenique si se permitió dar clases de comportamiento al acusar a Ciudadanos de ir a Rentería (Guipúzcoa) a “incendiar la convivencia entre los diferentes pueblos de España a ver si rebaña votos de odio en otros territorios”, después de que radicales vascos, recibieran con insultos, amenazas y toda la parafernalia independentista a Albert Rivera en un acto electoral. Que hay que ser miserable para justificar algo así.

Me pregunto si ellos solitos han planificado semejante campaña electoral.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 24-4-2019

ADIOS A CLEMENTE GARCÍA

Viernes, 26 abril, 2019

Cuando estudiaba periodismo un profesor, de esos que te dejan huella, me dijo ante una redacción en la que yo intentaba impresionarle buscando las palabras más bellas; quizás más rebuscadas también, “ Cuando tengas que escribir de algo de lo que muchos antes escribieron, olvídate de todo lo dicho y escribe con el corazón”. Y este artículo, solo podría escribirlo con el corazón.

descarga (22)La semana pasada murió un gran hombre, Clemente García. Sí, hace unos días, murió un buen amigo mío, y de otra mucha gente, porque fue un especialista en atesorar afectos y respeto. Han transcurrido algunos días desde que ocurriera, tiempo suficiente como que para que otras personas escribieran sobre él. De cómo era. De cómo se había ganado el respeto y la admiración de muchos que tuvieron, que tuvimos, el placer de tratarle, de conocerle, de respetarle, de aprender de su sabiduría, de su tolerancia, de su saber estar. Sí, seguro que han sido muchos los que han escrito sobre él. Pero yo no he querido leer a ninguno, aunque seguramente coincidiremos en la admiración que su figura nos producía y nos produce. No, no he leído a ninguno de ellos, porque solo quiero transmitir lo que yo siento en este momento de su adiós a la vida, a esta Murcia de la que me enseñó muchas cosas. Una Murcia en la que ni el ni yo nacimos (el llegó aquí siendo un niño) pero en la que los dos encontramos los que cualquier ser humano busca, la amistad, la cercanía, el cariño; la vida. Y me pudo enseñar muchas cosas, no solo porque era mayor que yo, también porque había vivido momentos extraordinarios en esta ciudad a la que amaba y sus experiencias eran muy valiosas para una recién llegada como yo, cuando él era Secretario General de CROEM.

Me enseñó que para respetar hay que respetar. Que para que te quieran hay que querer. Que no es necesario compartir las mismas ideas políticas para compartir las mismas ideas de vida, como el amor por la familia, como la solidaridad para con los demás, negándose a vivir de espaldas a las necesidades de otros. Y también compartíamos el aprecio de la amistad, como un valor supremo del ser humano. La amistad y la lealtad que va unida a ella. Y su amor por el trabajo bien hecho, por la entrega y el entusiasmo que el aplicaba a todo lo que hacía, y hacia mucho, y se entregaba mucho, y disfrutaba mucho de ese darse a los demás, y a esta tierra que le acogió muy chiquito y a la que el se entregó desde el primer momento.

descarga (21)Compartí muchas cosas con Clemente, y le admiré por su amor a su mujer y a su familia, por su capacidad para entender de todo y a todos. Compartí las tertulias en la SER, el defendiendo puntos de vista; algunas veces distintos a los míos, pero siempre con el respeto por bandera, con la sonrisa en sus labios para defender aquello en lo que creía. Y cuando terminaba la tertulia radiofónica, muchas veces, nos tomábamos un aperitivo en el Hispano para profundizar en lo que habíamos hablado y para que yo percibiera que estaba ante un gran hombre. Un hombre que, entre otras muchas cosas, hizo posible el Campus de Espinardo, porque creía firmemente en la necesidad de colaboración entre las instituciones y la Universidad; entre la empresa y la Universidad; entre la sociedad la Universidad, porque por encima de todo era un humanista, que creía en lo que nos hace mejores: En el respeto a las ideas de los demás.

Un día me contó que cuando era alcalde de Murcia tenía que nombrar a un pedáneo. Alguien le dijo que ese, en el que el estaba pensando, era comunista, y con más motivo le nombro, porque en la charla que había mantenido con él le había gustado como ser humano y le había convencido por su capacidad.

descarga (20)Así era Clemente García Un gran hombre que mostró el rumbo a muchas de sus amistades y recorrió con ellas una gran parte del camino. En definitiva, un buen hombre.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 17-4-2019

A %d blogueros les gusta esto: