LA CANSERA DEL “PROCES”

Martes, 26 marzo, 2019

Procuro escribir poco sobre la cuestión catalana, y no porque no me interese, es que he terminado por experimentar una cierta ‘cansera’ sobre el asunto. Y quizás también porque no salgo de mi asombro ante el ‘buenismo’ de los que intervinieron en la declaración de independencia de Cataluña y de su reclamada República. Porque de quienes utilizaron el Parlament para proclamar sus ensoñaciones esperábamos que aparecieran en el juicio con una cierta dignidad, defendiendo sus principios ideológicos, proclamando las razones de sus actos. Pero no, nos encontramos con gentes que niegan sus acciones, que dicen no saber el porqué estaban allí, que niegan la mayor y pregonan sus bondades, hasta caer en el ridículo como, pongamos por caso, el señor descarga (11)Junqueras, que nos dijo que era muy buena persona, o el señor Jordi Cuixart, que es tan ‘medio español’ que hasta habla castellano en la intimidad (suponemos que para poder entenderse con su madre murciana), y que se empeña en continuar diciendo que el día en que acosaron a la secretaria judicial obligándola a abandonar el edificio por una terraza lo hicieron sin violencia. Y el acto de destrozar los coches de la Guardia Civil se produjo sin violencia porque ellos son así de pacíficos: «Asumimos un acto de desobediencia civil y de no responder con violencia, aunque hubiese violencia por parte de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. descarga (12)La no violencia es nuclear en la desobediencia civil». Ya ven, unos pacifistas al nivel de Mahatma Gandhi. Y no hablemos de la declaración de Forcadell. De aquella altanería con la que solemnemente declaró, como presidenta del Parlament, la independencia de Cataluña, y la creación de la República, ha quedado una mirada sumisa y un decir que solo había sido algo testimonial. Cara humillada, voz tenue y mirada huidiza eran lo que tocaba. Ni un atisbo de dignidad, como tampoco la tuvo cuando desobedeció al Tribunal Constitucional y la ley del Consejo de Garantías Estatutarias de Cataluña.

images (6)Pero lo que me hace hablar hoy de este cansino asunto es lo último de la señora Artadi, que en el colmo de la desfachatez, ha intentado comparar a Ana Frank con los lazos amarillos. Porque, al parecer, en este llamado Procés cabe todo. Cabe el cinismo y la mentira. Cabe la desmesura y la incoherencia. Cabe decir ayer una cosas y hoy todo lo contrario para salir en titulares. En esto parece haber quedado la política.

Elsa Artadi, en contestación a Soraya Sáez de Santamaría, aseguró en julio de 2018 que «las banalizaciones del apartheid o del nazismo no caben en el debate político catalán porque es una falta de respeto a las víctimas del nazismo o del apartheid». Así, como lo leen, y claro que llevaba razón. Pero ahora, en un ejercicio infumable de mala memoria publicó un tuit: «No se nos permite tener nuestra opinión. La gente quiere que tengamos la boca cerrada, pero esto no te impide tener tu propia opinión. Todo el mundo debe poder decir lo que piensa. Una frase de Ana Frank para el día de hoy en el que se cumplen 69 años de su muerte en Bergen-Belsen» (murió hace 74 años, no 69, como la desinformada Artadi dice). El mensaje se acompañaba de un lazo amarillo. Como era de esperar, la embajada de Israel, a través de Assaf Moran, ministro consejero de la misma en España, ha mostrado su indignación por esta vergonzosa comparación porque Ana Frank y su familia fueron detenidos por los nazis y enviados a un campo de exterminio por el solo hecho de ser judíos.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 20-3-2019

LA POLITICA, LA DEMAGOGIA, LA INCOHERENCIA

Martes, 26 marzo, 2019

descarga (8)El nuevo Gobierno de Andalucía tomó posesión de San Telmo en el mes de enero, poco tiempo transcurrido para juzgar su labor porque, ciertamente, se precisa de un periodo de reflexión en la toma de decisiones. Sí, poco tiempo para demandar resultados, pero suficiente para percibir la incoherencia de algunos miembros del gabinete que, si en la oposición aparecían ante la ciudadanía como los paladines de la defensa de los intereses de los andaluces, denunciando, al parecer, cientos de tropelías por parte del Gobierno andaluz, ahora dicen eso de “donde dije digo, digo Diego”, en un ejercicio de falta de coherencia personal digna de estudio.

La coherencia se define como la relación lógica entre dos cosas, o entre las partes o elementos de algo, de modo que no se produzca contradicción ni oposición entre ellas. En otras palabras: “En toda sociedad debe haber coherencia entre las formas de vida y los principios éticos” Y una de las cualidades que deberíamos valorar más, en el ser humano, es que actúe en consecuencia con sus ideas o con lo que expresa. Por ejemplo, un político hablará con coherencia si no realiza promesas imposibles de cumplir ni distorsione la realidad. Y lo incoherente sería que prometiese cosas que no podrá cumplir. Justo lo que está haciendo el PP y Ciudadanos, en el Gobierno de Andalucía, al defender hoy lo que ponían en cuestión ayer, y es que la llegada al poder debe trastornar tanto que hasta puede cambiar los principios de algunos, como le ha ocurrido al hoy presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, que, cuando él era líder de la oposición, criticaba duramente a Susana Día, la anterior presidenta, por facilitar vivienda gratis a los altos cargos de la Junta. descarga (9)El entonces presidente del PP decía: “Es prescindible la calidad en la educación o la sanidad, pero no es prescindible pagar la vivienda a los altos cargos o la maquinaria política que ha engrasado en torno a la Junta de Andalucía”. Se refería a unos 60 altos cargos de la Junta que residen en municipios lejanos al lugar donde ejercen su puesto. En su mayor parte son consejeros, viceconsejeros y secretarios generales que no son de Sevilla, pero trabajan en dicha ciudad, donde se encuentran la mayor parte de las instituciones del Gobierno andaluz.

Pues bien, el nuevo Ejecutivo mantendrá estas ayudas. Sí, los populares se pasaron años criticando que esto ocurriera, pero ahora gobiernan ellos y las cosas se ven de otra manera. Y ya no se habla de “maquinaria política” y si de necesidad, porque cuando se tiene el poder, la memoria suele mostrarse frágil y los portavoces han poner su mejor cara para, sin que se les mueva un músculo de la cara, aparecer ente los medios de comunicación para decir todo lo contrario a lo que se proclamaba hace unos días.

Normal el evidente nerviosismo, exhibido en esa comparecencia por parte del portavoz del Gobierno y consejero de la Presidencia, Administración Pública e Interior, Elías Bendodo (PP), al anunciar que se mantendrían las ayudas económicas para los cargos políticos de otras provincias que tengan que trabajar en Sevilla. Ya olvidaron las andanadas a Susana Díaz sobre el mismo tema. Fantástica la capacidad de adaptación y la ausencia de un mínimo pudor que exhiben algunos.

descarga (10)A mí, el hoy vicepresidente de la Junta, Juan Marín, siempre me pareció un hombre razonable. Tenia un discurso ausente de excesos verbales y daba la impresión de ser alguien de palabra (eso tan en desuso y que tanto me enseñaron a valorar), pero ahora, al parecer, la vicepresidencia le ha dotado de otras cualidades: las de negar lo evidente. Ahora, el señor Marín rechaza las criticas al Gobierno andaluz, sobre este tema, porque, según él, “Forman parte de la demagogia y no de la realidad”.

Yo me pregunto a que realidad y demagogia se refiere, porque muy claro no está.

Publicado en Accitania. Guadix, Granada.


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