EL LENGUAJE DE UNA SECRETARIA DE ESTADO

Jueves, 10 mayo, 2018

1dAndrea Fabra, una diputada que como otras muchas, y muchos, de distinto signo político pasan por el Parlamento español, con más pena que gloria, y que no se caracterizan por su capacidad política ( su gran mérito fue ser hija de Carlos Fabra, procesado judicialmente por diversos delitos siendo condenado en noviembre de 2013 a cuatro años de cárcel) alcanzó sus minutos de gloria al gritar de manera extemporánea (yo diaria que mal educada para su condición de niña pija) “¡que se jodan!» el 11 de julio de 2012, durante el pleno del Congreso de los Diputados en el que el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, presentó el mayor recorte presupuestario de la reciente historia de España. Aquel exabrupto se interpreto, y creemos que justamente, como dirigido a los parados. En aquel momento se pudo pensar que era una mal educada, una grosera y un ser falto de la más minima sensibilidad, pero cuando su grosería fue coreada por los aplausos de sus compañeros y compañeras de bancada popular sentimos una gran tristeza porque nos dimos cuenta de que ella no estaba sola en esa zafiedad expresiva: fueron muchos y muchas las que le acompañaron en su salida de tono.

Y ha pasado el tiempo, pero al parecer hay muchos y muchas, dentro del PP, que comparten estas expresiones barriobajeras, de taberna, de grupo arrabalero, que no se corresponde a la educación que muchos de ellos y ellas han debido de recibir en colegios como, pongamos por caso, Agustinos, El Pilar, Compañía de María y otros por el estilo. Porque yo me eduqué en un colegio de monjas (no tan principal claro) y jamás hubiese osado (ahora tampoco) proferir tamañas expresiones de desprecio hacia los más necesitados, pero al parecer en algunos y algunas del PP es lo más normal.

Verán: Yo puedo entender que en conversaciones privadas digamos muchas tonterías, gastemos bromas y hagamos chascarrillos sobre los más diversos temas. Pero esas bromas, esos chascarrillos retratan a los que lo hacen. Por ejemplo, yo soy muy “merengona” (madridista, vamos) luego cuando estoy con culés hago chistes sobre los últimos años de triunfo de los mismos y ellos y ellas procuran molestarme a mi. Todo normal, pero les aseguro que jamás se me ocurriría hacer bromas, ni en publico ni en privado, sobre las pensiones y los pensionistas. Sencillamente, porque eso no entra en mi “sentido del humor”, así es que cuando alguien, como 1hla secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez de Castro, se permite bromear sobre los pensionistas ( un grupo de ellos recibía entre pitidos al presidente Rajoy a su llegada a un acto de su partido en Alicante) diciendo groserías de mujer zafia y maleducada tales como: : “Entran ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles ‘os jodéis'”, en referencia a los pensionistas (casi el 42 por ciento de las pensiones en España son inferiores a los 800 euros), a mi me hace pensar que algo no anda bien en los colegios privados y concertados. O en las casas de algunos alumnos y alumnas de los privados y concertados porque, al final, la educación que tienes es la que has recibido en tu casa, con el ejemplo diario de tus padres que te han enseñado que no se pueden decir ciertas tonterías, que te han castigado si en algún momento te fuiste de la lengua y que te han recordado que cierta expresiones no quedan bien en boca de una persona medianamente educada.

Pero ahí sigue, haciendo declaraciones entre bromas y veras, diciendo eso tan socorrido de “si ofendí a alguien”, para finalizar con cierto aire de chulería con un “y Santas Pascuas”. Pues no, usted no puede hablar así, o no debería hacerlo. Pero por desgracia, al parecer, se lo permiten en su partido. Todos, o casi todos, educados en colegios de élite. Ya ven, se hace verdad eso de “el hábito no hace al monje”.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 9-5-2018
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LOS JUECES NO SON INFALIBLES

Jueves, 10 mayo, 2018

Ya sabemos que los jueces, con toda la razón del mundo, piden respeto para sus resoluciones, para el ejercicio de su trabajo. Un respeto necesario que exige la separación de poderes, porque esta separación, sirve para equilibrar y limitar el poder del Estado mediante la implantación de controles tal y como explicaba Montesquieu: “Todo hombre que tiene poder se inclina a abusar del mismo; él va hasta que encuentra límites. Para que no se pueda abusar del poder hace falta que, por la disposición de las cosas, el poder detenga al poder”. Esto significa, en“román paladino”, que es necesaria la separación de poderes: potestad legislativa, ejecutiva y judicial, para que sean independientes entre sí porque esto es el principio fundamental de la democracia.

Hasta aquí todos de acuerdo. Pero ese respeto no puede situar a los jueces por encima del bien y del mal. Porque cualquier ciudadano, cualquier colectivo; por muy noble y principal que sea, en una democracia, ha de estar sometido a los latidos de esta, al sentir de esta. 1bQue distintas asociaciones profesionales de jueces hagan oír su voz para defender ese respeto a las resoluciones de los jueces del llamado “caso de La Manada”, solo refleja el sentido corporativista que anida en nuestra sociedad (hablo de jueces, de periodistas, de políticos y de todo lo que ustedes quieran) , incapaces de despojarse de cierto clasismo. Pero digan lo que digan algunas asociaciones de jueces (otras guardan silencio avergonzadas) en el siglo XXI un juez, cuando cinco hombres fuertes, con pinta de mucho gimnasio y poca vergüenza acorralan a una chica de 18 años, muchísimo más frágil, muchísimo más indefensa y la acosan, y la amedrentan y la violan no puede afirmar en su voto particular que “no aprecia en el contenido de las pruebas aportadas (vídeos e imágenes) “signo alguno de violencia, fuerza o brusquedad ejercida por parte de los varones sobre la mujer. “No puedo interpretar en sus gestos ni en sus palabras intención de burla, desprecio, humillación, mofa o jactancia de ninguna clase”. ¡Por Dios! que cinco hombres grabaran un video mientras abusaban de una mujer, se jactaran en las redes sociales (uno de ellos presumió de la hazaña de los cinco) y penetraran a esa mujer once veces, hasta que se cansaron ¿No es mofa? ¿ No es jactancia? ¿ No es burla? ¿ No es violación? Es más, este juez, se permite insinuar que la victima estaba disfrutando, que sus gemidos eran de placer y que todo formaba parte de un ambiente de jolgorio y no se que barbaridades más.

1aMiren por donde, el juez no solo es juez, es experto en las reacciones sexuales del género femenino. Ya se, desconocemos la experiencia en el tema del señor juez, pero nos parece muy atrevido (yo espero que los jueces también respeten mis opiniones, hechas en función de mi profesión de periodista) el hablar como un experto en la materia, porque no todo el mundo seria capaz de distinguir el gemido de dolor que el de placer: a veces pueden confundirse, pero al parecer el no alberga la más minima duda.

Hay países en los que los jueces son evaluados periódicamente para ver su evolución como ciudadanos. Para comprobar si la sociedad ha entrado en ellos. Sí, porque no basta con interpretar las leyes. Decidir sobre un problema de género, no puede estar en manos de cualquiera. Se necesita una cualificación, una delicadeza, que ha estado ausente en este tribunal que en su resolución muestra una preocupante ausencia de sensibilidad. Por una parte admite que la victima estaba en shock, que no podía responder, que estaba (esto lo digo yo; acojonada) incapaz de reaccionar, pero por otra parte considera que no era una violación, que era solo abuso.

Al parecer, ella debería haberse hecho matar, como única posibilidad de que a ellos se les acusase de violación. Y por cierto, dos personajes de la Manada: guardia civil y militar, continúan cobrando de nuestros impuestos ¿no suena a sarcasmo?

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 2-5-2018

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