TURISMO EN MURCIA, REGRESO AL 1983

Martes, 27 enero, 2015

A la consejería de Turismo ha llegado ahora un hombre razonable, mesurado y sin ínfulas de grandeza, Juan Carlos Ruiz, quien se dio cuenta de que una política turística no puede estar cambiando continuamente.

MURCIA COSTA CALIDA IIEn 1983 tuve la fortuna de venir a Murcia a dirigir RNE. Pasaron seis años, incluido el periodo en el que dirigí TVE, en esta Región, hasta que mis jefes decidieron que me fuese a otro sitio. Sí, han pasado veintiséis años y parece que fue ayer cuando yo llegue a Murcia y me llamaba la atención un slogan “Murcia, Costa Cálida”, lo más acertado para esta tierra, y un logo, un sol radiante, que parecía perderse en un azul, rojo, infinito. Pues bien, regresé, por suerte para mí, en el 1997 y el sol había desaparecido, el slogan no existía y comenzaban a surgir campañas extrañas, de muchos millones eso si, que nos hablaban de algo así como Murcia “ no-typical” y no se que otras ocurrencias, a precio de oro. Ocurrencias que alcanzaron su paroxismo en una rueda de prensa en la que el que se suponía que tenia que cantar las alabanzas de ese extraño no typical, Vladimir Karabatic—al que el señor consejero de Turismo de entonces se empeñaba en calificar de eminente antropólogo– confesaba que él, realmente, veraneaba en Ibiza. Vamos, el colmo del despropósito.

MURCIA COSTA CALIDAIIIPasaron las horas, los días, los años y miren por donde nos encontramos en el mismo sitio. Y como deseamos lo mejor para esta tierra, nos alegramos. Y seguramente nos alegramos de manera especial porque en nuestra primera etapa al frente de la dirección de TVE en Murcia tuvimos la oportunidad de ofrecer, a través del centro regional, todos los veranos, un programa que, esta mal que lo digamos pero fue así, nos copiaron en otras televisiones, y que se llamaba Costa Cálida, como no podía ser de otra manera. Un programa que, con las limitaciones de presupuesto que tenia, con las limitaciones de personal que tenia, y con todas las limitaciones del mundo estaba cargado de dignidad y entusiasmo por parte de todos los trabajadores que lo hicieron posible. Pero miren por donde, a la consejería de Turismo de la Región de Murcia llegó, ahora, un hombre razonable, mesurado y sin ínfulas de grandeza, JUAN CARLOS RUIZJuan Carlos Ruiz, que se dio cuenta de que una política turística no puede estar cambiando de mensaje continuamente porque el dichoso mensaje se pierde y decidió que eso de Costa Cálida no estaba tan mal, vamos que era lo normal en un lugar de tanto calor. Y recuperó el mensaje. Y el logo no se atrevió a que fuese al mismo–hubiese sido demasiado– pero casi porque, aunque el actual aparece rodeado del color azul– es normal en alguien del PP– los que hemos cumplido algunos años no podemos dejar de recordar aquel otro sol azul y rojo que alumbraba la Costa Cálida de entonces porque son muy, pero que muy parecidos. Pero como son las cosas, el presidente de la Comunidad Autónoma, presentaba días pasados una campaña de promoción turística—que ya se movía hace años– en colaboración con la Federación Regional de Organizaciones Empresariales de Transporte de Murcia (Froet), que permitirá rotular una veintena de remolques frigoríficos con la imagen de ‘Costa Cálida-Región de Murcia’ y recorrer con ella diferentes países de toda Europa, como si fuese el invento del siglo. Ya ven, algo que funcionaba en el 1983 lo dejaron morir para recuperarlo ahora, en el 2014, con casi el mismo logo y, sin casi, el mismo slogan. Que cosas tienen algunos políticos, no aceptan las herencias pero son tan incapaces de inventarse otras, de parecido éxito, que al final han de regresar a las ideas de aquellos que denostaron. Si en el camino se quedaron cientos de millones, que importa, ellos no lo pagan. Lo pagan unos presupuestos que figuran entre los más deficitarios del Estado. Pero ya ven, al parecer, hemos descubierto el agua caliente porque, el presidente, nos dice que se trata de “una muy buena iniciativa que pone de manifiesto el acierto de la política turística que se está llevando a cabo desde el Gobierno regional”. Vale…tanto rodar y rodar para volver al mismo sitio. Qué mala memoria tienen algunos.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 27-1-2015

LA IMAGEN DE LA JUSTICIA

Martes, 20 enero, 2015

Dado que Cámara ha pregonado su inocencia por activa y por pasiva, y no hay por qué no creerlo, ¿no será mejor, para su imagen pública, que dejase transcurrir el proceso con normalidad?

TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE MURCIAVaya por delante que no me acaba de convencer el término imputado para definir la situación procesal de investigados en los procedimientos judiciales y que preferiría un termino más suave en ese punto del procedimiento porque esa definición hace aparecer a los que lo sufren casi culpables, cuando no siempre es así. Creo, sinceramente, que habría que buscar otra expresión que pareciera lo que en realidad es, una persona de quien existen sospechas de participación en un hecho que reviste caracteres de delito, pero que hasta la celebración del juicio, hasta la completa ejecución de la sentencia esa persona no es culpable. Sí, está incurso en un procedimiento judicial pero no necesariamente es culpable. En algunos casos se sale absuelto pero el daño que se hace tras ese recorrido es ya irreparable, en la mayoría de las ocasiones, y no podemos olvidar que según el artículo 24.2 de la Constitución Española de 1978, todos los españoles tienen derecho a la presunción de inocencia, que se mantiene hasta que haya una sentencia condenatoria: otra cosa son las responsabilidades políticas.

Dicho esto, que alguien se acoja a las prescripción de los supuestos delitos para evitar el procesamiento aun me parece peor, sobre todo cuando de corrupción política se trata, porque aún resuenan en nuestros oídos las grabaciones del llamado Caso Naseiro en Valencia. Grabaciones en las que se escuchaba nítidamente como un conocido político decía cosas tan obscenas como “yo estoy en política para forrarme” y pese a esa desvergüenza no fue juzgado porque se consideró que las llamadas habían sido grabadas ilegalmente, o no se que otros trucos que impidieron que ese astuto político, y otros, comparecieran ante el magistrado para ser juzgados. Trampas legales, ciertamente. Trucos de leguleyos que consiguieron que se diese por zanjado el asunto. Por eso hemos de manifestar nuestra total coincidencia con los jueces decanos de Madrid que recientemente se manifestaron de acuerdo en ampliar, en los casos de corrupción política, el plazo de prescripción de los delitos, así como una agravación de las penas y la introducción de nuevos tipos de delitos relacionados con estas conductas.

Miguel Angel CámaraLos delitos de prevaricación, los delitos de corrupción no deberían prescribir nunca porque los que saben y pueden se buscan mil triquiñuelas, legales es cierto, para evadir la justicia e irse de rositas. Sí, legalmente se puede eternizar un proceso si se tienen los medios necesarios: un buen bufete de abogados y dinero para gastar, porque aunque es cierto que estos confusos caminos de la justicia están abiertos para todos, no todos tienen los medios para eternizar un proceso, para alargarlo eternamente hasta conseguir eso que ahora pretenden los abogados del alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, imputado por corrupción en el caso Umbra, y que no es otra cosa que el juez que lleva el caso, David Castillejos, de por prescrito el delito del que Cámara está imputado en base, entre otras cosas, a que consideran “haber transcurrido el tiempo legalmente establecido al efecto”.

Teniendo en cuenta que el alcalde ha pregonado su inocencia por activa y por pasiva, y no tenemos por qué no creerlo, nos preguntamos si ciertamente no seria mejor, para su imagen publica, que dejase transcurrir el proceso con normalidad y que ante el tribunal demuestre que no tiene nada que ver con lo que se le acusa y salir en loor de multitud por la puerta grande de la honradez. Creo que eso ayudaría mucho a su credibilidad, un tanto puesta en cuestión en los últimos tiempos y es que, nosotros, como se interrogaba al hermano Lobo en las páginas de La Opinión el pasado viernes, también nos preguntamos por las razones que llevan al alcalde de Murcia a solicitar, ahora, la prescripción de los supuestos delitos de los que se le acusa. Lo mejor es que comparezca ante el juez y demuestre su inocencia: ganará la imagen de la justicia.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 20-1-2015

ACOSTUMBRANDONOS A TODO

Martes, 13 enero, 2015

Este Gobierno ensimismado en su mismidad parece olvidarse de los que realmente están padeciendo esta crisis, los trabajadores, para dedicarse a pregonar el aumento de la competitividad de las empresas españolas.

Parafraseando a una empresaria de Alicante—sí, han leído bien, una empresaria, no un sindicalista desnortado– “la crisis no es que esté pasando, es que el cuerpo se acostumbra a todo”.

MINISTROSY en eso estamos, acostumbrándonos a todo. Acostumbrándonos a que hayan tocado a arrebato en el Gobierno para pregonar la buena nueva de la recuperación y así tenemos a los portavoces y demás voceros diciéndonos que ya no existe miedo de perder el empleo, que no son brotes verdes, que son árboles enhiestos y firmes los que surgen por doquier y que la crisis pasó definitivamente porque las cosas se hicieron muy bien. Lo que no se nos cuenta es para quienes se están haciendo también las cosas, porque este Gobierno ensimismado en su mismidad parece olvidarse de los que realmente están padeciendo esta crisis, los trabajadores, para dedicarse a pregonar el aumento de la competitividad de las empresas españolas, obviando que eso se produce gracias a una productividad basada en los salarios de miseria y en una precariedad en el empleo que hace que los trabajadores no se atrevan ni a respirar por miedo, aunque De Guindos diga lo contrario, a perder su precario empleo.

Las cosas, según el Gobierno, se están haciendo bien, pero algo estará fallando cuando somos el segundo país de la UE—solamente nos supera Grecia, ya ven—con más alto índice de paro. Algo no se estará haciendo bien cuando en diciembre del 2014, el mes pasado, sin ir más lejos, los contratos a tiempo completo alcanzaban la cifra de 14.431.700, pero en el mismo mes de 2011 había 15.700.400 contratos del mismo tipo. Algo no se estará haciendo bien cuando en ese mismo mes de diciembre de 2014, el mes pasado no lo olvidemos, había 2.180.900 parados de más de dos años, cuando en el mismo mes del 2011 se registraban 1.431.000 y mientras que la población ocupada en diciembre de 2011 era de 18.153.000, la población ocupada en diciembre de 2014 se encuentra en 17.504.000.

MINISTROS DOSDatos muy tozudos, datos que ponen de manifiesto que la tasa de paro en diciembre de 2011 era de un 22’56 por ciento, mientras que la tasa de paro en diciembre de 2014, el mes pasado insistimos, es de un 23,67%.

Si a esto añadimos que en un reciente estudio del Banco de España se alertaba al Gobierno de que al ritmo actual, la emigración de los españoles hacia otros países “puede tener un efecto significativo sobre el crecimiento potencial de la economía española”, recomendando adoptar medidas en el mercado laboral para facilitar el regreso de los que se han marchado durante la crisis, de poco se puede presumir.

Sí, de poquísimo se puede presumir cuando los españoles de nacimiento emigrados pasaron de 25.500 en 2008 a más de 52.160 en 2013 estableciendo lógicamente una relación directa entre el índice de desempleo y el número de emigrantes españoles hacia otros países. Datos que llevan al Banco de España a afirmar que “Esto enfatiza la necesidad de maximizar los esfuerzos encaminados a reducir la elevada tasa de paro, así como a propiciar un marco laboral que facilite el regreso futuro de las personas que han emigrado con la crisis”.

Pues bien, cuando todo esto comience a solucionarse, cuando los jóvenes españoles no tengan que salir a buscarse la vida al exterior, cuando los sueldos recobren un mínimo de dignidad, cuando los trabajadores dejen de sentirse unos privilegiados por tener sueldos de miseria, cuando la desigualdad deje de avergonzar a este país podremos hablar de superación de la crisis. Mientras que todo esto no ocurra, es un cruel sarcasmo hablar del final de la misma con voz engolada y desprecio por la verdad que afecta a miles de personas que viven con desesperación su presente.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 13-1-2015

DEFENDERÉ TU DERECHO A DECIRLO

Lunes, 5 enero, 2015

 

ALFONSO ROJOEn muchas ocasiones no estoy de acuerdo con las opiniones del periodista Alfonso Rojo y con otras de diferentes tertulianos, y no tengo porqué estarlo, porque todos tenemos derecho a ver el mundo desde distinto prisma, desde diferente punto de vista, pero yo, como la frase atribuida al parecer erróneamente a Voltaire– fue en realidad utilizada por primera vez por una escritora inglesa llamada Evelyn Beatrice Hall que escribió una biografía sobre el famoso filósofo francés–, esa de “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo”, creo, sí, en la legitimidad que él tiene para manifestar sus opiniones libremente, como a mi me permite este periódico hacerlo semanalmente.

La libertad de expresión representa, sin lugar a equivocarnos, uno de los derechos fundamentales del ser humano, tal y como está recogido en el artículo 19 de la declaración universal de los derechos humanos, algo que, al parecer, no acaban de comprender algunos componentes de Podemos, comenzando por sus cabezas pensantes, que se están especializando en la descalificación de todos aquellos que no comparten sus postulados, como vengo comprobando en los últimos tiempos, en que se han puesto de acuerdo Iglesias y Monedero para no dejar títere con cabeza, sobre todo las de aquel o aquella periodista que pone en cuestión sus planteamientos.

Mi vocación periodística me lleva a escuchar y ver variadas tertulias de contenido político porque de todas ellas aprendo algo y miren por donde en esas tertulias normalmente hay alguien de Podemos y los escucho con especial atención, sobre todo porque siempre me sorprenden con algo nuevo, que ya es mérito. Lo que para ellos es normal una semana, la siguiente cambia como por arte de birlibirloque, pero me interesa lo que puedan decir porque todo ilustra. Pues bien, en los últimos tiempos siempre hay alguien de Podemos arremetiendo contra algún miembro de la prensa que osa poner en cuestión sus opiniones y sus ideas. Es decir, unos señores que se pasan el tiempo hablando de “casta”, descalificando a todo bicho viviente se ponen estupendos cuando otros hacen lo mismo que ellos, sin empacho en ofender a quienes se atreven a no estar de acuerdo con sus postulados.

PODEMOSEsto es lo que está ocurriendo de un tiempo a esta parte. Así, un abogado como Javier Nart, a su vez militante de Ciudadanos, tuvo que decirle a Juan Carlos Monedero que el prefería gente como Rojo a gente como Maduro, porque los ataques del de Podemos eran esperpénticos, llegando a manifestar que el apoyo que, según él, prestaba el mencionado periodista a Ciudadanos ubicaba a este partido en un sector más cercano a la extrema derecha. Pasmá me quedé. Pero es que, en el mitin que Podemos celebró en Barcelona, el pasado 21 de diciembre, era el líder de la formación Pablo Iglesias quien en dos ocasiones insultaba al periodista tachándole, a él y a otros profesionales, a los que a Iglesias les parecen molestos, de “caniches rabiosos”.

Sí, en 20 minutos que duró su intervención en ese acto dedicaba una parte importante de su espacio a arremeter contra los periodistas que se permiten manifestar su desacuerdo con las ideas de Podemos. Y no pude por menos de comparar el talante de Pablo Iglesias con el de otro político, este del PP, que ahora ocupa un puesto importantísimo en la administración regional que también tenia la costumbre de intentar amedrentar a según que periodista, con nulos resultados es cierto.

Un periodista, de derechas o de izquierdas, ha de tener un acusado sentido crítico de lo que le rodea pero sobre todo, como dice el reciente premio Planeta Jorge Zepeda, “el periodista debe ser leal a sí mismo”. Que miedo me dan los que no respetan el derecho que todos tenemos a disentir. El derecho a la libertad de expresión.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 30-12-2014

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