DE DERECHAS Y DE IZQUIERDAS

Miércoles, 5 noviembre, 2014

Década de los 90. Italia está enfangada en la corrupción. Todos los partidos tienen cadáveres que ocultar y la sociedad está cansada de tanta podredumbre. Es el momento de la rabia ciudadana. Es el momento del populismo. Es el momento de los salvadores de la patria. Fue el momento de un personaje tan difícilmente clasificable como Silvia Berlusconi, que consiguió ocupar la escena política italiana durante largo tiempo y que más tarde resultó ser el más impresentable de los gobernantes.

PABLO IGLESIASOyendo a Pablo Iglesias, el líder de Podemos en el programa de televisión Salvados no pude dejar de pensar en ello. Me sonaba al Berlusconi que algunos esperan. Nada de compromisos “no somos ni de derechas ni de izquierdas”-Pablo dixi- y nada de concretar conceptos; algo de eso le hizo notar Jordi Evole. Su discurso estuvo plagado de promesas evanescentes que no comprometen a nada y que consiguen los votos de los desesperados, sí, pero también de los hartos de la corrupción y del funcionamiento del país, que somos muchos, aunque no pensemos votar a Podemos.

La corrupción en Italia consiguió barrer a partidos de Gobierno como la Democracia Cristiana y el Partido Socialista y sí, el salvador elegido para limpiar todo aquello fue Berlusconi. Pues bien, es el momento en el que todos los partidos políticos de este país; unos más que otros es cierto, han de hacer limpieza de corruptos en sus filas y, para eso, no es necesario llegar a grandes pactos ni realizar grandilocuentes peticiones de perdón. Es tan fácil como arrojar a todos los corruptos del templo de la democracia porque en ella no tienen cabida. Y no me vengan con nuevas leyes: los españoles somos especialistas en dotarnos de gran cantidad de normas que incumplimos sistemáticamente. Lo que se ha de hacer es prescindir de todos esos personajes que nos hacen avergonzarnos de vivir en esta sociedad y en esto, los que nos gobiernan, tienen una especial responsabilidad.

Los partidos, a los que Podemos llama de la casta —IU también, que parecen como desmemoriados cuando tan reciente está la voraz utilización, por parte de su representante en Bankia, de la vergonzosa tarjeta Black–han de expulsar, ya, de su filas a todos los corruptos, a todos los indeseables, a todos los que impiden que esta sociedad respire con amplitud porque los que vivimos la llegada de la democracia, y creemos en ella, y la gozamos, después de tanto tiempo de oscuridad, hoy estamos hundidos en el desencanto. Y me niego, me niego a aceptar que esto no tenga solución, pero no me parece que la misma pueda llegar de voces, de discursos con aroma a peligrosos.

JOSE CARLOS DIEZSí, qué peligrosos parecen, a veces, y que pena que en las tertulias de televisión; tan queridas para Podemos, no den más veces con gente tan lucida como el economista, José Carlos Díez, comentarista habitual en distintos programas de televisión que, en una de ellas, tuvo que explicarle al listísimo Monedero qué las medidas económicas aprobadas por Podemos, en la convención celebrada recientemente en Madrid, son un completo disparate, imposible de llevar a la realidad porque, en dichas propuestas, se permiten incluir la reforma del Banco Central Europeo. Algo que demuestra la ignorancia supina de Podemos en estos menesteres porque, como dejó claro José Carlos Díaz, un partido político carece de la capacidad de modificar por sí mismo los estatutos de una institución financiera continental como el BCE. Díez, con paciencia infinita, le explicaba a Monedero que para llevar a cabo ese cambio se necesita la unanimidad de los 28 países de la UE, entre otras muchas cosas. Cosas que no están en las manos de Iglesias, Monedero y compañía. Y esto es solo un ejemplo de lo que se nos viene encima si la desesperación y la rabia de los electores produce el triunfo electoral de estos iluminados. Los partidos políticos tienen la palabra.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 4-11-2014

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