MENOS LEYES Y MÁS JUSTICIA

Martes, 24 junio, 2014

El presidente de la Comunidad Autónoma apoyó públicamente a la alcaldesa de Pliego, Isabel Toledo, condenada por el Tribunal Superior de Justicia de la Región por prevaricación porque, según él, a pesar de que está condenada, hay que presuponer su inocencia. Pasmá me dejó.

MATEO SAGASTAEl varias veces Presidente del Consejo de Ministros, en el periodo comprendido entre 1870 y 1902, Mateo Sagasta, dijo aquello de: “Cuando se cierran las puertas de la justicia, se abren las de la revolución”. Algo que los gobernantes deberian enmarcar y colgar en su despacho en lugar preferente porque hay cosas que no deberían olvidarse. Los ciudadanos que se sienten bien gobernados pueden defenderse de la crisis, pueden luchar contra ella en la esperanza de que vengan tiempos mejores pero lo que no aciertan a comprender, entre otras cosas, es la falta de equidad en la justicia, su lentitud, la incomprensión que genera el que unas huelguistas, por ejemplo, puedan terminar tres años en la carcel y unos estafadores de la sociedad no, o que, pongamos por caso, los juzgados de lo social se encuentren colapsados, cuando hablamos de personas que han de unir, a la angustia del despido, la falta de soluciones a unas demandas que se eternizan y que podrian solucionarse con el aumento del numero de jueces.

El ministro de Justicia; como si no hubiese un mañana, está tan enfrascado en producir leyes que nos retrotraen a treinta años atrás–, aborto, construcciones a pie de playa, seguridad-inseguridad, educación, en una lista interminable–que parece haber olvidado; él que es tan culto, aquello que escribiera Tácito: “Cuando es más corrupto el Estado, hay más leyes”. Y claro, el no leer tiene estas cosas, que ya nos abrumó, el año anterior, con más de una treintena de leyes y este año, dicen los expertos, que nos amenaza con otras cuarenta más; que digo yo que tan mal no andaba el pais como para que demos la sensación, con tanta precipitación legislativa, de que era una sociedad por hacer. Pero con tanto deseo de que cuando se marche su huella quede marcada profundamente en el mundo judicial español, parece olvidarse de que el ciudadano necesita menos leyes y mejor funcionamiento de la justicia: su ministerio parece haber olvidado que sin medios no se puede impartir justicia, que sin jueces no se puede impartir justicia, que sin secretarios judiciales no se puede impartir justicia y que no parece muy justo que se abuse de los indultos porque es, se quiera o no, una manera de enmendar la plana a los responsables de impartirla; los magistrados mismamente.

ALCALDESA DE PLIEGOY mucho tiene que ver con todo esto el que, en la última encuesta del CIS, la preocupación por la corrupción se mantenga como segundo problema para los ciudadanos, tras el paro. Sí, aunque parezca extraño para algunos, en esa última encuesta lo de monarquía sí, monarquía no, apenas inquieta a los españoles, pero el reflejo de su preocupación por la corrupción si es para tenerlo en cuenta porque se sitúa en segundo lugar. Y el mensaje de esa encuesta, y de las elecciones europeas, nos indica lo que verdaderamente inquieta a los españoles que no es otra cosa que el paro y la corrupción, o la tibia lucha contra ella, que acrecienta el desprestigio de las instituciones. Algo que continuará aumentando mientras no se combata con más medios y los partidos políticos no limpien sus filas de los muchos corruptos que les invaden.

ALBERTO GARREPor cierto, el pasado diez de junio, coincidiendo en el tiempo, nos topamos con dos noticias relacionadas con la corrupción, y con la distinta manera que algunos políticos tienen de enfrentarse a ella y es que, mientras que el primer ministro italiano, Matteo Renzi, del Partido Democrático, forzaba la dimisión del alcalde de Venecia, Giorgio Orsoni, de su mismo partido, al ser detenido por delitos de corrupción, aquí en Murcia, el presidente de la Comunidad Autónoma, Alberto Garre, apoyaba públicamente a la alcaldesa de Pliego, Isabel Toledo, condenada por el Tribunal Superior de Justicia de la Región por prevaricación porque, según él—reiteramos que está condenada—hay que presuponer su inocencia. Pasmá me dejó.

Ni se enteran del último mensaje electoral. O están sordos, o se lo hacen.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 24-6-2014

FALTA SENTIDO DE ESTADO

Martes, 17 junio, 2014

Quizás es el momento de desmitificar la República porque las dos experiencias nuestras no son como para tirar cohetes. La primera porque fue un suspiro, la segunda porque seguramente llegó en un momento de gran crisis económica que no se presentaba como lo más recomendable para los muchos cambios, para las infinitas reformas que este país necesitaba.

JOSÉ TARRADELLASJosep Tarradellas, en su primara visita a la Moncloa con Suárez de inquilino, cosecho un auténtico fracaso en sus conversaciones con el Presidente. Al salir y encontrarse con los periodistas vino a decir que la entrevista había sido un éxito y que se marchaba muy contento para Cataluña porque habían coincidido en muchas cosas; asombrando a un Suárez que siempre reconoció en el político catalán a un hombre de Estado. Y no nos imaginamos a Artur Mas haciendo lo mismo hoy porque ese perfil de político es lo que falta en estos momentos en la vida pública española, algo que se hace más evidente ahora cuando algunos aprovechan que el Pisuerga de las elecciones europeas pasará por el Valladolid de las próximas en el 2015 para montar un debate artificial sobre la monarquía española, intentando culparla de todos nuestros males como algunos procuraron poner de manifiesto, en el Parlamento, en el acto de votación de aceptación de la abdicación de Rey como Jefe del Estado, y que buscaron convertir en un pronunciamiento sobre la monarquía.

El discurso que los partidos nacionalistas vienen manteniendo en estos momentos es de un cinismo absoluto. La mayoría de ellos gobiernan, han gobernado sus territorios, o han formado parte de gobiernos de coalición, colaborando firmemente en los muchos desajustes que nuestra democracia muestra y que hay que solucionar ya, como la escandalosa politización de la justicia que pone trabas a la erradicación de la insoportable corrupción, que también habita en sus filas.

Por cierto, oyendo a Cayo Lara, nos quedamos asombrados de la capacidad de olvido de algunos seres humanos. Da la impresión de que en la transición la aceptación de la Monarquía como forma de Estado solo fue aceptada por el PSOE—este partido se abstuvo y el PCE votó a favor– y algunos que pasaban por allí, y que los comunistas, ahora IU, no tuvieron nada que ver en aquello. Le recomendaría que se leyera a Santiago Carrillo, entonces Secretaria General de su partido: se lo ha leído poco.

RUBALCABAY me gustó, me gustó la intervención de Alfredo Pérez Rubalcaba porque el PSOE no debe, no puede dejarse llevar por las olas del momento, entre otras cosas, porque un partido con vocación de gobierno ha de ser de fiar, ha de cumplir con sus compromisos adquiridos en la gobernación del país. Un partido de Gobierno no puede “cantinflear” a la más minima oportunidad y, en esta marea populista que nos invade—“Los populistas ofrecen soluciones falsas a problemas reales”, Michael Ignatieff dixit– lo fácil seria caer en esa trampa, pero ahora hacen falta hombres de Estado que no pierdan los nervios a la menor ocasión. Hacen falta políticos que sepan el valor de la palabra dada y de los compromisos adquiridos y el PSOE alcanzó un compromiso con la Constitución Española de 1978, como norma suprema del ordenamiento jurídico español; como lo adquirieron también otros que ahora parecen olvidarlo.

Creo que quizás es el momento de desmitificar la República porque las dos experiencias nuestras no son como para tirar cohetes. La primera porque fue un suspiro, la segunda porque seguramente llegó en un momento de gran crisis económica que no se presentaba como lo más recomendable para los muchos cambios, para las infinitas reformas que este país necesitaba, sí, pero que quizás la republica afrontó con una cierta precipitación, con demasiada prisa en un país que requería de mucha calma. Por eso seria bueno que se centrara el debate, no en una u otra forma de régimen y sí en decidir entre democracia o no democracia, porque ahora también necesitamos de mucha templanza al estar aquejándonos los mismos problemas de hace muchos años: una gran crisis económica, a la que hay que añadir unos recortes que están produciendo la desaparición de gran parte de la clase media.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 17-6-2014

LA DEMOCRACIA Y EL REY

Martes, 10 junio, 2014

La monarquía más costosa de Europa para sus ciudadanos es la británica, seguida de la holandesa, noruega, belga, danesa y sueca. Por detrás de ellas estaría la Casa Real Española con un presupuesto de 8,2 millones de euros. La República francesa cuesta 111,7 millones de euros.

REYESHace unos días una televisión hacia una encuesta, a pie de calle, interpelando sobre que preferían los ciudadanos si republica o monarquía. Los jóvenes, todos ellos, que aparecían dando su opinión sobre el tema aseguraban convencidos que preferían un presidente de republica porque era elegido directamente– la república es el gobierno de la ley mientras que democracia significa el gobierno del pueblo– pero ante la pregunta de si querrían de presidente a José María Aznar afirmaban, convencidos, que no.

La sensación que estos chicos transmitían de desconocimiento de cómo funcionan las instituciones fue tremenda. Alguien les tendría que decir que no todos los presidentes de republicas son elegidos, de igual manera, ni todos tienen las mismas atribuciones porque, sin salir de Europa, mientras que el presidente de la República Federal de Alemania, es elegido por la Asamblea Federal, que le confiere poderes de carácter fundamentalmente representativo, el presiente de la República Francesa es elegido mediante sufragio directo, tiene gran influencia en los temas de Estado y entre sus competencias se encuentra la responsabilidad de elección del primer ministro. Y ya está bien con lo de que ellos no votaron la constitución. Claro y los norteamericanos de hoy, por ejemplo, no votaron la constitución de 1789, que aún se encuentra en vigor y a la que se va agregando enmiendas porque nada es inamovible, pero eso es todo. Que unos resultados a las elecciones europeas pretendan convertirlos en el vagón de enganche del cambio de sistema en nuestro país es todo, menos razonable.

En la transición española los demócratas permitimos que los fachas se apropiasen de los símbolos de representación nacional como la bandera. Ellos la llevaban en los relojes, pulseritas, pin, y nosotros nos la dejamos arrebatar. Ahora no estoy dispuesta a que nadie me diga donde está la democracia cuando me pase toda la noche del 23-F ante el micrófono de RNE, en Madrid, con la angustia a flor de piel porque el ejercito vigilaba nuestros pasillos–yo soy hija de padre republicano y sabia lo que esto significaba– y percibí, de manera directa, lo importante que en esa noche fue la actitud del Rey en la defensa de esta Constitución que ahora parece no valernos.

Soy demócrata y lo que quiero para mi país es una democracia, y que yo sepa no es más demócrata Venezuela que el reino de Suecia, pongamos por caso.

REYESIIPaíses como Holanda y Bélgica han vivido la abdicación de sus reyes con absoluta normalidad y son naciones que nos podrían dar lecciones de democracia, aunque solamente fuese porque la practican muchísimos más años que nosotros. A nadie se le ha ocurrido que hay que hacer un referéndum para decidir que modelo de estado quieren porque lo importante es la democracia, y la monarquía parlamentaria es garante de ese modelo. Y la mayoría de los españoles lo deben de ver así porque, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la Monarquía apenas es nombrada como un problema por los ciudadanos ya que, en el de mayo, sólo un 0,2 por ciento de los encuestados la citan en el ranking de sus preocupaciones, que sigue encabezado por el paro y la corrupción, de lo que deberían tomar nota los políticos.

Por cierto, el profesor Herman Matthijs, de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Libre de Bruselas, publica cada año una comparativa de los presupuestos de las Casas Reales europeas y de las Repúblicas, y estas son las conclusiones de su sexta edición: la monarquía más costosa de Europa para sus ciudadanos es la británica, seguida de la holandesa, noruega, belga, danesa y sueca. Por detrás de ellas estaría la Casa Real Española con un presupuesto de 8,2 millones de euros. La República francesa cuesta 111,7 millones de euros. Pues eso.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 10-6-2014

PODEMOS Y LAS CASTAS

Martes, 3 junio, 2014

 

LOLA SANCHEZSi yo tuviera de 20 a treinta años, si fuese una estudiante machacada por la negación de las becas, o trabajadora en paro sin visos de solución—pese a mi licenciatura, mis idiomas y mis master–, mientras tengo que escuchar al ministro Montoro decir que no han bajado los sueldos de los trabajadores y a la señora Bañez intentando convencernos de que el mundo del trabajo en España es jauja, es posible que hubiese tenido la tentación de votar a PODEMOS, porque su discurso ha sabido penetrar en las capas más jóvenes y más desprotegidas de la población. Pero tengo algunos años más y no me veo votando a un partido que dice “Nos gobiernan inútiles” achacando el éxito de podemos a que “es el antipartido”—Lola Sánchez, la electa eurodiputada por Cartagena, dixit–, o descalificando las opiniones de Felipe González calificándole de “caricatura de si mismo”, en palabras de Pablo Iglesias, porque no me gusta la gente que se muestra en su discurso tan duro con los demás y tan frágil a la hora de encajar la crítica. Yo quiero vivir en una sociedad que no esté regida por los “antipartido”—la expresión no es mía, es de ellos–, porque en las dictaduras no se necesitan los partidos, en las democracias sí; con sus virtudes y con sus defectos, y no quiero aventuras que pongan en peligro lo que tanto nos costó conseguir.

Dicho esto, me parece poco acertada la descalificación que se está haciendo de PODEMOS por parte de algunos partidos a los que se les llena la boca de democracia olvidando que democracia es también que cuando se gobierna no se tenga la tentación de apagar las voces de los medios de comunicación que no les son afines; que democracia es respetar la labor de los periodistas, aunque no se compartan sus puntos de vista; que democracia es que un Gobierno procure una más justa distribución de la riqueza; que democracia es respetar los resultados electorales de partidos que han sabido tocar el corazón de unos ciudadanos absolutamente desencantados con los que les gobiernan y con una oposición un tanto despistada que ha olvidado que la oposición es eso, demostrar día a día que se es una opción de gobierno, evidenciar que si ellos gobernaran lo harían de otra manera, que no son iguales, en definitiva; porque no lo son, pero hay quienes lo perciben así, y eso es lo preocupante.

Lejos de atacarlos, deberían de preguntarse como es posible que, con tan pocos meses de vida, un partido haya conseguido tanto respaldo porque se equivocaran, y mucho, si piensan que los votantes de Pablo Iglesias proceden todos ellos de un tipo de izquierda radical. No, muchos votantes de PODEMOS, hasta hace poco, se identificaban con el centro, gente de una clase media machacada que está harta de los partidos que no son capaces, por ejemplo, de parar la corrupción dentro de sus filas. Gente que está cansada, entre otras cosas, de pagar más impuestos que las grandes empresas, que no aguanta más esta asfixia.

PABLO IGLESIASEs cierto que PODEMOS ha sabido moverse muy bien en los foros en los que, en definitiva, ahora se construyen los mensajes políticos en este país: en la televisión y en las tertulias radiofónicas; que su cabeza, Pablo Iglesias, se conoce muy bien todos los secretos de la comunicación no verbal—no interrumpe a los demás, no altera un músculo de su cara, no levanta la voz cuando habla, no insulta—y la otra, con un discurso directo y fácil de entender. Un discurso que me hace pensar en lo que me dijo un profesor de redacción, cuando yo estudiaba periodismo: “Escribe para los albañiles, los demás te entenderán también. Si escribes para los ingenieros, los demás no te entenderán”. Y el habla con un discurso claro y directo que llega. Ahora es cuando se está equivocando, cuando comienza a vérsele el plumero con IU porque,aunque él se empeñe en lo contrario,IU también forma parte de esa “casta”,a la que tanto se refiere.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 3-6-2014

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