REAL MURCIA, MÁS QUE UN NEGOCIO

Martes, 28 mayo, 2013

Comprendo que el Murcia sea para Jesús Samper un negocio más, y desde luego no ha sido al que más atención le ha prestado. Hace tres años se descendía a Segunda División B, después de diez años en Segunda A.

JESUS SAMPERJesús Samper tiene fama de lince para los negocios y debe de ser así. Nueva Condomina nos habla de que es un gran negociador para sus intereses y eso de la Paramount también parece estar en marcha, de lo que nos alegraremos porque, todo lo que sea bueno para esta tierra, es bueno para los que vivimos en ella.

Si, parece sagaz para los negocios, pero esperábamos que también lo hubiese sido para gestionar de una manera más brillante los intereses del Real Murcia. Un equipo, una afición, que recibió a los hermanos Samper con los brazos abiertos de esperanza ante lo que parecía el inicio de un camino de cierta tranquilidad institucional; después de un tiempo en el que las aguas perecían bajar turbias, y que se ha encontrado con una dirección errática que le ha llevado al momento en que se encuentra, con peligro, de nuevo, de descenso a los infiernos porque bajar a Segunda B es un poco, o un mucho, eso. Un pozo sin fondo del que, en la mayoría de las ocasiones, cuesta salir. Y al borde de ese agujero se encuentra el Real Murcia porque, si Dios no lo remedia, el descenso es inevitable.

Yo comprendo que el Murcia sea para Jesús Samper un negocio más, y desde luego no ha sido al que más atención le ha prestado. Hace tres años se descendía a Segunda División B, después de diez años en Segunda A, durante los que se vivieron en distintas ocasiones la emoción del posible ascenso a Primera División y hoy, de nuevo, el peligro del descenso a Segunda B es más que real y aunque quede muy bien que el señor Samper diga ahora que todos lo han hecho mal: el equipo, el entrenador, el consejo de administración, lo cierto es que el primer responsable es él, y no vemos que se incluya en ese listado.

Recuerdo que hace poco más de tres años, cuando el Real Murcia tonteaba con el descenso a Segunda B, coincidimos con Jesús Samper en una celebración de la SER. Nos lo presentaron y le inquirimos, entre bromas y veras que por favor no permitiera que el Murcia descendiera, “por supuesto que no, no descenderá”, nos dijo firmemente en aquella ocasión, pero sí, descendió. Al parecer, de aquella experiencia un hombre tan inteligente como es él, que lo es, no sacó ninguna consecuencia lo que demuestra que el futbol no tiene nada que ver con cualquier otro negocio, posiblemente porque los negocios hay que administrarlos con un alto grado de frialdad—en ellos difícilmente entra el corazón—y el futbol lleva consigo un componente de pasión que hay que saber administrar.

REAL MURCIAY pasión asomaba este domingo, al finalizar el partido en la Condomina, a los ojos de los seguidores murcianistas que no podían evitar que las lágrimas brillaran en sus pupilas ante la inminencia de un descenso que se antoja insoportable. Y pasión había en sus gritos de protesta, de decepción, de rabia acumulada durante toda una temporada en la que se les había vendido que había equipo para aspirar a primera y el tiempo les fue demostrando que si se mantenía ya tendrían que darse por satisfechos.

Ciertamente, aunque Samper no lo comprenda, aunque le parezca injusto, pasión había también —la pasión siempre es un tanto descontrolada—en los gritos de la grada acusando a la directiva de “pesetera” y reprochando al consejo de administración su incapacidad para gestionar, adecuadamente, un equipo que forma parte de la memoria colectiva de todo un pueblo para quien, parafraseando a Bill Shankly– el que fuera mítico entrenador del Liverpool– el Murcia no es una cuestión de vida o muerte, es mucho más que eso.


TENGO 25 AÑOS, YO NO ME IRÉ

Lunes, 27 mayo, 2013

La sociedad se apagaría sin nosotros, porque este país nos necesita, porque esta sociedad precisa de una prensa libre, con voces libres, que le presten dignidad, que impulsen la búsqueda de soluciones a tanto aparente pesimismo. Quiero mirar el futuro con esperanza, con la fuerza que da tener 25 años.

LA OPINIONHola, soy LA OPINIÓN, y quiero hablarles desde la felicidad que me produce cumplir 25 años. En una canción quedó inmortalizado eso de “veinte años no es nada”, pero para un diario, como este que tiene en sus manos, veinte años son toda una vida al servicio de la sociedad en la que se desarrolla y veinticinco, que son los años que estoy cumpliendo, son como la culminación al camino que emprendí en 1988 una madrugada fría de Murcia cuando las rotativas expulsaron mi primer número de servicio a la sociedad en la que he crecido, en la que celebro mi fiesta de aniversario.

Es cierto, cumplo, cumplimos veinticinco años cuando las expectativas para los jóvenes no son muy halagüeñas en este país, cuando los políticos, que cosas, nos invitan a marcharnos más allá del más allá– lejos de buscar soluciones al problema pretenden con nuestro adiós que no incrementemos las listas del paro–, pero yo me pregunto que ocurriría con nuestro país si los jóvenes, todos, nos vamos, si no creamos, inventamos, producimos aquí.

No, yo no me iré. Algunos nos tenemos que quedar aquí porque la sociedad se apagaría sin nosotros, porque este país nos necesita, porque esta sociedad precisa de una prensa libre, con voces libres, que le presten dignidad, que impulsen la búsqueda de soluciones a tanto aparente pesimismo.

Por eso, pese a todo, quiero mirar el futuro con esperanza, con la fuerza que dan 25 años. Quiero decirles que seguiré saliendo todos los días, antes de nacer el sol, para informales, para acompañarles en el desayuno, para reflejar la realidad que nos rodea y que he ido, a lo largo de 25 años, dibujando al servicio de este país, esta tierra y esta democracia que hemos ido labrando, todos juntos, día a día. Ya se, algunos dicen que quizás la democracia no sea un sistema perfecto, pero me quedo con la idea de que es el menos imperfecto de los sistemas. Y aquí estoy, en este mundo imperfecto intentando; desde este hacer periodismo libre, hacerlo más habitable.

Por eso miro el futuro con optimismo, mi futuro y el de mi país, y no quiero regodearme en las cosas que me van bien o menos bien, incluso mal, todo hay que decirlo, porque ese llorar es lo que impide salir adelante. Ya saben, las lágrimas nublan la vista y yo quiero estar abierto a la esperanza y a la claridad de ideas para continuar defendiendo aquello en lo que he creído siempre, en lo que creo, en lo que continuaré creyendo.

presna revistasAlguna vez hemos leído que las naciones prosperan o decaen simultáneamente con su prensa, pero este país que se balancea no caerá porque, con dificultades, es cierto, continúa contando con una prensa dispuesta a no dejar que los que rigen, los que rijan nuestros destinos en un futuro, puedan entrar en la autocomplacencia de su, muchas veces, soberbia. Yo, LA OPINIÓN, continuaré. Si, les prometo que continuaré acudiendo todos los días a su desayuno por muchos años—los periódicos tenemos la suerte de que nos podemos hacer centenarios, casi sin que usted lo note, conservando el porte–para acompañarles, para informarles, para despertar su curiosidad por conocer esta tierra nuestra que atesora rincones en los que yo siempre estuve para contárselo, para mostrarlos.

Sí, cumplo 25 años, he recorrido un largo camino. Continuaré transitándolo mirando el horizonte del tiempo con optimismo, como todos los jóvenes hemos de hacer. No, yo no me iré a descubrir otros paisajes porque, para mí, estos son los más bellos.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 26-5-2013

ESPAÑA, ESTADO ACONFESIONAL

Martes, 21 mayo, 2013

 

El Gobierno, el muy controvertido ministro Wert, están a tiempo de acercarse a lo que España necesita: un sistema formativo duradero, un sistema pedagógico que no cambie según el color del Gobierno de turno.

ANGEL GABILONDOEl ministro de Educación en el Gobierno de Rodríguez Zapatero, Ángel Gabilondo, presentaba el 22 de abril de 2010 el documento de Propuestas para un Pacto Social y Político por la Educación, ante la Conferencia Sectorial de Educación en la que estaban presentes los consejeros del ramo de las Comunidades Autónomas.

Fue la vez en la que se estuvo más cerca de alcanzar un verdadero Pacto de Estado entre todas las fuerzas sociales y políticas para conseguir un acuerdo que, de una vez por todas, de a este país unas normas sobre Educación que no sufran cambios periódicos ya que el escrito recogía aportaciones de todas las Comunidades Autónomas así como de la comunidad educativa.

El documento presentado en el Consejo Escolar reflejaba un amplio consenso. Parecía que, por una vez, los partidos políticos se dejarían de personalismos y pensarían en una educación; la española, que es fiel reflejo de los vaivenes que sufren sus leyes cada vez que un partido político, de distinto signo, llega al poder. Incluso Mariano Rajoy dijo algo que, en aquel momento, sonó esperanzador, “hay muchas cosas que plantea Gabilondo que las voy a apoyar”, pero se quedó en eso, porque estudiado el documento, oída la opinión de la Iglesia Católica—obsesionada por dar por finalizada la Educación para la Ciudadanía, por influir en el Gobierno–, vistos los intereses de la educación concertada; de la privada, Rajoy dijo aquello que “con esto no se arregla el problema de la educación”.

Y es posible que llevase razón, sobre todo si el PP se negaba, como hizo, a entrar en ese Pacto Político por la Educación, pero es fácil deducir que un documento que contaba con el visto bueno de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) porque consideraba que era “vital para el desarrollo” y “una exigencia de la sociedad”, era mucho más de fiar que el presentado por el señor Wert, elaborado de espaldas a la comunidad educativa, cargado de falta de diálogo y de imposición unilateral de un modelo que chirría mucho: confiemos en que a su paso por el Congreso, pueda encontrar el equilibrio necesario, el consenso que una Ley tan fundamental demanda.

CONGRESOEl Gobierno; el muy controvertido ministro Wert, están a tiempo de acercarse a lo que España necesita: un sistema formativo duradero—esta será la séptima norma educativa en 37 años de democracia–, un sistema pedagógico que no cambie según el color del Gobierno de turno. Y en esto todos han de ceder, la derecha y la izquierda, porque con imposiciones de unos y otros continuáramos igual por los siglos de los siglos. E igual significa proseguir engordando las cifras de fracaso escolar que sitúan a nuestro casi el doble por encima de la media de la UE. Y sinceramente, no vemos que el camino de la solución de este grave problema sea eliminar Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, si tenemos en cuenta que la misma cumple con una recomendación del Consejo de Europa en el año 2002, donde se afirma que “la educación para la ciudadanía democrática es esencial para la misión principal del Consejo, como es promover una sociedad libre, tolerante y justa, además de contribuir a la defensa de los valores y los principios de libertad, pluralismo, derechos humanos y Estado de Derecho, que constituyen los fundamentos de la democracia”. No, no creemos que este enunciado sea peligroso. Tampoco pensamos que sea peligrosa la asignatura de religión– la nueva asignatura de Religión será evaluable con una nota que contará para la media del curso a todos los efectos–, pero si mantenemos que el Gobierno ha de tener en cuenta que la Constitución Española de 1978, define el Estado Español como un Estado aconfesional. Me parece que tendría que respetarlo.

Publicado en a Opinión, de Murcia, el 21-5-2013

PORTAVOCES, POLITICOS DE ESCASO VUELO

Martes, 14 mayo, 2013

Los ciudadanos necesitan de voces distintas entre sí para entender la sociedad que les rodea y de acentos diferentes para distinguir que no están en un Estado totalitario.

Se celebró el día de la Libertad de Prensa y aunque les parezca que en una democracia la Libertad de prensa está garantizada no podemos obviar que vivimos tiempos difíciles, si se quiere convulsos, y ya saben, siempre se dijo que la libertad de prensa para informar es inversamente proporcional a la magnitud de un conflicto; cuanto mayor es la gravedad del momento que una sociedad vive el espacio de maniobra de los medios se estrecha, o intentan estrecharlo.

LA OPINIONEn definitiva, cuanto mayores sean los conflictos de intereses: políticos, económicos, de influencias, mayor es la dificultad para informar porque, como apuntó el ensayista Noam Chomsky, la elite siempre intenta controlar lo que cree le pertenece, así es que son tiempos en los que los periodistas hemos de agradecer de manera especial la existencia de medios de comunicación como LA OPINIÓN, que respetan los contenidos de sus articulistas porque, gracias a ello, podemos sentirnos libres para tratar de todo aquello —los que querrían silenciarnos nunca podrán comprenderlo— que interesa a los ciudadanos. Ciudadanos que necesitan de voces distintas entre sí para entender la sociedad que les rodea, que precisan de acentos diferentes para distinguir que no se está en un Estado totalitario y sí, por suerte, disfrutamos de una democracia que garantiza el derecho a expresarnos en libertad. Sí, este medio me permite manifestarme con total independencia y es por ello que me siento libre para tratar de aquellos temas que interesan al ciudadano aquí y, pongamos por caso, en Alarcón—por cierto no dejen de visitar el pueblo y su parador de turismo–, porque solo puede existir verdadera libertad de expresión con periodistas ausentes de miedos y servidumbres. Solo es posible experimentar la emoción que procura el vivir en democracia, desde la ausencia de temor hacia quienes quieren amedrentarnos, asustarnos, algo que siempre intentan los políticos de escaso vuelo. De tan baja cortedad de miras que parece que están siempre preparando elecciones lo que les impide tener más altas aspiraciones porque, como dejó escrito Winston Churchill, “el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Y Europa entera—España también, Murcia también– al parecer influenciada por las próximas elecciones alemanas, parece estar viviendo un largo proceso electoral y una alarmante falta de líderes. Y cuando una sociedad carece de esa figura se ponen en peligro muchos logros, entre ellos, la Libertad de Expresión que intentan suplantar con innumerables gabinetes de prensa, portavoces y voceros, que luchan por enmascarar la verdad.

img141A mis alumnos de Comunicación y Documentación de la UMU les alertaba sobre la necesidad de mostrarse muy cautos ante los suministradores de noticias, si aspiraban a ser periodistas rigurosos, a la vez que les recomendaba la lectura del gran reportero Nicholas Tomalin, que murió en Israel cuando cubría la guerra del Yom Kippur. Este decía que para ser un buen periodista, entre otras cosas, había que tener tendencia a creer apasionadamente en proyectos sin importancia. Disposición para ser leal a los amigos y no serlo con los otros y, sobre todo, absoluta desconfianza hacia los “portavoces” y algunos políticos. En definitiva, hacia todos aquellos que prefieren retorcer las palabras antes que revisar sus actuaciones. Sí, son tiempos de reexaminar algunos aspectos de mi profesión para que no se me olvide lo mucho y bueno que tiene y que algunos, algunas, nunca entenderán porque no saben respetar algo tan elemental en democracia como el derecho a discrepar, a escribir libremente.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 14-5-2013

COMO EN 1977

Jueves, 9 mayo, 2013

Me he permitido ilustrar este artículo con imágenes del blog: museoadolfosuarezylatransicion.blogspot.com que les aconsejo visitar si están interesados en este tema porque sus ilustraciones nos recuerdan un tiempo que, pese a que algunos se empeñen en lo contrario, fue decisivo para la siembra de esta democracia que vivimos y que la crisis amenaza con vaciar de contenido.

PACTOS DE LA MONCLOAHace tiempo que la sociedad aboga por un gran pacto de Estado entre las diferentes fuerzas políticas y sociales. Un pacto absolutamente necesario si queremos salir de este pozo en el que nos encontramos, toda Europa es cierto, pero de manera especial los españoles que vemos como cada mes crece el índice de paro situándonos a la cabeza del mismo en toda la zona euro.

Pero aquí, cuando el primer partido de la oposición propone un pacto de Estado para, entre todos poder salir de la crisis, cuando el resto de los partidos declaran que hay que sentarse a dialogar el PP, una vez más, hace oídos sordos y subido en la prepotencia de la mayoría absoluta dice, por voz de sus portavoces, que el PSOE tendrá que avenirse al centralismo de ellos o que si quieres. Es decir, antes de sentarse para hablar, antes de poner sobre la mesa los distintos puntos de vista se dice que, o estas de acuerdo con lo que yo diga o no nos sentamos a negociar. Y esa negociación es absolutamente necesaria si queremos avanzar hace un país con más tranquilidad del que estamos en este momento.

Y es necesario, es muy necesario un pacto centrado de manera especial en la tasa de paro porque sin que se aborde la caída del empleo no se puede hablar de superación de la crisis. No podremos salir de ella sin que los ciudadanos compren, sin que los ciudadanos inviertan porque, mientras que esto no ocurra, continuaremos asistiendo al cierre de pequeñas empresas, de comercios, con lo que eso tiene de incremento de la tasa de desempleo.

Al hablar de trabajo siempre se tiene en cuenta la baja tasa de paro de Alemania, culpable al parecer de todos nuestros males, porque el mismo no llega al 6% mientras que el nuestro alcanza casi el 27%, lo que demuestra que hay otra forma de hacer las cosas.

Como quiera que el Presidente español Mariano Rajoy siempre se apoya en las exigencias Europeas sobre economía para actuar como lo hace y teniendo en cuenta que tal y como se nos presenta no hay más Europa que Alemania ni más gobernante en este viejo continente que la señora Merkel, a su vez rectora de los designios de todos nosotros, seria el momento de que el señor Rajoy se pusiera al día de las decisiones que hace tiempo tomó su admirada Merkel, en relación con su país y el desempleo. Entre otras cosas, aprobando un programa de subsidios a las empresas que evitaran despedir la mano de obra sobrante, total o parcialmente, con reducción de jornada y por lo tanto también el sueldo de las plantillas de las empresas que lo solicitasen por problemas económicos. Para esto, la Agencia Federal de Empleo suple las pérdidas salariales–en un 67% o 60%–y de esta manera el trabajador continua en la empresa, ganando menos es cierto, pero sin perder su trabajo y no entrando en las estadísticas del paro.

PACTOS DE LA MONCLOA IIPues bien, más o menos, esto es lo que propone el PSOE que, el pasado domingo, en boca de Rubalcaba, exponía medidas que impidan que se destruya más empleo. Medidas “a la alemana”, que se aplicarían hasta el 2015 y que se encaminan a bonificar a las empresas en dificultades que se comprometan a no despedir acogiéndose a las causas económicas. Por todo ello, el trabajador debería aceptar un recorte de jornada y una reducción de sueldo proporcional. “El coste del puesto de trabajo que se mantuviese correría a cargo del empresario y del Estado, a partes iguales”.Y digo yo que es llegado el momento, como en 1977, de sentarse todos a la mesa de negociación y no levantarse hasta encontrar una solución. Este país no aguanta ni un día más, con mayoría absoluta y sin ella.

Publicado en La Opinión, de Murcia, el 7 de mayo de 2013


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