HEREDEROS DE MILTON FRIEDMAN

Miércoles, 22 febrero, 2012

Se facilita al empresario la posibilidad de modificar unilateralmente jornada, horario, salarios. Se permite, sin autorización administrativa, suspender o reducir temporalmente la jornada de trabajo, y conduce los trabajadores a la negociación individual de sus condiciones laborales con lo que ello supone de debilidad.

imagesEn el Congreso del PP celebrado en Sevilla Javier Arenas, candidato a la Junta de Andalucía, manifestó en su intervención que “el Gobierno de Rajoy ha tomado más medidas en mes y medio que Zapatero en ocho años”.

Se refería al ajuste presupuestario, reforma financiera y reforma laboral. Esta última pensada para satisfacer, sobre todo a los empresarios—no había más que ver la amplia sonrisa con la que comparecieron en rueda de prensa, tras hacerse publica la reforma laboral del Gobierno—y a eso llamado mercados financieros.

Al señor Arenas habría que decirle que no se trata solo de tomar muchas medidas, se trata de reflexionar sobre lo que producirán las mismas. Y si lo que pretendían con ellas es cambiar totalmente las relaciones laborales, con las que nos hemos regido hasta ahora empresarios y trabajadores, desde luego lo han conseguido porque esa reforma consigue eliminar, de un plumazo, los controles laborales dejando toda la responsabilidad de los ajustes de empleo en manos de las empresas. Ni Milton Friedman lo hubiese hecho con más esmero.

El domingo salieron a la calle en todo el país miles y miles de trabajadores—aquí en Murcia se estima la asistencia en más de 25.000– claramente asuntados con lo que se les viene encima. En esas manifestaciones, la mayoría de los asistentes no están incrementando la lista de parados, no. Son trabajadores temblando por lo que pueda ocurrirles a partir de ahora porque, en esa pregonada panacea en que se convertirá la reforma laboral, se modifican las causas de despido para evitar el control judicial. Se elimina la autorización administrativa en los despidos colectivos. Se facilita al empresario la posibilidad de modificar unilateralmente jornada, horario, salarios. Se permite, sin autorización administrativa, suspender o reducir temporalmente la jornada de trabajo, y conduce a los trabajadores a la negociación individual de sus condiciones laborales, con lo que ello supone de debilidad.

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