PULPO COMO ANIMAL DE COMPAÑÍA

Viernes, 11 marzo, 2011

policia local murciaMartes uno de marzo, 12 de la mañana. Me esperaba una entrevista para uno de los perfiles que se publican en La Opinión los jueves. Tendría lugar en la Avenida Primo de Rivera. Pues bien, a estas horas tan extrañas para inspecciones policiales, en cualquier otro lugar, me encuentro con un control de policía municipal, o local; ya ni se como se dice, que me para a la salida del semáforo que hay en la Plaza de LA OPINIÓN y que sale hacia la avenida Ronda Norte, donde se encuentra la salida del túnel que nace cuando se viene de la autoría–todo esto lo explico pormenorizadamente porque no quiero que piensen que me dio un siroco y lo invento– y cuando me encuentro a la altura de MIDAS, un taller de coches situado al comienzo de esta vía, un batallón de policías, a mi me lo pareció, me para y ante mi cara de sorpresa un buen mozo–sentada en un Cinquecento todo el mundo que esté de pié parece un buen mozo–me espeta “señora, a que velocidad circulaba…”, pero teniendo en cuenta que no eran horas de hacer locuras y que yo venia de un semáforo en el que estaba esperando, a bordo de un modesto Cinquecento, eso de la velocidad excesiva no colaba: ni el Ferrari de Alonso podría alcanzar, en ese espacio, la velocidad que el buen señor insinuaba.

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PABLO GONZÁLEZ-CONEJERO. COCINERO DEL RESTAURANTE LA CABAÑA, UNA ESTRELLA MICHELIN

Viernes, 11 marzo, 2011

LA TRADICIÓN BIEN ENTENDIDA

Pablo Gonzalez-ConejeroNos encontramos en La Cabaña, un restaurante protegido por un cuidado jardín donde una catarata de agua deja oír su sonido a naturaleza. Es un buen lugar para crear e inventar la cocina, porque eso es lo que hace, ingeniar cada día algo que permita conservar esa estrella Michelin que nos habla de su excelencia como cocinero, de su preocupación por unos clientes que tienen motivos para sentirse unos privilegiados porque son solamente veinte los que pueden aspirar, cada día, a disfrutar con una cocina hecha con los sentidos por alguien que, lo que son las cosas, comenzó siendo futbolista y se graduó en Deportes hasta que, como estudiante, comenzó a descubrir los secretos de la cocina haciendo pasteles de carne en Bonache. Unos comienzos que sirvieron para iniciarle en el arte culinario. Así es que hizo un curso de ayudante de cocina, en el restaurante Monteagudo y a partir de ahí: “Surgió la oportunidad de irme a Palma de Mallorca un año. El dueño del restaurante me mandó después a Madrid, donde tenía otro establecimiento. Más tarde me consiguió el poder trabajar en San Sebastián, en Arzak, y ya comencé a funcionar”.

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