CURRO PIÑANA. CANTAOR DE FLAMENCO. PROFESOR DEL CONSERVATORIO SUPERIOR DE MÚSICA DE MURCIA

Miércoles, 17 noviembre, 2010

CURRO PIÑANA

EL FLAMENCO COMO ROCK DURO

El aula ocho del Conservatorio Superior de Música de Murcia es su lugar de trabajo habitual. Un piano cerrado nos habla de que aquí también tienen lugar otras enseñanzas, pero los carteles de Paco de Lucia y de Carlos Piñana, su hermano, nos vienen a decir que sí, que se oyen otras músicas, pero que el flamenco se ha enseñoreado de este lugar donde se escuchan otros acentos como el de un alumno de Bolivia y otro italiano que han venido a Murcia a la búsqueda del conocimiento de un arte que ha llegado también a otras sensibilidades.

La charla transcurre con la presencia de Luigi de Simone, un estudiante italiano, concertista de música clásica que está profundizando en el arte del flamenco. Como nosotros, también le escucha atentamente cuando habla, cuando se arranca por algún tipo de cante que el mismo acompaña con la guitarra. Guitarra, cante, una vida dedicada por completo al flamenco que le hace decir que su niñez fue “un poco diferente” porque nació en una familia enteramente de músicos. Un abuelo cantaor y un padre que transmitió a dos de sus seis hijos el virus de la guitarra y a él, el amor por el flamenco con mayúsculas: “He estado viviendo bajo una especie de lluvia de armonía, de sonidos, que han ido formando mi niñez hasta un momento que incluso abrumaba porque siempre había música en casa”. En casa y en el colegio y es que pronto descubrió que tenia aptitudes para quitarse castigos con canciones como “la bruja Piruleta como es tan fina se lava la carita con brillantina”. Así es que, como los secretos cuando eres niño es difícil conservarlos, un día se encontró cantando lo de la bruja a su abuelo y a su padre por lo que, cuando solamente tiene siete años, su familia descubre que en los Piñana estaba formándose otro cantaor de flamenco. Así es que se reconoce cantando desde siempre. Primero con las enseñanzas de su abuelo, para pasar al siguiente eslabón que es su padre porque, nos dice, el flamenco es un arte de tradición oral que pasa de padres a hijos. Y nos habla de su progenitor-de su elegancia con la guitarra, de su forma de coger la misma, de cómo interpreta- con la misma admiración que muestra al referirse a su desaparecido abuelo que le llevó por los complejos caminos del descubrimiento de los cantes mineros “el rock duro del flamenco porque no tienen compás, las letras hablan de la muerte, de la dureza de la vida, de la pena de la madre”.

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