CONCHI RÍOS

Miércoles, 6 octubre, 2010

NOVILLERA

CONCHI RÍOS El día no nos acompaña. Gris plomizo y algunas gotas de lluvia: si fuese tarde de toros, amenazaría el festejo. Pero no, hemos quedado para hablar con ella y que mejor sitio que la plaza de toros de Murcia. Como siempre, asombra el total orden que impera en el recinto. Desde el patio donde su ubican los corrales hasta el ruedo, incluidas las gradas que parecen esperar el festejo, todo se muestra preparado para la más exigente revisión.

Las fotos profesionales no le hacen justicia. Seguramente queriendo reflejar la trascendencia de su oficio en ellas, invariablemente, se nos muestra con una seriedad impropia. Porque sí, es una profesión trascendente, pero solo tiene 19 años y posee el aire inconfundible de su edad: una voz agradable y una mirada sincera que muestra lo que es una joven que sueña con el éxito en una profesión que algunos continúan entendiendo como de hombres. Así es que, hablar con ella de la niñez es remontarnos a hace muy poco tiempo. Y la recuerda dándosele bien las matemáticas, pensando en hacer una carrera; quizás químicas, dejando salir su vena artística en el Conservatorio de Danza de Murcia donde permaneció siete años, mientras era feliz, nos dice, en su ambiente familiar.

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PREVENIR Y CURAR

Miércoles, 6 octubre, 2010

INUNDACIONES CALLES Con la que esta “cayendo” en el ámbito laboral alguien se preguntará a que hablar de otras “caías” y es que yo creo en eso de “prevenir antes que curar”. Y es que estamos en otoño y la Agencia Estatal de Meteorología predice para este tiempo fuertes lluvias, como ya ocurrió días pasados cuando, en Murcia capital, se registraron 48 litros por metro cuadrado y ocurrió como siempre: que la lluvia, que debería ser en esta tierra fuente de alegría, se convierte en la ciudad en motivo de preocupación para gran numero de vecinos que sufren inundaciones, como por ejemplo en El Ranero, Santiago el Mayor, San Antón, San Pío X y las avenidas Reino de Murcia o Teniente Flomesta.

Pues bien, esos 48 metros cuadrados de lluvia, colapsaron los barrios y, una vez más también, hubieron calles cortadas. Y yo me pregunto por qué ocurre esto, una vez si y otra también y es que, lo mismo que la gravedad de algunos incendios podría ser menor si los montes se limpiasen adecuadamente, las inundaciones en esta ciudad quizás no se producirían si el departamento correspondiente del Ayuntamiento tuviese la sana costumbre de limpiar las rejillas de las alcantarillas: quizás esta limpieza dejaría pasar el agua cuando hace acto de presencia.

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