SIN VEDA PARA INSULTAR

De siempre se ha dicho que al abogado es necesario contarle la verdad de las cosas, porque ya se cuidará el de embrollarlas. Pues sí,  menudo embrollo ha organizado el Colegio de Abogados de Murcia con su “escaqueo” ante la denuncia presentada por el juez Salvador Calero– que lleva el caso del alcalde de Torrepacheco, encarcelado por un delito de corrupción urbanística– y el abogado, José Pardo Geijó, que se encarga de su defensa y que no se ha recatado en calificar al juez de incompetente y otras lindezas por el estilo; llegando a insinuar incluso, en el comportamiento del juez, un posible delito de prevaricación. Es decir; dictar orden de cárcel contra el alcalde, a sabiendas de lo injusto de la medida.

Por todo ello, el juez puso una denuncia en el Colegio de Abogados de Murcia y, ante la sorpresa general, el mencionado colegio ha dejado en suspenso dicha denuncia, a instancias de la Comisión Deontológica, hasta ver, dicen, si el propio juez inicia acciones legales contra Pardo Guijo.

La Deontología profesional nos habla de los deberes que los agrupados en la profesión tienen. Pues bien; esta decisión del Colegio de Abogados, este no querer comprometerse, este “dejar hacer, dejar pasar” nos viene a decir que un abogado puede insultar a un juez, que le puede injuriar, que le puede faltar el respeto, que puede poner en cuestión el funcionamiento de la justicia y que todo ello lo podrá hacer sin que el Colegio de Abogados intervenga y sin que su Presidente, Pedro Luis Sáez, en este caso, ofrezca una explicación pública. Porque la gravedad de esta decisión es de tal calado, que no se puede despachar el asunto con una nota de prensa, sobre todo si coincide esta decisión con la dimisión del secretario de la Junta de Gobierno del Colegio Antonio Pérez Ferra porque, aunque Pérez Ferra haya manifestado que su dimisión no tiene nada que ver con este caso, lo cierto es que ha coincido en el tiempo y en el espacio y la gente tiene derecho a preguntarse que ha ocurrido. Algo que solamente puede responder el Presidente del Colegio de Abogados.

La ética es una parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre. Y no es ético que un abogado insulte a un juez y que un Colegio de Abogados no tome ninguna decisión al respecto. Y no es ético que esto ocurra porque podríamos preguntarnos si, a partir de ahora, se abre la veda para que cualquier ciudadano que se vea inmerso en un proceso judicial pueda arremeter contra el juez de manera impune, como impunemente, parece ser, está actuando Pardo Gueijo.

[LA OPINIÓN DE MURCIA, publicado el 21 de abril de 2008]
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